El pueblo de León con un Bien de Interés Cultural que se someterá a una restauración histórica
Por Edu Molina — eldiario.es – eldiario.es

Carande fue uno de los dos núcleos que conservaron su emplazamiento tras la construcción del embalse de Riaño y hoy cuenta con apenas 21 habitantes
El pequeño pueblo románico de León rodeado por la Cordillera Cantábrica y que cambia de color al terminar el verano
En la montaña oriental de León, entre Riaño y Horcadas, se encuentra Carande, un pueblo de apenas 21 habitantes perteneciente al municipio de Riaño. Está situado a 91 kilómetros de la capital y a 1.130 metros de altitud, junto a uno de los brazos del embalse. Al norte queda la cabecera municipal, al oeste Horcadas y al este Siero de la Reina. El paisaje forma parte de la Cordillera Cantábrica, con praderas, bosques y terrenos de montaña alrededor del caserío, donde algunas construcciones todavía recuerdan los antiguos oficios de la zona.
La historia de este pequeño núcleo está marcada por la construcción del pantano de Riaño. En 1987, nueve pueblos quedaron cubiertos por las aguas de los ríos Esla y Yuso, mientras que Carande fue una de las dos poblaciones que consiguieron mantener su emplazamiento. El antiguo Riaño también desapareció y fue sustituido por una nueva población, considerada la más joven de la provincia leonesa. Su ubicación actual se encuentra en un cruce de carreteras que conecta esta parte de León con Asturias, Cantabria y Palencia.
Ahora, Carande vuelve a ocupar la actualidad por una intervención relacionada con su patrimonio rural. La restauración de un hórreo reconocido como Bien de Interés Cultural recibió el visto bueno de la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de León el 8 de septiembre de 2026. El objetivo es reparar los daños que presenta y garantizar su conservación. La protección afecta al hórreo y no al conjunto del pueblo.
La intervención prevista para conservar el hórreo
Los hórreos eran construcciones utilizadas para almacenar grano y otros productos del campo. A diferencia de un almacén situado directamente sobre el suelo, disponían de una cámara elevada que ayudaba a proteger el contenido frente a la humedad y los animales. El ejemplar de Carande tiene una cubierta a dos aguas y se apoya sobre cuatro pilares. En Castilla y León, los hórreos tradicionales con más de cien años están protegidos desde 1984.
El proyecto autorizado comenzará por los pegoyos, los apoyos que mantienen elevado el cuerpo de la construcción. Está previsto recolocarlos para corregir los problemas detectados en la base y mejorar la estabilidad del conjunto. También se sustituirán las vigas y otras piezas de madera que presenten daños suficientemente graves como para afectar a su resistencia. Las que todavía se encuentren en buen estado se conservarán.
Otra parte de los trabajos se centrará en el tejado. La intervención contempla reparar la cubierta manteniendo tanto la estructura como las tejas originales que puedan seguir utilizándose. Bajo estas se colocará una lámina impermeabilizante para reducir las filtraciones de agua, uno de los problemas que puede acelerar el deterioro de la madera. La autorización no concreta por el momento cuándo comenzarán ni cuándo finalizarán las obras.
Hórreo típico de Carande.
Una iglesia, una fragua y las tradiciones del pueblo
La iglesia parroquial de San Pedro es otro de los elementos que forman parte del patrimonio de Carande. El pasado del pueblo también está relacionado con una antigua vía de comunicación, ya que por esta zona discurría una calzada romana que enlazaba Huelde y Horcadas con la Tierra de la Reina. Era uno de los pasos utilizados para comunicar los asentamientos de esta parte de la montaña.
En la zona alta del núcleo todavía se conserva una fragua vinculada a Francisco González, el último herrero del pueblo. Aprendió el oficio con su tío Prudencio y continuó practicándolo durante el servicio militar en Melilla. Tras regresar a Carande se dedicó a fabricar herraduras y a reparar herramientas, piezas de carros y otros utensilios utilizados en las labores del campo. Durante una etapa preparaba él mismo el carbón con cepas de brezo y, más adelante, comenzó a abastecerse con carbón procedente del valle de Sabero.
La recuperación del taller comenzó en 1997 por iniciativa de su hijo, Francisco José González. Actualmente puede visitarse con cita previa y conserva herramientas relacionadas con aquel oficio. El calendario de Carande mantiene además varias celebraciones tradicionales: San Hipólito, el 13 de agosto; la Diana, al día siguiente, con un recorrido musical por las casas; y la Virgen de Quintanilla, que se celebra el domingo posterior al 15 de agosto.
Senderos y naturaleza en los alrededores de Carande
Carande se encuentra dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. En sus alrededores aparecen praderas, robledales y otros bosques característicos de la Cordillera Cantábrica. Durante el otoño, esta parte de la montaña es conocida por la berrea del ciervo, el periodo en el que los machos emiten sus característicos sonidos mientras compiten durante la época reproductiva. Poder escucharlos dependerá de la actividad de los animales, por lo que no siempre está garantizado.
Una de las opciones para recorrer la zona a pie es la Senda Mitológica Leonesa, un itinerario circular de aproximadamente cinco kilómetros y dificultad baja que atraviesa áreas de bosque y pasto. Otra alternativa es el PR-LE 52, denominado Collado El Baile, con 6,5 kilómetros y unas tres horas de duración. Parte de las inmediaciones del cementerio, pasa por Horcadas y las laderas del Gilbo y regresa entre robles. Existe además una variante más larga, de 10,5 kilómetros, que comienza en Las Viescas.
También puede recorrerse el camino entre Carande y Salio, de unas tres horas y dificultad baja. La ruta sigue una pista junto a uno de los brazos del embalse a través de Valdecolina y continúa después por un bosque próximo al agua. En el regreso atraviesa zonas de hayas y robles, asciende hacia Canto la Cerra y vuelve a descender hasta Carande.
Fonte: eldiario.es – eldiario.es