El Pentágono estudió cómo lograr la ‘velocidad de curvatura’ de la Enterprise de ‘Star-Trek’

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Por Javier Dale Becedoniz — Portada

El Pentágono estudió cómo lograr la ‘velocidad de curvatura’ de la Enterprise de ‘Star-Trek’

Más allá de la ficción

Un documento de 2010 liberado este año muestra los esfuerzos militares de EE.UU. para lograr un hito propio de la ficción que permitiría viajar a Marte en 193 segundos

La nave Enterprise (Star Trek).

La nave Enterprise (Star Trek).

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Javier Dale Becedoniz

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La clave, en una síntesis un tanto extrema, no es que un objeto se mueva por el espacio, sino que el espacio se mueva a través de un objeto. Ese principio es el que está detrás de la llamada velocidad de curvatura (también llamada WRAP) que sustenta los viajes interestelares de la USS Enterprise de la serie (y las películas) de Star Trek. Kirk, Spock y compañía podían explorar el espacio profundo gracias a una velocidad extrema, asimilable a la de la luz, que convertía la galaxia en un territorio accesible.

Todo esto, claro, en una ficción que tiene una base científica en la relatividad general, pero que no es realizable. Aunque eso no quiere decir que no merezca la pena intentarlo. Y el Pentágono lo hizo.

La solución teórica al problema es “crear una burbuja asimétrica de espacio que se contraiga delante de la nave mientras se expande detrás”

Un documento con fecha de 2009, liberado en este 2026 dentro del paquete de desclasificaciones ordenado en febrero por Donald Trump respecto a documentos que mencionasen alienígenas, vida extraterrestre y ovnis, expone que las Fuerzas Armadas de EE.UU. estudiaron la posibilidad de alcanzar la velocidad de curvatura. El texto, que es público (Defence Intelligence Reference Document DIA-08-1004-001), tiene como fecha el 1 de diciembre de 2009. Ese mismo año, en mayo, se había estrenado el reboot de la franquicia Star Trek dirigido por J.J. Abrams.

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El documento sostiene que el Pentágono habría buscado cómo “crear una burbuja asimétrica de espacio que se contraiga delante de la nave mientras se expande detrás”, de forma que “el propio movimiento del espacio facilita el desplazamiento relativo de la nave”. Para ello, se nutre del trabajo del físico mexicano Miguel Alcubierre, quien en 1994 resolvió el problema de forma teórica, en un “marco matemático en el que podría funcionar”. 

Miguel Alcubierre. 
Miguel Alcubierre.  Aprendemos juntos Mex / YouTube

Según el documento del Pentágono, el asunto presentaba un problema fundamental: la enorme cantidad de energía que consumiría un ingenio de ese tipo. “Se pueden comparar los valores de Ewarp de la tabla con la energía de reposo —positiva— contenida en el Sol (1,79 × 10^47 julios)”, dice el documento. Es decir, que se necesitarían varios soles (varios miles de soles) para generar esa energía.

Referencia a 'star Trek' en el documento del Pentágono.
Referencia a ‘star Trek’ en el documento del Pentágono. LVE

Consciente de esa limitación, el documento explora la posibilidad de elaborar una tecnología “capaz de alterar el tamaño de una dimensión adicional” que podría “cambiar la densidad local de energía oscura y provocar expansión del espacio detrás de la nave y contracción delante”. La energía oscura referida es, o sería, la fuerza desconocida que hace que el Universo se expanda más rápido de lo previsto.

Así, lo que plantea el archivo del Departamento de Defensa es el aprovechamiento de esa “energía oscura”. Una energía oscura que aún no sabemos definir, encontrar, producir ni aplicar, pero que, en el modelo teórico, hace de la velocidad de curvatura un hito matemáticamente posible.

La tercera Ley de Clarke dice: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

Si todos los problemas teóricos y tecnológicos que plantea el modelo pudieran resolverse algún día, las consecuencias para los viajes espaciales serían extraordinarias. El propio documento, a modo puramente ilustrativo, los tiempos de tránsito a una velocidad equivalente a 100 veces la de la luz: Marte quedaría a 193 segundos; Júpiter, a 36 minutos; Neptuno, a cuatro horas; Alfa Centauri, a 15 días; Epsilon Eridani, a 38 días; y la nebulosa de Orión, situada a más de un millar de años luz, a aproximadamente 1,3 años de viaje.

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Son cifras hipotéticas, como hipotética es la tecnología. tanto, que el mismo documento concluye, como la física moderna “está llena de muchas creaciones apasionantes y maravillosamente imaginativas” nada niega que “las mentes creativas del futuro encuentren realmente formas de conseguir aquello que, para nosotros, puede parecer magia”.

Al final, “magia”, y no otra, es la palabra central. Conviene recordar que, en 1973, Arthur C. Clarke (autor de 2001: Una odisea del espacio) formuló sus tres famosas leyes. La tercera dice: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.  

Javier Dale Becedoniz

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Javier Dale Becedóniz (Santander, 1975) es periodista. Tras ser coordinador de contenidos del fin de semana en La Vanguardia (edición digital), fue Jefe de Redacción en Newtral.es y portadista en ABC

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