El vinilo toma la gastronomía de Barcelona: así suena esta tendencia
Por Iker Morán — Portada
El vinilo toma la gastronomía de Barcelona: así suena esta tendencia
Sitios
Cada vez más locales se inspiran en los ‘listening bars’ japoneses de los años 60
Casa Platos lleva la cultura de los ‘listening bars’ a la mesa

El cocinero Frank Beltri se lleva a su pequeño y exitoso bar Canyí los discos de la colección que tiene en casa
Guifré Sabaté i Rispa
Barcelona
12/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Cada vez se ve en más locales. Tampoco hace falta fijarse mucho, porque cuando alguien decide que la música de su bar o restaurante sea en vinilo y no a través de Spotify o un hilo musical, la gracia es que se vea y se note. Una tendencia al alza que, lejos de ser nueva, tiene muchos años, aunque parece que es ahora cuando en Barcelona se está popularizando esa idea de los listening bars que en Japón se remonta a la década de los 60 del siglo pasado y que en otras ciudades ya lleva tiempo instalada.
Es verdad que ver girar un disco en un bar o restaurante puede tomarse como parte de la decoración de esa nueva generación de tabernas y negocios entre lo moderno y lo canallita. Pero en realidad hablar simplemente de una nueva moda es un brochazo gordo tras el que hay muchos matices y unas cuantas historias. Empezando por un cambio interesante: hablar del sonido de un bar, pero no para criticarlo por el ruido o constatar que el hilo musical con versiones de grandes hits debería ser constitutivo de delito, sino para señalarlo como un aliciente.
Se empieza a hablar del sonido de un bar no para criticar el ruido sino para señalarlo como aliciente
“Me parece bien que crezca la cultura alrededor de los vinilos, pero confieso que me molestó un poco ver que se ponía de moda porque iba a parecer que yo me estaba subiendo al carro”, comenta Frank Beltrí. Apasionado de los vinilos y comprador compulsivo -confiesa- desde los 15 años de todo tipo de discos, su bar Canyí fue uno de los primeros de esta nueva ola de locales en los que la música se ponía a mano. “Mola que se acabe la música cuando termina el disco. Si ocurre es que alguien la ha puesto y la ha seleccionado para ti”, reivindica.
También habrá vinilos en el nuevo proyecto que ya tiene entre manos y donde la banda sonora de los bocadillos y platos informales que servirá será también analógica. La lista de aperturas que incluyen el tocadiscos entre su mobiliario no deja de crecer y es muy probable que mientras se escriben estas línea ya haya un par de nuevos bares en los que la música en vinilo forma parte de la historia que quieren contar.

Casa Platos abrió la primavera pasada y se convirtió en el primer restaurante Hi-Fi de la ciudad. Han pasado pocos meses, pero no es descartable que a la lista se haya sumado alguno más. “Es una tendencia en capitales de todo el mundo, en Madrid ya hace tiempo que funcionan y queríamos ser los primeros”, reconoce Ot Salvans, cocinero que está detrás de este proyecto junto a Víctor Martínez, un emprendedor con ojo para los negocios gastronómicos.
De hecho, antes de este restaurante del barrio de Gracia ambos ya habían abierto Manda Huevos en Les Corts, con un formato más sencillo pero muy buen nivel gastronómico. En Casa Platos elevan la propuesta a una cocina más refinada, suman una carta de cócteles con entidad propia y conjugan todo eso con un local en el que la calidad y el formato de la música son un ingrediente más.
El éxito de Canyí desde su apertura tiene mucho que ver con su bomba y su bocadillo de calamares
Puede sonar grandilocuente, pero en la parte más terrenal hablamos de unas cuantas decenas de miles de euros de inversión para acondicionar el espacio y distribuir unos altavoces que se convierten en estrellas de la decoración. Diseñados en Barcelona, no pasan desapercibidos.Tienen una singularidad: independientemente del volumen, se puede charlar sin problema porque la música no molesta. Sí, justo lo contrario a lo que ocurre habitualmente en tantos restaurantes y bares donde la música de fondo acaba siendo más un problema que parte del ambiente.
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¿Pero realmente la calidad del sonido y el formato elegido para pinchar la música pueden ser una forma de atraer al público? La respuesta varía tanto como los formatos que, nunca mejor dicho, giran alrededor de esta idea. En Casa Platos pone nombre al proyecto: “Si luego la gente viene por la música, la comida o la música…”, se pregunta Salvans en voz alta. En el citado Bar Canyi es parte del ambiente y de la marcada personalidad de quien está al frente del proyecto. En Mad Radio Pizza Bar, la pizza y los cócteles llegaron después que los vinilos, porque se trata de una veterana tienda de discos y sala que desde hace unos meses también ofrece comida y bebida.
En la lista no puede faltar el café de especialidad, otra de las tendencias que desbordan la ciudad. En Fonik, en el barrio de Sant Antoni, han sabido combinar ambas ideas y sumar a la propuesta helados artesanales en este luminoso y bonito local regentado por Juanita Arroyave, colombiana de larga tradición familiar cafetera, y Nino Parrilla, tercera generación de heladeros y que aquí los usa también como base de ingeniosas bebidas y refrescos. La tercera parte del proyecto es Martin Pimentel, del Grup Amicks, con varios exitosos restaurantes en Barcelona y que aquí se estrenan en el terreno del café. No tanto en los vinilos, porque en el cercano Culkin hace tiempo que organizan sesiones “open deck” donde cualquiera puede animarse a pinchar con sus propios discos.

A esa misma idea se apuntan en Mugi, que abrió a principios de este año como la primera coctelería japonesa de Barcelona y donde también un plato al final de la sala anima a que los clientes traigan y pongan su música.
Precisamente en Japón hay que buscar el origen de los llamados listening bars , surgido a mediados del siglo pasado, popularizados en la década posterior y que todavía sobreviven para deleite de melómanos y turistas buscando sitios diferentes. Los vídeos de venerables ancianos japoneses que, cigarro en mano, eligen un vinilo y lo pinchan antes de preparar un café son un auténtico hit en las redes sociales.
En en Casa Platos confiesan que no es fácil encontrar DJ que sólo trabajen con vinilos
En Barcelona, hace años ya se habla de esta idea más fiel a los listening bars , a los que se acude para escuchar música y el café o los cócteles son sólo el acompañamiento. Locales como Curtis Audiophile Café -que abrió en 2018, ojo- o el Oblicuo HiFi Bar son ejemplos ya clásicos en la ciudad.
En la mayoría de casos, detrás hay grandes inversiones en equipo y también en el diseño acústico. Un asunto, el de la insonorización que a veces se olvidan o parecen menos importantes que unos altavoces carísimos, recalca Beltri. Sabe de lo que habla porque antes de dedicarse a la cocina fue DJ durante muchos años y estudió ingeniería de sonido. “Todos los discos son míos, pero ahora compro ya algunos sólo para el bar porque se me acaban rompiendo”, explica. Elegir la música según el público o el tiempo que hace fuera,o girar el disco se convierten en nuevas tareas en la sala de estos bares y restaurantes.
Algunas direcciones
1
Mugi Bar
Muntaner, 152
2
Curtis Audiophile Café
Mallorca, 196
3
Oblicuo HiFi Bar
Riera de Sant Miquel, 59
4
Mad Radio Pizza Bar
Sant Pere Més Alt, 31
5
Culkin
Viladomat, 23
6
Jaç Hi-Fi Café
Av. Diagonal, 335
“Cuando estoy, nadie lo toca, yo me ocupo. Pero si no estoy les tengo que decir que no se pasen con Estopa o C.Tangana porque si no siempre suena lo mismo”, bromea el responsable del bar Canyí. La excelente acogida que ha tenido desde que abrió en 2024 sin duda tiene mucho que ver con su bomba o bocadillo de calamares, pero también con el ambiente de este renovado bar de barrio.
En cada casa tienen su sistema para elegir la banda sonora del día. En Fonik, por ejemplo, eligen entre todos cada día unos 20 vinilos y conjugan la idea de artesanía que abanderan en el café o los helados también con la elección personal de la música que está sonando. Mientas, en Casa Platos confiesan que no siempre es fácil encontrar DJ que sólo trabajen con vinilos. Y es que esta nueva tendencia a disparado la demanda de algo que hasta ahora era un pequeño nicho en la ciudad y más en la restauración. Porque, si algo está claro, es que los vinilos que hace años volvieron para quedarse, ahora han conquistado también la gastronomía.
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