El pigmento violeta que nació en el siglo XIX y hoy sigue autorizado para su uso en cosméticos
Por Ada Sanuy — eldiario.es – eldiario.es

Apareció en Alemania en 1868 como alternativa a otros pigmentos y la regulación estadounidense permite emplearlo en cosméticos, mientras que una exposición elevada al manganeso puede afectar al sistema nervioso
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Durante siglos, obtener determinados tonos púrpura fue una tarea complicada y, en algunos casos, extraordinariamente cara. La púrpura de Tiro, uno de los tintes más célebres de la Antigüedad, se obtenía a partir de secreciones de caracoles marinos y llegó a asociarse con el poder y la realeza por su escasez. El panorama empezó a cambiar en el siglo XIX con el desarrollo de alternativas sintéticas. Entre los pigmentos surgidos en ese contexto se encuentra el violeta de manganeso, que todavía está disponible para los artistas y que, en Estados Unidos, permanece autorizado como colorante para determinados usos cosméticos.
El violeta de manganeso fue preparado por primera vez por Leykauf en Alemania en 1868, donde recibió el nombre de Nuernberg violet o violeta de Núremberg. Un estudio publicado en Spectrochimica Acta Part A sitúa posteriormente su comercialización por Winsor & Newton bajo el nombre de permanent mauve en 1892, aunque señala que la composición exacta de aquel producto histórico no está completamente establecida. La aparición de formulaciones basadas en manganeso formó parte del desarrollo de pigmentos orientados hacia compuestos menos tóxicos que algunas de las alternativas violetas elaboradas con cobalto.
Del lienzo a los productos cosméticos
Químicamente, se trata de un pigmento sintético compuesto por una sal doble de ácido fosfórico con manganeso y amonio, conocido también como Pigment Violet 16 o por el índice de color CI 77742. La base de datos CAMEO del Museum of Fine Arts de Boston lo describe como un violeta intenso y resistente a la luz que puede emplearse en distintas técnicas pictóricas, salvo el fresco. Su escasa capacidad de cobertura, sin embargo, ha limitado históricamente su utilización artística.
Su presencia en el arte moderno puede rastrearse mediante técnicas científicas. Un equipo encabezado por C. Anselmi caracterizó distintos pigmentos violetas mediante fluorescencia y difracción de rayos X, además de espectroscopías de infrarrojo cercano y ultravioleta-visible. El análisis permitió identificar violeta de manganeso en algunas pinturas del futurista italiano Umberto Boccioni conservadas en el Museo del Novecento de Milán mediante un procedimiento no invasivo realizado in situ, como la obra Gli stati d’animo I-Quelli che vanno. Otro ejemplo se encuentra en El portal de la Catedral de Ruán en luz de la mañana, de Claude Monet.
El portal de la Catedral de Ruán en luz de la mañana, de Claude Monet
Fuera del ámbito artístico, el compuesto cuenta también con regulación específica en Estados Unidos. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) define el violeta de manganeso como un pigmento obtenido mediante la reacción de ácido fosfórico, dihidrogenofosfato de amonio y dióxido de manganeso a temperaturas superiores a 450 °F, y lo identifica como un complejo de pirofosfato de manganeso y amonio. La normativa fija asimismo límites para determinadas impurezas: un máximo de 20 partes por millón de plomo, tres de arsénico y una de mercurio, además de otras especificaciones de composición.
En este país, el violeta de manganeso figura como colorante permanentemente autorizado y exento de certificación por lotes. La regulación permite emplearlo para colorear cosméticos en general, incluidos los aplicados en el área de los ojos, en cantidades compatibles con las buenas prácticas de fabricación. La FDA identifica el compuesto como CI 77742 y recoge que su inclusión permanente para estos usos se aprobó mediante una regla final en 1976, cuya entrada en vigor fue confirmada en 1977.
El riesgo depende de la exposición
La autorización de este pigmento para determinados usos cosméticos y los efectos asociados a exposiciones elevadas al manganeso corresponden a contextos de exposición diferentes. El manganeso es un nutriente esencial que el organismo necesita en pequeñas cantidades, pero la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR) señala que los problemas más frecuentes observados entre trabajadores expuestos a niveles elevados afectan al sistema nervioso. Entre ellos figuran cambios en el comportamiento y alteraciones del movimiento, que puede volverse lento y torpe; cuando esta combinación de síntomas alcanza suficiente gravedad se denomina manganismo.
Los efectos de la exposición al manganeso dependen de factores como la dosis, la duración y la vía por la que entra en el organismo, además de las características individuales y la presencia de otras sustancias. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) presta especial atención a la inhalación, ya que el manganeso inhalado puede eludir algunos de los mecanismos normales de defensa del organismo y favorecer su acumulación. Entre las actividades laborales que pueden implicar exposición se encuentran la minería, la trituración de minerales, determinadas operaciones metalúrgicas y trabajos de soldadura, así como la fabricación de pigmentos, tintes y tintas.
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