Flores, color y celebraciones toman Madrid en la gran fiesta de la moda

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Por Raquel Fernández SobrínPortada

Flores, color y celebraciones toman Madrid en la gran fiesta de la moda

MBFW Madrid

Juan Vidal, Agua by Agua Bendita, Celia B, Ágatha Ruiz de la Prada, Hannibal Laguna y Palomo protagonizaron una segunda jornada de la semana de la moda de la capital

Palomo celebró ayer su décimo aniversario con el desfile «Et in Arcadia Ego» en la Rosaleda del Parque del Oeste de Madrid.

Palomo celebró ayer su décimo aniversario con el desfile «Et in Arcadia Ego» en la Rosaleda del Parque del Oeste de Madrid.

Palomo Spain

Raquel Fernández Sobrín

16/09/2026 11:37 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

La segunda jornada de la cita madrileña con la moda empezó en el Hotel Palace, terminó en la Rosaleda del Parque del Oeste y se desarrolló en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. A primera hora, Juan Vidal presentó El segundo Edén, una nueva cápsula acompañada de dos colaboraciones con S’more e Hispanitas. Sobre pedestales negros, las modelos componían una suerte de jardín poco inocente: grandes flores en blanco y negro, faldas amplias y abrigos largos convivían con crop tops, pañuelos ceñidos a la cabeza y un motivo geométrico que recorría buena parte de la propuesta. El fucsia y el rojo rompían definitivamente cualquier tentación bucólica.

Las flores del desfile de Agua by Agua Bendita viajaron desde Colombia para decorar la Galería de Cristal. Mariana Hinestroza y Catalina Álvarez, sus creadoras, hicieron también viajar hasta Madrid el vocabulario con el que han construido la firma: ilustraciones realizadas a mano, bordados, flores y una artesanía que desarrollan junto a una comunidad de más de 700 artesanas. 

Ilustraciones realizadas a mano, bordados, flores y una artesanía que desarrollan junto a una comunidad de más de 700 artesanas

Vestidos largos de silueta romántica, pequeños motivos botánicos, grandes cuellos bordados y sombreros de aire campestre componían una colección delicada pero nada ingenua, en la que el paisaje latinoamericano aparecía traducido en ropa en lugar de convertido simplemente en decorado. 

La parte central del día se la repartieron dos amigas del color, Celia B y Ágatha Ruiz de la Prada. La primera debutó en MBFWMadrid con Indian Summer, una colección inspirada en los indianos asturianos y en el viaje como forma de acumular referencias. Rayas multicolor, flores, lentejuelas, flecos, grandes lazos y camisetas de fútbol se mezclaron con vestidos de fiesta y faldas de volantes, en una propuesta donde el maximalismo funcionaba menos como exceso que como método. 

Las flores del desfile de Agua by Agua Bendita viajaron desde Colombia
Las flores del desfile de Agua by Agua Bendita viajaron desde Colombia Rama Studio

Ruiz de la Prada llevó a la pasarela su repertorio más reconocible, con formas rotundas, volúmenes gráficos y colores intensos convertidos, una vez más, en un mensaje redactado en su propio idioma. El cierre, con una canción que repetía “Ágatha en Madrid me hace sonreír”, llevó el desfile directamente al terreno del autorretrato pop.

En el año de su 40º aniversario y tras recibir el premio Diseñador Nacional de MBFWMadrid, Hannibal Laguna presentó Luminhaz, una colección construida alrededor de la luz y de su reflejo sobre la materia. Oro, marfil y tonos champán recorrieron vestidos largos, transparencias, bordados de pedrería y relieves florales que llevaban el gusto ornamental de la casa hacia el terreno de la orfebrería. El nombre de la colección inaugura además un nuevo proyecto de la firma vinculado al universo de la alta cosmética.

Hannibal Laguna presentó Luminhaz, una colección construida alrededor de la luz y de su reflejo
Hannibal Laguna presentó Luminhaz, una colección construida alrededor de la luz y de su reflejo Framae Studio

Otro aniversario, el de la década de Palomo, echó el telón al día en un jardín de rosas y de personajes. Alejandro Gómez Palomo afrontó la celebración sin voluntad de hacer una retrospectiva literal. “Estoy más seguro de lo que somos que nunca”, explicaba unas horas antes del desfile, y la colección volvió a algunos de los territorios fundacionales de la firma sin convertirlos en archivo. “Aunque haya algo de melancólico en mi trabajo, quiero pensar que siempre miramos hacia lo siguiente”.

Desde la salida masculina que abrió el desfile, la colección fue desplegando celestes y rosas, brocados, raso de seda, flecos y plumas junto a metal, tachuelas y medias de cristal rojo. Era el choque que ha recorrido buena parte de estos diez años: lo bucólico frente a lo punk, el romanticismo frente al sexo, la delicadeza frente al descaro.

Las siluetas iban desplazándose entre lo masculino y lo femenino con la naturalidad que Palomo ha convertido en uno de sus códigos
Las siluetas iban desplazándose entre lo masculino y lo femenino con la naturalidad que Palomo ha convertido en uno de sus códigos Palomo Spain

La Rosaleda proporcionaba el escenario perfecto para esa tensión. Las siluetas iban desplazándose entre lo masculino y lo femenino con la naturalidad que Palomo ha convertido en uno de sus códigos, ahora con una presencia de la mujer mucho más integrada dentro de ese universo. Botas masculinas con pinchos, sandalias de raso negras y rosas y zapatos con tachuelas, desarrollados junto a Magrit, añadían otra capa de contraste a la colección; Mónica Sordo firmó las joyas y Nothing se incorporó a varios de los tocados. 

El último carácter fue la top mexicana Issa Lish, convertida en novia de plumas blancas y negras bajo un tocado monumental: una aparición nupcial, fantástica y ligeramente extraña, que condensaba bien esa capacidad de Palomo para hacer convivir belleza, artificio y provocación.

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