Por Joel Albarrán Bugié — Portada

Joel Albarrán Bugié

Joel Albarrán Bugié

El pacto con los lectores

El Defensor del Lector

Suscriptores reflexionan en sus mensajes sobre por qué confían en el diario y cuándo creen que no cumplimos

04/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Ser suscriptor de un diario o tener una cabecera de referencia implica una relación de confianza, un vínculo -en el caso de La Vanguardia , a menudo de varias generaciones- basado en la certeza de que explicará las cosas con honestidad, rigor y un talante con el que uno se identifica. Los mensajes al Defensor del Lector para señalar errores o aspectos a mejorar en muchos casos van acompañados de valoraciones sobre este vínculo entre lectores y diario, en las que exponen qué esperan de La Vanguardia y cuándo consideran que no cumplimos con nuestra parte.

“Llevo más de 55 años como suscriptor de La Vanguardia , en ejemplar de papel, y otros 10 o 15 como lector a través del ejemplar que recibíamos en casa de mis padres”, explicaba hace unas semanas Carlos Noguera. “Hay partes del diario que me interesan más que otras, cuenta con unos colaboradores, en su amplísima mayoría, muy interesantes a mi criterio y tengo dependencia de su lectura”. A continuación, sin embargo, lamentaba que se hubiera publicado la imagen de un hombre con una enfermedad mental. “ La Vanguardia , sus lectores, no se merecen una publicación como la indicada”, opinaba.

“ La Vanguardia es en nuestra casa desde hace años el diario de cabecera, del cual valoramos, además del rigor periodístico de las noticias, otros aspectos complementarios”, exponía en verano el suscriptor Ramon Castelló, en un mensaje en el que se quejaba de un error en las páginas de la programación televisiva. “Es una lástima que el rigor y calidad del diario no se haga extensivo a otros apartados”, expresaba ante este error puntual.

El suscriptor Ferran Costa, por su parte, escribió para alertar de un error en un artículo de opinión sobre el uso de los “memorando de entendimiento” en las relaciones internaciones y señalaba: “Precisamente porque La Vanguardia es un diario de referencia, creo que los lectores podemos esperar que también los artículos de opinión se basen en afirmaciones factuales exactas”. Gemma Sala, hija de suscriptora, escribía esta semana alertando de errores gramaticales que se escapan “reiteradamente” y que considera “impropios de un diario que llega a miles de personas”.

Los mensajes de estos y otros lectores enfatizan que esperan ser correspondidos a este vínculo y confianza con un periodismo exigente y riguroso hasta el mínimo detalle.

Joel Albarrán Bugié

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Periodista. Subdirector y Defensor del Lector de La Vanguardia. Contacto: jalbarran@lavanguardia.es y defensor@lavanguardia.es

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