El partido de Putin se juega la supermayoría en unas elecciones con la paz arrinconada

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Por Gonzalo AragonésPortada

El partido de Putin se juega la supermayoría en unas elecciones con la paz arrinconada

Legislativas en Rusia

El oficialista Rusia Unida ha ido perdiendo popularidad en el último año, pero su victoria está fuera de toda duda

La expulsión de la lista del partido pacifista Yábloko quita voz a casi un tercio de los rusos que quiere una solución negociada a la guerra en Ucrania

Una valla publicitaria en la capital rusa, con las fotos del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin (derecha), y del diputado nacional Piotr Tolstói, llama a votar por Rusia Unida en las elecciones a la Duma 

Una valla publicitaria en la capital rusa, con las fotos del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin (derecha), y del diputado nacional Piotr Tolstói, llama a votar por Rusia Unida en las elecciones a la Duma 

Ramil Sitdikov / Reuters

Gonzalo Aragonés

Gonzalo Aragonés

Moscú. Corresponsal

16/09/2026 09:55 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

El controlado espectáculo electoral que Rusia prepara cada vez que hay elecciones había levantado ciertas expectativas, pues es la primera vez que se celebran elecciones legislativas en tiempos de guerra y en un momento en el que la población muestra signos de hartazgo. Pero la votación de esta semana, con un sistema político fuertemente dirigido por el Kremlin y un ganador conocido de antemano, carece de todo interés para el común de los mortales rusos. Los motivos son la eliminación del único partido pacifista, Yábloko, y la casi total ausencia en el semidebate público de las consecuencias que tiene para los rusos la llamada “operación militar especial”, la guerra en Ucrania.

Para elegir a los 450 diputados que se sentarán en los próximos cinco años en la Duma (Cámara Baja del Parlamento), los rusos pueden votar durante tres jornadas en vez de una sola, entre el viernes 18 y el domingo 20 de septiembre, un método que comenzó a probarse en las anteriores elecciones legislativas, las de 2021, en plena pandemia de coronavirus.

El primer elemento por el que estas elecciones van a hacer que muchos rusos no se levanten del sofá es que nadie duda que la victoria será para el partido del presidente ruso, Vladímir Putin. “Estas elecciones dan igual, nada va a cambiar, todo está decidido. Incluso si Rusia Unida no lograra una gran mayoría, todos los demás partidos de la Duma apoyan al Kremlin en su guerra”, dice Svetlana (nombre supuesto), quien antes de la época actual no se perdía ni una sola de las manifestaciones que convocaba la oposición.

El bloqueo de internet, el déficit de gasolina y los ataques de drones ucranianos han llevado el hartazgo a la población rusa

La represión contra las voces críticas, que con diferente intensidad (detenciones, exilio, prisión) se hizo patente tras las manifestaciones de 2011 y 2012 y fue implacable tras el comienzo de la guerra contra Ucrania, en 2022, ha terminado barriendo a los políticos opositores que iban despuntando. El más destacado de todos ellos, Alexéi Navalni, murió en una colonia penal del Ártico ruso en febrero de 2024.

Aunque gane, no se puede descartar que Rusia Unida tenga que pagar la factura de cuatro años y medio de guerra y pierda la enorme mayoría que ahora tiene (la mayoría constitucional, de más de dos tercios, lo que le permite aprobar cambios en la Carta Magna sin contar con otros partidos).

El Kremlin ya no puede evitar que la población que vive lejos de la frontera sienta en carne propia las consecuencias de la guerra en Ucrania. El bloqueo de internet, el déficit de gasolina y el creciente número de ataques de drones ucranianos contra la retaguardia ha provocado el hartazgo de la población.

La confianza en Rusia Unida, quien ganó las elecciones de 2021 con el 49,8 % de los votos, ha ido bajando. Las últimas encuestas de la Fundación de la Opinón Pública (FOM) y del Centro de Estudios para la Opinión Pública (VTsIOM) conceden al partido de Putin el liderazgo sin discusión, pero con una horquilla muy inferior, entre el 29 % y el 33 %.

Regionales y locales

Hasta cinco votaciones a la vez

En estos tres días de votación, también se eligen gobernadores por voto directo en ocho regiones, mientras que otras tres elegirán a sus jefes en sus respectivas asambleas. Además, en 39 regiones se celebran elecciones para elegir a sus parlamentos, y habrá elecciones municipales en varias docenas de regiones. Así que, dependiendo del lugar donde viva, cada votante colocará en la urna correspondiente de una a cinco papeletas.

El politólogo Borís Mezhuev ha expuesto en el electrónico Gazeta.ru otra explicación para la bajada de Rusia Unida. Según él, no se debería a una posición antiguerra de la sociedad rusa, sino por el contrario “al aumento del apoyo de la oposición sistémica, que está más radical en su posición a favor de la guerra”.

El término “oposición sistémica” es en realidad otro eufemismo, como “operación militar especial”, para decir que no son una oposición genuina, pues evitan como la peste toda crítica al Kremlin. De hecho, apoyan la intervención en Ucrania y han estado hombro con hombro con Rusia Unida en la adopción de leyes en tiempos de guerra. Está formada por los otros cuatro partidos que actualmente tienen representación en la Duma: el Partido Comunista de Rusia, Gente Nueva, el partido Liberal-Demócrata de Rusia y Rusia Justa, y su apoyo en las encuestas se mueve entre superar por poco el 10 % o en dígitos en torno al 3 %.

Muchos menos votos que los anteriores obtendrían los otros cinco partidos que completan las papeletas de votación: Comunistas de Rusia, el Partido de los Jubilados, Ródina (Patria), el Partido de la Democracia Directa y Los Verdes.

Al contrario que su partido, la popularidad de Putin baja y sube dependiendo del mes. Tras dos meses de caída, en julio VTsIOM y FOM le otorgaban un aumento, situándole en el 65,3 % y el 70 %. Aunque estas cifras son altas, el líder ruso, que cumplirá 74 años en octubre, se encuentra en la franja más baja de popularidad desde el inicio de la guerra, cuando su popularidad llegó a superar el 80 %.

“Las elecciones no tienen sentido”, dice un estudiante que no ve diferencias entre los partidos presentes en la Duma

La campaña electoral también ha sido de muy baja intensidad. La opositora Svetlana dice que no ha visto a nadie pidiendo el voto en las calles.

En la puerta de entrada a su facultad, un estudiante, Andréi, de 18 años, confiesa que sigue la política por las redes sociales y dice que los únicos carteles que ha visto, normalmente en los portales de los edificios o en las paradas de autobús, eran de Rusia Unida.

Andréi asegura que los jóvenes están muy al tanto de lo que ocurre por las redes sociales, pero descartan participar en este espectáculo. “Me da la sensación de que no va a votar nadie. Todos los amigos con los que hablo, de mi edad, están molestos porque Yábloko fue eliminado. Particularmente a mí me da igual, porque si ganase el LDPR o el Partido Comunista, por ejemplo, seguirían haciendo lo mismo. Estas elecciones no tienen sentido”, asegura.

La papeleta de votación de estas elecciones no llevará, por primera vez desde 1993, el nombre del veterano Yábloko, el único partido legal en Rusia que defiende la paz. El Tribunal Supremo eliminó su lista de candidatos en agosto. Aún mantiene candidatos en las elecciones por distritos uninominales, pero no parece probable que ninguno alcance el escaño.

Voto en la Ucrania controlada por Rusia

Las elecciones legislativas rusas también se celebran en los territorios de Ucrania que están bajo control de Rusia. Debido a la situación bélica, en ellos se ha instaurado el voto anticipado desde finales de agosto o principios de septiembre, dependiendo de la región. Estos territorios son la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014 y formada administrativamente por la República de Crimea y la ciudad federal de Sebastopol, y las regiones de Luhansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia.
Rusia está dividida administrativamente en 89 regiones o “sujetos federales”, incluidas estas seis divisiones administrativas situadas geográficamente en el territorio arrebatado a Ucrania y que no cuentan con reconocimiento internacional.

Un mes antes, este sistema al servicio del Kremlin eliminaba a otro abanderado de la paz, el político opositor ya exiliado Borís Nadezhdin, declarándolo “agente extranjero”.

De esta forma, se ha eliminado la única intriga que mayoritariamente interesa realmente a los rusos: si se iba a hablar en esta campaña de paz. Casi dos tercios de los rusos quieren el fin negociado de la guerra.

Una encuesta del verano de 2025 y otra de este mes de agosto del Centro Levada, una institución sociológica rusa independiente, dan prácticamente los mismos resultados. El 62 % de los rusos es favorable a las negociaciones de paz frente al 28 % que prefiere seguir los combates. Sin embargo, la mayoría rechaza hacer cualquier tipo de concesión para llegar a la paz, lo que significa que quieren que Ucrania acepte las condiciones que marque el Kremlin.

El voto en los distritos uninominales son el principal mecanismo de Rusia Unida para lograr una victoria aplastante

A pesar de las encuestas, el sistema de votación permite al partido de Putin arrasar en las elecciones. La Duma Estatal se elige según un sistema mixto: la mitad de los diputados, 225, por listas de partido (con un mínimo del 5 % para obtener representación); la otra mitad, por distritos uninominales.

Los distritos uninominales son el principal mecanismo de Rusia Unida para convertir una mayoría clara pero a todas luces insuficiente en una victoria aplastante, pues sus candidatos ganan en la inmensa mayoría de los distritos. En las anteriores elecciones, las de 2021, logró el 49,8 % de los votos por listas de partido, pero obtuvo el 88 % en los distritos. La consecuencia fue una supermayoría constitucional, con 324 de los 450 diputados.

Masha, una profesional de Moscú formada como ingeniera y que siempre ha votado a Putin y a su partido, cree que es fundamental no cambiar su voto precisamente este año. “Si votamos a otro y gana, Rusia podría cambiar de rumbo y parar la operación militar especial (en Ucrania). Si eso ocurriera, ¿para qué habrían muerto nuestros hombres? Es como ese refrán ruso que dice ‘En un cruce de caminos no se cambia de caballo”, razona.

Las formas de protesta que propone la oposición

“Voto inteligente”, estropear la papeleta o boicot

Los diversas grupos de la oposición rusa, la mayoría de los cuales está en el exilio, proponen diversas formas para expresar su protesta al Kremlin durante las elecciones a la Duma.
Tras ser excluido de la votación por listas de partido, Yábloko, el único partido opositor legal en Rusia, recomendó a los electores estropear la papeleta en aquellas circunscripciones uninominales donde no haya ninguno de sus candidatos y escribir en ella su lema de campaña: “Por la paz y la libertad”.
Yulia Navánaya y el activista Maxim Kats proponen quitarle votos a Rusia Unida. “Hay una oportunidad real de dejar sin mandato a candidatos de Rusia Unida que apoyan la guerra”, ha dicho en un vídeo en YouTube la viuda del fallecido líder opositor Alexéi Navalni. Y pidió votar a cualquier que no sea el partido del poder, porque eso es “votar contra Putin, votar contra la guerra”. Eso sí, de forma presencial, ya que, para la oposición, el voto electrónico es sinónimo de fraude.
Kats recomendó dar el voto en las listas de partido a Gente Nueva, una formación de centro liberal creada en 2020 con la bendición del Kremlin pero que no apoya tan fervientemente la guerra como el resto de la “oposición sistémica”. Y en las circunscripciones, votar por Yábloko en aquellas en donde la Justicia permita concurrir a sus candidatos.
Otros opositores exiliados, como el excampeón del mundo de ajedrez Gari Kaspárov, han optado por llamar al boicot por considerar estas elecciones una farsa.

Gonzalo Aragonés

Gonzalo Aragonés

Corresponsal en Rusia

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Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la “prehistoria” trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.

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