Enric Mas, todo un sol sin sombras, recupera la Vuelta para España

0

Por Carles Ruiperez TiradoPortada

Enric Mas, todo un sol sin sombras, recupera la Vuelta para España

Vuelta a España | 21.ª etapa

El escalador mallorquín, de 31 años, se confirma como el sucesor de Alberto Contador al estar a la altura tras el accidente de Pogacar 

Enric Mas, de rojo, cruza la última meta bien escoltado por sus seis compañeros del Movistar 

Enric Mas, de rojo, cruza la última meta bien escoltado por sus seis compañeros del Movistar 

Marcelo del Pozo / Reuters

Carles Ruiperez Tirado

Carles Ruipérez Tirado

Barcelona

13/09/2026 20:10 Actualizado 13/09/2026 20:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Desde Reynolds, pasando por los tiempos de Banesto y el patrocinio de Illes Baleares hasta llegar a ser el Movistar, la estructura que gestiona Eusebio Unzúe siempre ha sido un uniforme donde el color azul ha tenido un gran peso, con la excepción de la nomenclatura Caisse d’Epagne en el que el maillot fue negro y rojo. Por eso, sorprendió ver a los seis ciclistas del equipo telefónico con el culotte rojo, la M colorada en su maillot blanco y el casco a juego. Pero la ocasión lo merecía. Enric Mas salía de las sombras y se apuntaba su primera Vuelta a España.

Por un lado, el ciclista de Artà cumplía la profecía que decía que tenía una gran vuelta en sus piernas. Por otro, el escalador escapaba de la sombra alargada que le perseguía, la etiqueta de tener que ser sí o sí el sucesor de Alberto Contador.

Al conjunto Movistar, único equipo español en el World Tour, siempre le ha gustado tener al ciclista que levante a la afición de sus asientos, a un especialista nacional en las carreras de tres semanas. Por eso recuperaron a Pedro Delgado del PDM. Cuando Miguel Indurain se retiró el 2 de enero del 1997, el Banesto ya tenía a Abraham Olano en sus filas como relevo preparado. El vasco había sido segundo en una Vuelta, tercero en un Giro y campeón del mundo en ruta en Duitama. A Olano obviamente le pesó la enorme responsabilidad pero ganó una Vuelta y un Mundial de contrarreloj, ambos en 1998.

Después no tardó en hacerse los servicios de Alejandro Valverde, que ya había brillado en el Kelme. Les funcionó a medias el fichaje de Mikel Landa y la bicefalia con Nairo Quintana y, tras ser imposible siempre contar con Contador, se fijaron en Enric Mas.

El mallorquín se había formado en la academia del ciclista de Pinto y ya había dado muestras de su categoría con el segundo puesto de la Vuelta del 2018 con el Quick Step belga, con el que también debutó en el Tour. En el 2020, justo antes de la pandemia, llegó a su nueva casa, la de las 15 grandes vueltas: siete Tours, cuatro Giros y cuatro Vueltas.

Parecía destinado a aumentar esa cifra con la experiencia de los directores que ya habían tocado la gloria. Pero entonces explotaron Pogacar, Vingegaard y Evenepoel, más jóvenes que él, y a Mas, un escalón por debajo, le empezó a costar un mundo ganar. Entró en un bucle de crisis: caídas, desprestigio, enfados, bloqueos mentales, miedos a los descensos y hasta una tromboflebitis en una pierna…

Toda la mala suerte y el conservadurismo quedaron atrás en esta Vuelta. Sucedió en el sterrato de Castelló. Atacó Pogacar y se fue como siempre. Como casi nunca, por detrás llegó un ciclista y le dio caza en plena subida del Bartolo. Ese valiente era Enric Mas, que perdió el sprint pero ganó en grandeza.

La desgracia del esloveno le brindó una oportunidad y una responsabilidad y el de Artà, maduro, con piernas y cabeza, supo estar a la altura. En Aitana se demostró a si mismo y a sus rivales Roglic y Gall que era el más fuerte con su primer triunfo en casi cuatro años. “La de Aitana es la más especial de estos 21 días”, confesaba ya tras cruzar la última meta.

Le ha protegido el equipo y hasta le ha acompañado el tiempo. “Que enciendan las estufas”, bromeaba antes de los finales en alto, donde siempre sacaba tiempo. Ha sido todo sol, sin sombras. Por fin. Aunque, a sus 31 años, asegura que él siempre resistió. “Lo he soñado, lo he luchado y he trabajado para esto. Es una realidad que el equipo necesitaba una victoria como éste. Ya la tenemos”, explicaba sobre el salto del Movistar. Doce años después de Contador, la Vuelta vuelve a lucir un ganador español.

En Granada, Pello Bilbao quiso hacer como Landa en la previa y regalarse un last dance en el circuito con la subida a la Alhambra pero finalmente se lo impidió Johannessen, mientras David de la Cruz, Jesús Herrada, Magnus Cort o Kruijswijk se despedían del ciclismo.

Carles Ruiperez Tirado

Carles Ruipérez Tirado

Ver más artículos

Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour

Etiquetas

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *