Geoffroy Huard, historiador: “Durante el franquismo Barcelona era la capital gay del Estado”

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Por Guillermo Le Monnier — Portada

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Represión franquista

El investigador reconstruye una diversidad sexual que sobrevivió al franquismo entre represiones clasistas: “La gran mayoría de sentencias se dirigían a personas de clases muy humildes”

Geoffroy Huard, historiador experto en comunidad LGTBI 

Geoffroy Huard, historiador experto en comunidad LGTBI 

Miquel Muñoz / Shooting

Guillermo Le Monnier

16/10/2026 16:51 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

“Todo el mundo me decía que no iba a encontrar nada, que no hubo nada durante la dictadura”. Pero demostró lo contrario: Geoffroy Huard, historiador especializado en diversidad de género durante el franquismo, consultó los expedientes judiciales de la represión en Catalunya y descubrió que esos documentos también guardaban secretos de un movimiento compartido. “Sí existía una comunidad LGTBI bastante desarrollada”, explica.

“Barcelona era entonces la capital gay del Estado”, sostiene Huard, aunque enseguida advierte que “llamar gay a Barcelona es un poco anacrónico” para describir aquella época. La ciudad ofrecía el llamado sexilio: una oportunidad a quienes llegaban no solo buscando trabajo, sino también una vida sexual lejos de su entorno original. Por desgracia, Huard advierte de que “con esos datos se puede reconstruir la vida de esas personas, pero solo parcialmente”.

Geoffroy Huard 
Geoffroy Huard  Miquel Muñoz / Shooting

No todos corrían el mismo riesgo de acabar en esos archivos. Uno de los hallazgos centrales de Huard es el sesgo clasista de las condenas: “La gran mayoría de sentencias se dirigían a personas de clases populares o muy humildes”. En los casos que perseguían “peligros sociales”, definidos entonces por la ley de Vagos y Maleantes, Huard encontró que las personas acomodadas prácticamente no aparecen. “El texto de ley afirma una cosa, pero luego la aplicación fue distinta”, resume. Su lectura sitúa la pobreza y la marginalidad en el centro del sistema judicial franquista.

Habiendo vivido en París, donde estudió la persecución francesa de las relaciones sexuales en el espacio público durante el mismo periodo, Huard también identificó en Barcelona una fijación hacia quienes llamaban “invertidos”: personas que vestían ropa de mujer o se maquillaban. “La visibilidad de la inversión en las calles barcelonesas fue algo a tener en cuenta”, explica sobre el trato y la mirada policial de entonces. Sin embargo, aquellos documentos también registran respuestas a la autoridad. “Incluso antes, había prácticas de resistencia”. Huard concreta que se defendía la propia identidad, rechazando que la homosexualidad fuera adquirida, tal y como sostenían ciertos discursos homófobos.

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Toda esta mirada conecta con la nueva línea de trabajo del Museu d’Història de Barcelona, que ha inaugurado el ciclo Història de la diversitat sexual i de gènere a Barcelona con varias jornadas y conferencias sobre el tema. La iniciativa incorpora estas experiencias de lucha social a la historia de la ciudad, más allá de su persecución e invisibilización. Huard, quien participó en las jornadas, aclara que su aportación “no es un ejercicio de revisionismo histórico en absoluto, sino que la idea es partir de la fuente para enriquecer la historia oral”.

Llamar gay a Barcelona es anacrónico”

Geoffroy Huard, historiador

No obstante, quedan vidas difíciles de recuperar desde un expediente. “Falta una historia de las lesbianas en este sentido, pero no son fuentes judiciales”, apunta Huard, que propone acudir a documentos más privados y a redes de amistad. También destaca la importancia de las investigaciones sobre las personas trans y prepara, junto con otros compañeros, un libro de fotografías de la diversidad sexual. El objetivo es ampliar el foco hacia la vida cotidiana y recordar, dice Huard, que “no todo empieza con movimientos sociales”. Buscar huellas de personas reprimidas no solo permite contar cómo se perseguía, sino cómo se intentaba llevar una rutina digna sin que la vida corriese riesgos injustificados.

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