El pueblo italiano en territorio suizo que no paga impuestos y depende de su casino
Por Sergi Ramis — Portada
El pueblo italiano en territorio suizo que no paga impuestos y depende de su casino
Mundo insólito
Campione d’Italia es una anomalía geográfica donde las fronteras, los impuestos y los servicios funcionan de una manera muy particular

Campione d’Italia frente al lago de Lugano, un territorio italiano en medio de Suiza
Marko Beric
Sergi Ramis
21/09/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Para sorpresa de muchos, las actuales fronteras políticas de Europa son bastante recientes. Muchos países cambiaron sus delimitaciones durante las dos guerras mundiales. En el centro del continente hay una buena cantidad de localidades (especialmente en Alemania, Polonia, Finlandia, Rumania y Chequia) que se hallaron en un país diferente al que habían pertenecido, fruto de pactos entre las potencias ganadoras de los conflictos. Estados que parecen ancestrales como Noruega o Islandia se libraron de la dependencia de sus metrópolis en fechas tan recientes como 1905 o 1944, respectivamente. Y las repúblicas bálticas o las naciones de la antigua Yugoslavia formaron sus fronteras a finales del pasado siglo.
El caso de Campione d’Italia, si cabe, es más embrollado. Se trata del único exclave de Italia. Es decir, es un municipio rodeado por todas partes por territorio extranjero. En este caso, el suizo. Y ello sucede –con la salvedad de que los estados eran diferentes en aquella época– desde el año 777. Campione se halla a orillas del río de Lugano, y estuvo conectado físicamente a su propio país hasta que su municipio vecino decidió que prefería estar bajo jurisdicción suiza, por lo que quedó completamente aislado.
No es fácil localizar Campione d’Italia en un mapa. Hay que buscar uno de la Confederación Helvética y fijarse en el lago de Lugano, que en su extremo sur se bifurca por la oposición del Monte San Giorgio. Arrebujado junto a la orilla oriental se halla este municipio, que tiene poco menos de 2 km2 y que, por cierto, lleva el apellido “de Italia” porque Benito Mussolini se lo añadió precisamente para dejar claro que el pueblo era suyo y no de los suizos, en 1933.
Durante mucho tiempo, la gestión diaria del municipio era un auténtico lío. La moneda de curso era el franco suizo y no la lira italiana, aunque ello quedó enmendado mediante tratados recientes con la Unión Europea, por lo que el euro también es aceptado ahora. La policía estaba a cargo de Italia, pero los bomberos y la sanidad, de Suiza. Incluso Campione se vio obligado a emitir sus propios sellos postales (que solo servían para cartas que tuvieran como destino territorio italiano o suizo, pero no para el exterior).

Las incomodidades administrativas se han ido solucionando a medida que la Unión Europea se ha puesto de acuerdo con las autoridades de Berna. Pero el exclave sigue teniendo una peculiaridad definitiva: está exento de impuestos. De hecho, los servicios que utiliza se sufragan con los beneficios de su casino, que es uno de los cuatro autorizados legalmente en territorio italiano y el mayor de Europa. Lo que no deja de llamar la atención, en un municipio que se puede recorrer a pie en menos de media hora. Campione d’Italia tiene una población censada de 1.800 habitantes.
El exclave sigue teniendo una peculiaridad definitiva: está exento de impuestos
La dependencia financiera del casino fue un gran quebradero de cabeza cuando el negocio empezó a tener pérdidas, que desembocaron en su cierre en 2019, lo que fue un drama, pues sus 500 empleados se fueron al paro y la economía de la localidad quedó fuertemente dañada. Prácticamente todas las familias del lugar tenían alguna conexión de dependencia con ese negocio. El casino reabrió en 2022, readmitiendo a todos los trabajadores, lo que insufló nueva vida a Campione.
El edificio de la casa de juegos, de estética más que cuestionable para muchos urbanistas, es obra del arquitecto helvético Mario Botta y, por supuesto, es el mayor de la población.

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Si se tiene la tentación de visitar Campione d’Italia (tiene varias iglesias interesantes), no se puede llegar sin pisar previamente territorio suizo. El pueblo está a 12 kilómetros de Lugano, costeando el lago por el sur. Como, la ciudad italiana de referencia, está a 27 km. Pero desde allí hay que seguir los trámites fronterizos y, si no se posee, pagar la tasa para transitar por las vías de peaje helvéticas, la famosa viñeta.
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