El susto que llevó a una enfermera a crear un ‘escudo protector’ contra las alergias
Por Cristina Oriol Val — Portada
“Mamá, me cuesta respirar”: el susto que llevó a una enfermera a crear un ‘escudo protector’ contra las alergias
Anafilaxis
La anafilaxia que sufrió su hijo en el comedor escolar ha empujado a Pilar Moreno a crear una pulsera para proteger a otros menores con alergias alimentarias

Pilar ganó el año pasado un certamen de enfermería que le permitió impulsar Herix, una pulsera pensada para niños de entre 2 y 12 años con alergias alimentarias.
Mané Espinosa / Propias

Barcelona
11/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Hace seis años, Pilar Moreno recibió una llamada del colegio de su hijo que nunca hubiera querido contestar. “Hemos dado macarrones con pesto a Iker y le está empezando a picar la lengua”, le dijo una profesora al otro lado del teléfono. Salió corriendo del trabajo y condujo hasta el centro todo lo rápido que pudo. Cuando llegó, Iker, que entonces tenía diez años, le dijo: “Mamá, me cuesta tragar el aire”.
Pilar, enfermera de profesión, lo llevó al hospital de inmediato. Había sufrido una anafilaxia grave. Por suerte, llegaron a tiempo. Los macarrones contenían piñones y nueces, frutos secos a los que Iker es alérgico. No son los únicos alimentos que debe evitar. También es alérgico al kiwi, al mango y al melocotón, y está sensibilizado a la LTP, una proteína presente en la piel de algunas frutas y verduras.
La pulsera incorpora siete distintivos y un código QR
Cuando el pequeño se recuperó, le dijo: “Mami, no corras tanto otra vez, porque si te hubiera pasado algo en ese trayecto, ¿quién me hubiera curado?”, esas palabras resonaron en la cabeza de Pilar hasta tal punto de buscar una solución. El resultado llegaría años más tarde con el proyecto Herix.
Pilar ganó el año pasado un certamen de enfermería que le permitió impulsar Herix, una pulsera diseñada para que “personas sin formación sanitaria puedan solucionar una situación de riesgo”. Está pensada para niños de entre 2 y 12 años con alergias alimentarias y permite identificar los alérgenos mediante siete iconos. En caso de emergencia, la pulsera también guía paso a paso sobre cómo actuar, incorporando un código QR que da acceso a un vídeo en el que se explica cómo administrar el autoinyector de adrenalina.

“El colegio tenía el plan de acción que te prepara siempre el alergólogo y también tenía el autoinyector de adrenalina que le habíamos proporcionado. Pero se bloquearon y no supieron cómo gestionarlo. Son situaciones difíciles”, expresa Pilar, sin ánimo de culpar a nadie. A su vez, insta a mejorar la formación y el acompañamiento de toda la comunidad educativa, teniendo en cuenta que 1 de cada 5 anafilaxias puede desencadenarse en el entorno escolar.
El diseño de Herix está inspirado en los superhéroes de Marvel, que tanto le gustan a su hijo. La pulsera nace así como una especie de “escudo protector” para los menores con alergias alimentarias. Incluso su nombre guarda una referencia personal: “’Her’ procede de las primeras letras de ‘héroe’, la ‘I’ corresponde a Iker y la ‘X’ a la edad que tenía cuando sufrió la anafilaxia”, detalla Pilar.
Lleva poco más de tres meses a la venta en las farmacias y tiene un coste entre 15 y 18 euros. Cuenta con dos modelos, azul y verde, según el tipo de autoinyector de adrenalina que utilice el menor.
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Alba García Moral, alergóloga del hospital Vall d’Hebron y médica de Iker, define la anafilaxia como “una reacción alérgica grave y potencialmente mortal que puede afectar a varios órganos del cuerpo”. Aunque puede manifestarse a través de síntomas cutáneos, como erupciones o hinchazón, estos no siempre están presentes. La reacción puede comprometer el aparato respiratorio y provocar dificultad para respirar o sensación de ahogo, así como el sistema digestivo, con síntomas como vómitos, diarrea o dolor abdominal intenso. En los casos más graves, puede producirse además una bajada de la presión arterial (shock anafiláctico).
“Uno de los problemas es que puede pasar desapercibida o que sus primeros síntomas se subestimen”, advierte la especialista, quien señala que actuar con celeridad es clave. La adrenalina es el tratamiento indicado ante una anafilaxia. No administrarla a tiempo puede aumentar el riesgo de que la reacción tenga consecuencias graves. “El paciente debe acudir inmediatamente a urgencias porque existe la posibilidad de que la anafilaxia sea bifásica. Aunque la primera dosis permita controlar la reacción en ese momento, puede haber un rebrote al cabo de unas horas”, explica García Moral.
Iker entiende que siempre tiene que llevar consigo el autoinyector de insulina
Pilar Moreno
Madre de Iker y enfermera
Desde entonces, ni Pilar ni Iker se separan de los inyectores de adrenalina. “Tengo dos en casa y dos en el instituto”, dice esta madre. Tampoco se la olvidan cuando van a comer fuera. De hecho, siempre lleva una en el bolso e Iker porta otra en su mochila.
Como madre, Pilar reconoce que ha sido muy “insistente” y, admite, también algo “pesada” con las alergias de su hijo, quien es muy consciente de las precauciones que debe tomar: “Entiende que no puede probar ciertos platos cuando estamos fuera de España y que siempre tiene que llevar consigo el autoinyector de insulina”.

Durante los últimos años ha aumentado la prevalencia de las alergias, tanto respiratorias como alimentarias, entre niños y adultos. “Entre un 30% y un 40% de la población es alérgica y se calcula que en unos diez años podría llegar al 50%”, señala la alergóloga. En el caso de los niños y adolescentes, se estima que entre un 20% y un 30% presenta algún tipo de alergia, ya sea alimentaria, respiratoria o relacionada con patologías como el asma o la dermatitis atópica.
García Moral expone que este incremento no se debe únicamente a una mayor capacidad para detectar y diagnosticar las alergias, sino también a otros factores. Entre ellos, destaca el papel del entorno y de la contaminación. Según explica, “las plantas sometidas a ambientes más hostiles, como los que presentan una elevada contaminación, pueden producir una mayor cantidad de proteínas de defensa, algunas de las cuales actúan como alérgenos”.
Entre un 30% y un 40% de la población es alérgica y se calcula que en unos diez años podría llegar al 50%
Alba García Moral
Alergóloga en Vall d’Hebron
Esta relación también puede ayudar a entender el vínculo entre las alergias respiratorias y las alimentarias. “La primera causa de alergia en nuestro entorno, sobre todo entre adolescentes y adultos, sería la alergia a la LTP”, señala la experta. Esta proteína de defensa vegetal está presente tanto en frutas y verduras como en algunos pólenes.
Entre los más pequeños, las alergias alimentarias más frecuentes son las de leche y huevo. A diferencia de otras alergias, tienen además un buen pronóstico, ya que “más del 80% de los casos se curan solos”. Cuando persisten durante la adolescencia es menos probable que desaparezcan de forma espontánea, como es el caso de Iker.
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“Hacemos un seguimiento y repetimos las pruebas hasta comprobar si el paciente ha desarrollado tolerancia al alimento”, señala. Cuando los resultados lo permiten, se realiza una prueba de exposición controlada para confirmar que puede volver a consumirlo.
Para aquellos pacientes cuya alergia persiste existe, en determinados casos, la inmunoterapia oral o desensibilización. “El tratamiento consiste en administrar, de manera progresiva, dosis muy pequeñas y siempre bajo supervisión médica. El objetivo es conseguir que llegue a tolerarlo y reducir así el riesgo de sufrir una reacción grave”, apunta.
Seis años después, Pilar ha convertido aquel susto en una herramienta útil para otras familias: “Iker siempre me dice una frase: ‘Esto no existiría si no fuera por mí’. Lo que pasó fue algo muy malo, pero, si de aquello ha podido surgir Herix y otros niños pueden beneficiarse de ello, entonces tiene un sentido”.

Cristina Oriol Val
Periodista
Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. por la UAB
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