El tren que conquistó los Alpes: así es el histórico Ferrocarril de Semmering

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Por Àlex Gonzàlez — eldiario.es – eldiario.es

El tren que conquistó los Alpes: así es el histórico Ferrocarril de Semmering

Con 14 túneles y 16 grandes viaductos, esta obra pionera de la ingeniería ferroviaria fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998

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A mediados del siglo XIX, cuando el ferrocarril todavía daba sus primeros grandes pasos en Europa, atravesar una cordillera en tren parecía prácticamente imposible. Grandes pendientes, paredes de roca y valles profundos que suponían obstáculos difíciles de superar para las locomotoras de la época. Sin embargo, entre 1848 y 1854, Austria consiguió desafiar estas limitaciones construyendo el Ferrocarril de Semmering, una línea de 41 kilómetros que atraviesa los Alpes y que sigue funcionando hoy en día, más de 170 años después.

El recorrido conecta las localidades austriacas de Gloggnitz y Mürzzuschlag a través del paso de Semmering y formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso: crear una conexión ferroviaria entre Viena y el puerto de Trieste. El gran problema estaba precisamente en atravesar las montañas. Para solucionarlo, el ingeniero Carl Ritter von Ghega diseñó un trazado revolucionario que, en lugar de esquivar la cordillera, se adaptaba a ella mediante túneles y curvas.

Un ferrocarril para locomotoras que todavía no existían

Una de las grandes curiosidades de Semmering es que su diseño se adelantó incluso a la tecnología ferroviaria disponible. Cuando Ghega diseñó el trazado todavía no existían locomotoras adecuadas para superar de manera eficiente aquellas pendientes y curvas. El desafío era tan grande y novedoso que en 1851 se organizó un concurso internacional para encontrar máquinas capaces de operar en la futura línea. Cuatro locomotoras participaron en las pruebas, y aunque no fueron elegidas, sus diseños sirvieron para crear nuevas soluciones técnicas.

Para entender la magnitud de las obras, veamos las cifras. En solo 41 kilómetros se construyeron 14 túneles, 16 grandes viaductos, 118 pequeños puentes de piedra y 11 de hierro. El trazado comienza en Gloggnitz, a 436 metros sobre el nivel del mar, y alcanza los 895 metros después de recorrer 29 kilómetros, antes de descender hasta Mürzzuschlag. El túnel de Semmering, con 1.431 metros, fue otra de las grandes dificultades que tuvieron que afrontar sus constructores.

El Ferrocarril de Semmering fue una obra de ingeniería pionera en el mundo de la locomoción

El Ferrocarril de Semmering fue una obra de ingeniería pionera en el mundo de la locomoción

La construcción requirió una movilización extraordinaria para la época. Hasta 20.000 trabajadores participaron durante los seis años que duraron las obras, levantando kilómetros de muros de contención y abriendo pasos por un terreno extremadamente accidentado. El proyecto también obligó a desarrollar nuevas herramientas y métodos para medir correctamente un paisaje montañoso que planteaba dificultades hasta entonces desconocidas para la ingeniería ferroviaria.

El tren que transformó la montaña

Pero Semmering no solo cambió la historia del ferrocarril, también transformó la región. La posibilidad de llegar cómodamente desde las grandes ciudades hizo accesible un paisaje alpino que hasta entonces resultaba mucho más difícil de alcanzar. Con el tren comenzaron a aparecer hoteles, villas y edificios destinados al ocio, creando un nuevo paisaje turístico alrededor de las vías.

La calidad de aquella construcción explica otra de sus características más sorprendentes: el ferrocarril continúa en funcionamiento en la actualidad. No se trata de una vía histórica convertida únicamente en atracción turística, sino de una infraestructura que ha seguido formando parte de la red ferroviaria austriaca. Evidentemente, se le han ido haciendo modificaciones con el paso del tiempo como la de electrificarlo a finales de la década de 1950.

Así era el Ferrocarril de Semmering en sus inicios

Así era el Ferrocarril de Semmering en sus inicios

Su relevancia histórica recibió un reconocimiento importante en 1998, cuando el Ferrocarril de Semmering entró en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El organismo destacó tanto la extraordinaria solución tecnológica que representó para los primeros ferrocarriles como la forma en que la línea abrió las montañas a nuevas actividades residenciales y recreativas.

Incluso los documentos utilizados para construirlo tienen hoy valor histórico. En 2017, 164 documentos originales relacionados con Semmering fueron inscritos en el registro internacional Memoria del Mundo de la UNESCO. Cuadernos de ingenieros, planos, dibujos, acuarelas y diseños de locomotoras permiten reconstruir cómo una generación de ingenieros consiguió hacer realidad una obra que muchos consideraban imposible por aquel entonces.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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