El Govern acaricia la idea de reintroducir la foca del Mediterráneo en el Cap de Creus
Por Antonio Cerrillo Jodar — Portada
El Govern acaricia la idea de reintroducir la foca del Mediterráneo en el Cap de Creus
Biodiversidad
La especie se dio prácticamente por extinguida en los años 60 en las costas del Mediterráneo español
Naturalistas y gestores de fauna se conjuran en favor de la recuperación de esta especie en el exitoso documental “L’odissea del vell marí” (La odisea de la foca monje)

Imagen de la mediterráneo o foca monje
LV

Barcelona
20/09/2026 13:42 Actualizado 20/09/2026 14:12 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Jordi Sargatal, secretario de Transició Ecològica, ha expresado la disposición favorable del Govern catalán y su apoyo a la idea de reactivar la reintroducción de la foca mediterránea o foca monje en Catalunya mediante un proyecto de liberación experimental. Esta especie de foca, que está adaptada a las aguas cálidas (la Monachus monachus), desapareció del Mediterráneo español hace más de 50 años. “Este es un proyecto que está en una fase muy incipiente, pero creemos que es el momento de reactivarlo”, explica Jordi Sargatal.
Las focas podrían proceder sobre todo de la reserva natural de Cabo Blanco, un antiguo enclave del Sahara Occidental español perteneciente hoy a Mauritania.
En Catalunya la última observación confirmada que se cita en el litoral catalán se produjo en 1973, entre Roses y Cadaqués.
“Ahora es el momento de volver a plantear este proyecto y de una vez por todas encarrilarlo”, sentencia Sargatal.
Con anterioridad, el gobierno balear planteó esta iniciativa al Ministerio de Medio Ambiente, pero quedó encallada.
Una aspiración latente durante años
La recuperación de esta especie es una vieja idea largamente acariciada por naturalistas catalanes y de Baleares, y se ha visto ahora reforzada con la difusión del exitoso documental L’odissea del vell marí (La odisea de la foca monje), dirigido por Marta Hierro y Núria Abad.
El documental repasa la historia de la persecución que condujo a la extinción de este mamífero marino en el Mediterráneo español. En él se recogen numerosos testimonios de destacados naturalistas que abogan por dar una nueva oportunidad a esta especie en aguas de Catalunya y Baleares con un proyecto de reintroducción experimental.
El plan de reintroducción requeriría, en primera instancia, un acuerdo entre el gobierno catalán y la Administración de Baleares, como paso previo para la posterior petición formal al Estado.
Un contexto favorable
La foca monje es una especie desaparecida en el Mediterráneo Occidental, donde sufrió una persecución constante e implacable durante siglos que le llevó a su extinción en estas costas en los años 60 del siglo pasado.
La presión turística y pesquera fue la puntilla, de manera que en los 70 dejó de haber avistamientos de estos ejemplares en estas costas, donde fue un animal muy común.
Ahora, con un contexto muy diferente, la recuperación de una gran colonia de este animal en las costas entre Mauritania y el viejo Sahara Occidental ha hecho que se avive la llama (nunca apagada del todo) de los partidarios de reintroducir esta especie.
De hecho, diversos expertos en gestión de la fauna salvaje y áreas marinas protegidas han vuelto a poner sobre la mesa esta posibilidad. Y lo han hecho en debate celebrada este domingo en el Delta Birding Festival que promueve la Fundació Catalunya La Pedrera, Oryx e ICO entre otras entidades.

Ejemplares de Cabo Blanco, en Mauritania
La idea sería poder contar con ejemplares de Cabo Blanco, un territorio perteneciente a Mauritania (si bien esta larga península africana se parte en dos longitudinalmente con una frontera que separa Marruecos y Mauritania).
Esta colonia de focas de Cabo Blanco estuvo al borde del colapso a mitad de la década de los 90, debido a la mortandad ocasionada por un alga tóxica, hasta el punto de que su población a mitad de los años 90, que rondaba los 300 ó 400 ejemplares, se redujo en dos tercios, hasta quedar en solo unos 80 ó 90 animales, según recuerdan en el documental los biólogos Àlex Aguilar y Luis Mariano González.
Sin embargo, gracias al trabajo desarrollado por la Fundación CBD-Hábitat, que lleva a cabo un programa de conservación, la especie ha mostrado una notable recuperación hasta superar los 300 ejemplares.
La reintroducción de esta especie requeriría un acuerdo entre España, Mauritania, Marruecos y Portugal (el archipielago de Maderia existe también una población de unas decenas de focas).
Todos estos países firmaron un convenio hace dos años que deja abierta la posibilidad de disponer de ejemplares para un proyecto de esta naturaleza, de manera que el Estado español podría iniciar esta tramitación, señala Sargatal. Portugal podría estar en el acuerdo al representar a la población donante.
Una iniciativa conjunta con Baleares o cómo llevar las focas a Cadaqués
Sargatal se muestra partidario de completar un plan conjunto entre la Generalitat, y el Govern balear para promover esta iniciativa, destinada a que Mauritania ceda ejemplares “para ser liberados de forma experimental”.
Traslocar estos ejemplares permitía poner a salvo también una reserva (la de Cabo Blanco) que sufre periódicamente la contaminación causada por las algas tóxicas.
El naturalista Deli Saavedra estudió en su día por encargo de la Fundació Territori i Paisatge la posible reintroducción de esta especie en Catalunya para crear un recinto cerrado donde las focas pudieran vivir en semilibertad.
El lugar que se estima más apropiado es Cala Jugadora, en Cadaqués, unas zona protegida frente a los temporales del mar y vientos de Llevant y Tramontana, que quedaría cerrada para dejar moverse con tranquilidad al vell marí en tres pequeñas calas.
Deli Saavedra sostiene que en este lugar los animales pueden obtener ahora “más comida (peces)” gracias a la recuperación piscícola en el parque natural, si bien estima que el principal escollo que se debería superar “es la gran cantidad de embarcaciones que hay en algunos lugares, sobre todo en verano”.
Sargatal resalta, en este punto, que este obstáculo podría ser subsanable, puesto que el nuevo plan rector de usos y gestión (PRUG) del parque del Cap de Creus -atendiendo a que debe acoger a las focas- podría ser reformado para regular y “ordenar mejor el tráfico marítimo”, por lo que “dejar algunas calas sin apenas barcas es algo posible”.
Dónde quedan ejemplares
La colonia de Cabo Blanco de Mauritania, que reúne unos 400 ejemplares, es la principal reserva de focas monje que existe actualmente, si bien este animal ha encontrado refugio también en aguas griegas y turcas, aunque con poblaciones muy dispersas -sin concentraciones importantes- y donde aprovechan los sitios más recónditos e inaccesibles de sus islas.
Es dudoso que quedan focas todavía en el Mediterráneo magrebí, mientras el último ejemplar visto en España fue “Peluso”, que vivía en las Chafarinas, cerca de un destacamento militar, y al que naturalistas y soldadoss le liberaron en 1989 de un gran aro de un arte de pesca que, como un dogal, oprimía su abdomen. “En la costa de Argelia y Marruecos había focas hasta hace unos 30 años; pero parece ser que han sido exterminadas”, nos dice Joan Mayol, ex jefe de Protecció d’Espècis del Govern balear.
En Baleares, concretamente, el último ejemplar reproductor (una hembra), fue matado en 1958 a tiros. “En los 70 ya se consideró que el animal había extinguido en las islas al menos hacia una década”, explica en el documental citado Xisco Avellà, histórico naturalista balear, presidente y fundador del GOB balear, fallecido en diciembre de 2025, y a quien se dedica este documental. Entonces, en los años 70, solo quedaban cinco ejemplares en la costa española, y en los años 80 solo quedaba uno.
“Luego ha habido observaciones dudosas, excepto una en el año 2008. Era una foca que vivió más de un año en aguas mallorquinas, y que pasaba temporadas en una cueva de Calvià, pese a la gran navegación en la zona”, añade Mayol.
Persecución implacable
Las focas, el ‘vell marí’, desapareció de las costas mediterráneas por persecución directa, por una animosidad contra ella; por animadversión. “Matar focas fue visto como una heroicidad en su momento, estaba bien visto socialmente, era un motivo para ganar crédito social”, explica Joan Mayol. Para los pescadores era considerado como un competidor, pues entraba en las redes, “pero en realidad era un animal que no le daba problemas”.
El animal, históricamente, fue cazado para aprovechar su piel y su grasa, que era empleada en el siglo XIX como combustible para iluminación.
El propio divulgador Félix Rodríguez de la Fuente dedicó uno de sus programas de la serie “Planeta azul” de TVE (1970) a mostrar la necesidad de proteger esta especie exhibiendo ante las cámaras su piel “bonita plateada”, una de las “pieles más impermeables” que ha producida la vida de la naturaleza.
Las campañas de Rodríguez de la Fuente fueron clave para que el Gobierno de Franco pusiera fin en 1970 a la “junta de extinción de alimañas” cono una ley de Caza en la que se desterraba una práctica que incentivaba la captura y eliminación de linces, osos o águilas, especies hoy protegidas y en auge; pero no tuvieron la misma suerte las focas, que continuaron en su declive.
Expediciones e interés naturalista
La existencia de la colonia de Cabo Blanco motivó en su día (a mediados de la década de los 90) expediciones para conocer el estado de estos animales, según recuerdan con detalle en el documental Àlex Aguilar, Luis Miguel González o Manu San Félix, que siguieron la estela de Eugenio Morales Agacino, un especialista español que combatir las plagas de langostas en el Sahara Occidental español, el primero en fotografiar estos animales, objeto de estudio posterior por parte de Jacques Cousteau.
En los años 90, el acceso al lugar desde tierra era complicado; era una zona llena de minas (todavía estaba muy reciente el conflicto con el Frente Polisario) y bajar hasta las cuevas comportaba asomarse al acantilado, descolgarse y bajar con rapel hasta el agua, según recuerda Àlex Aguilar.
El cambio social y la reintroducción en Baleares
Mayol admite que existe un amplio colectivo de sectores naturalistas y aficionados a la naturaleza partidarios de reintroducir la especie. “Pero toda esta idea aún no ha cuajado con una propuesta oficial formal presentada. Y hoy todo son papeles”, recuerda.
No obstante, está claro que el documental La odisea de la foca monje está resultando “muy positivo” y está haciendo que mucha gente “se esté reilusionando”.

Mayol estima que en la actualidad hay factores más favorables a la reintroducción de esta especie. “La sociedad ha cambiado mucho en estos 75 años; ahora se vería como una inmoralidad absoluta matar una foca, y eso no era así entonces”, sentencia.
“La protección del medio marino es muy importante en Baleares, donde hay un sistema de reservar marinas mejor que el de cualquier país de Europa, y con un éxito histórico, que han permitido la recuperación de peces de manera espectacular. El parque nacional de la isla de Cabrera tiene unas condicione idóneas”, nos explica Mayol.
Además, las aguas de Cabrera ofrecen como ventaja adicional: es el hecho de que no haría falta ordenar nuevas regulaciones y restricciones, puesto que ya hay zonas donde está prohibido navegar, penetrar y fondear, y que son “perfectamente adecuadas para hacer un ensayo de reintroducción”
Xisco Avellà pidió que se hiciera un buen trabajo exerimental
En este sentido, se estima que la experiencia que se está llevando a cabo para reintroducir esta especie en el mar d’Arguin, en la zona atlántica de Mauritania, en la que participa la Fundción CBD Habitat, puede ser un buen campo de pruebas, pues se trata de ver cómo se aclimatan ejemplares jóvenes extraídos de Cabo Blanco y llevarlos más al sur en una zona rica en pesca pero donde no hay focas. “Será una buena experiencia para ver si, trasladados a unos cuantos centenares de kilómetros, se asientan bien en este nuevo territorio”, añade Mayol.
El propio Xisco Avellà avalaba la idea de la reintroducción de esta especie. “Es el momento de hacer los ensayos, de hacer una traslocación experimental” con un buen trabajo de investigación.
En su día hubo un proyecto para reintroducir algunos ejemplares de esta colonia en las Canarias orientales, pero los pescadores lo rechazaron.
“La Administracióon tiene la obligación de reintroducir especies que se han extinguido, forma parte de la normativa, eso no es algo que sea una ocurrencia”, recuerdan Luis Mariano González (en el documental) y el propio Joan Mayol en declaraciones a este diario. Pero, claro, no se imponen plazos, con lo cual esa exigencia se diluye si ho hay voluntad política.

Antonio Cerrillo
Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de ‘Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España’. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es
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