El escándalo por la detención de su antiguo jefe sacude a los servicios secretos alemanes: “Es una puñalada en el corazón”

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Por Deborah Cole — eldiario.es – eldiario.es

El escándalo por la detención de su antiguo jefe sacude a los servicios secretos alemanes: "Es una puñalada en el corazón"

Las acusaciones contra August Hanning por utilizar información de inteligencia en beneficio de clientes privados se suman a otros inquietantes escándalos de espionaje en Alemania

Alemania detiene a un exjefe de sus servicios secretos bajo sospecha de espionaje

El exjefe del Servicio de Información Federal (BND), August Hanning, criticó en una ocasión a los propios servicios de inteligencia alemanes calificándolos de “vegetarianos” entre carnívoros al acecho, y exigió mayores competencias para garantizar la seguridad del país en un mundo hostil.

Descrito a menudo como el “padrino” de la arquitectura de seguridad alemana del siglo XXI, Hanning está ahora acusado de presunto espionaje constitutivo de alta traición y de entregar secretos de Estado a una potencia extranjera en lo que se considera una de las presuntas filtraciones de inteligencia más graves del periodo de posguerra.

De ser cierto, Hanning podría haber dañado irreparablemente la cooperación de Alemania en materia de seguridad global, al tiempo que ha puesto de manifiesto graves vulnerabilidades internas, en una historia que parece sacada de un inverosímil thriller político.

“Se trata de un incidente que tiene el potencial para convertirse en un auténtico escándalo nacional”, afirmó Konstantin von Notz, diputado del Bundestag que forma parte de la comisión parlamentaria de supervisión de los servicios de inteligencia. Von Notz advirtió de una pérdida de confianza “devastadora” entre los países socios, “cuyo apoyo es indispensable en la actual situación de seguridad, extremadamente tensa”.

Las imágenes del martes, tomadas en una pequeña localidad alemana, dejaron atónitos incluso a los observadores más experimentados en el mundo del espionaje: comandos enmascarados condujeron a Hanning desde su finca en su ciudad natal, Nordwalde, hasta una furgoneta policial negra. Su rostro, con sus características gafas, estaba enmarcado por su cabello blanco cuidadosamente peinado. Su expresión era serena y concentrada, y no llevaba esposas.

Según los expertos, la detención de este hombre de 80 años, que dirigió el BND entre 1998 y 2005, supuso un hecho sin precedentes en una democracia occidental, debido a su rango anterior.

La Fiscalía Federal cree que Hanning utilizó a su antiguo jefe de gabinete, identificado únicamente como Manfred D, como topo en el BND. Le llegó a pagar para que sustrajera casi 2.000 documentos, al menos algunos de ellos clasificados, durante 12 años. Posteriormente, presuntamente explotó esa información en beneficio de los clientes que tenía en la consultora privada que fundó tras jubilarse, un modelo de negocio legal que suscitó duras críticas a lo largo de una semana convulsa.

Hanning se encuentra en prisión preventiva y, a través de sus abogados, ha negado haber filtrado documentos confidenciales a potencias extranjeras. Si es declarado culpable, podría enfrentarse a una pena de 10 años de cárcel.

Las “joyas de la corona del BND”

Se cree que muchos de los archivos comprometidos eran informes preparados para altos cargos, incluida el propio canciller alemán.  El exvicepresidente del BND, Arndt Freytag von Loringhoven, describió el material como las “joyas de la corona del BND” y declaró a Der Spiegel que se trataba de “los informes de evaluación más críticos que suministra la presidencia del BND”.

Este explosivo caso ha llevado a que los servicios secretos aliados se movilizaran rápidamente para evaluar posibles daños. Un funcionario occidental declaró a Reuters que entre los documentos sustraídos del BND se encontraban datos de inteligencia exterior de EEUU. La CIA no se ha pronunciado por el momento al respecto. 

Un agente de policía a las puertas de un edificio en Berlín-Mitte. Según el registro mercantil, en esa dirección está registrada una empresa de gestión de activos, cuyo socio general es August Hanning.

Un agente de policía a las puertas de un edificio en Berlín-Mitte. Según el registro mercantil, en esa dirección está registrada una empresa de gestión de activos, cuyo socio general es August Hanning.

El director general de la Unidad de Investigación de los Servicios de Inteligencia de la Universidad de Colonia, Luca Manns, calificó el caso como una “puñalada en el corazón” del BND, que ha causado un daño incalculable a la cooperación entre aliados. “No será una ruptura brusca”, afirmó Manns, quien pronosticó una “erosión gradual de las alianzas”. 

La presunta traición podría tener un efecto corrosivo tanto dentro de los servicios de inteligencia como en la opinión pública, afirmó Dieter Bacher, historiador de la Universidad de Graz (Austria), especializado en servicios secretos. “Cuando el exjefe de un servicio de inteligencia hace algo así, las consecuencias son, por supuesto, enormes”, señaló. “La pérdida de confianza es, sin duda, inevitable. Dado que, al parecer, también se vio afectada información procedente de servicios asociados, el impacto en la actividad de la agencia es todavía mayor”, añadió.

La noticia salió a la luz en una semana en la que los directores de los servicios de inteligencia alemanes habían testificado ante el Parlamento sobre la creciente amenaza que representan potencias como Rusia y China.

El jefe del BND, Martin Jäger, también exembajador en Ucrania, advirtió de un posible conflicto violento con Moscú y acusó al Kremlin de librar una “guerra en la sombra” con ataques híbridos y con drones. “Queremos sinceramente ser la primera línea de defensa de Alemania”, afirmó.

Según los informes, Jäger ya estaba al tanto de la inminente detención de Henning en el momento de su testimonio, que tuvo lugar semanas después de un atentado frustrado con un dron cargado de explosivos en Leipzig que Berlín ha atribuido a Moscú.

El móvil económico

Según los informes, no parece que Rusia sea la destinataria de las supuestas actividades de Hanning, al menos no de forma directa. Der Spiegel mencionó a Azerbaiyán y a China entre los posibles clientes, afirmaciones que no han sido confirmadas por las autoridades. Bakú ha negado cualquier implicación, aunque Hanning formó parte de la junta directiva del Foro Germano-Azerbaiyano, encargado de “fomentar los lazos” con este país clave para el tránsito energético, gobernado por un régimen autoritaritario.

Es posible que el principal motivo de Hanning fuera el económico. Formaba parte del consejo de administración del banco letón PNB Banka, que quebró y fue declarado insolvente en 2019. El periódico Bild afirmó que Hanning y otro miembro del consejo de supervisión, que según se informó se trataba del exsecretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, fueron considerados responsables de una deuda de hasta 4 millones de euros. Según Bild, la pensión de Hanning había sido embargada para saldar la deuda.

Los servicios secretos alemanes se enfrentan además a una campaña de reformas que se ha visto frenada durante mucho tiempo por la susceptibilidad en torno a los abusos cometidos bajo las dictaduras nazi y comunista. Una ley que se prevé que apruebe el Parlamento este año eliminaría muchas de las restricciones impuestas durante el período de posguerra. Manns advirtió contra cualquier petición de detener estas medidas a la luz del caso Hanning, afirmando que ello “haría el juego a nuestros oponentes, que quieren un servicio exterior alemán débil”. 

Las preguntas que deja la detención de Hanning

Hanning fue el rostro de los servicios de inteligencia alemanes durante un período turbulento de la posguerra fría, ya que supervisó la estrategia antiterrorista tras los atentados del 11S, que fueron planeados en parte por una célula en Hamburgo.

Los investigadores se enteraron de las presuntas actividades delictivas de Hanning mientras recababan pruebas en un caso aparte de secuestro de menores relacionado con una dinastía de propietarios de restaurantes especializados en carnes, en el que también se le acusa de haber colaborado utilizando sus contactos en la inteligencia israelí.

Un vehículo sale del Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe en el que presuntaría viajaría detenido August Hanning.

Un vehículo sale del Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe en el que presuntaría viajaría detenido August Hanning.

Los cargos de traición han suscitado una serie de preguntas inquietantes. ¿Había otros topos? ¿Cómo es posible que su espionaje pasara desapercibido durante tanto tiempo? ¿Se filtró la información clasificada a terceros? ¿Y quién seguirá confiando en los servicios de inteligencia alemanes?

Los cargos contra Hanning no son, ni mucho menos, el primer escándalo que sacude a los servicios secretos del país en los últimos años, con casos de gran repercusión relacionados con el espionaje para la inteligencia rusa y la CIA.

En un plano más amplio, el exjefe del servicio de inteligencia nacional, Hans-Georg Maaßen, se ha aliado con grupos y causas de extrema derecha, lo que ha suscitado dudas sobre la neutralidad de la agencia bajo su mandato.

Y el excanciller Gerhard Schröder, que en su día fue un firme defensor de la socialdemocracia y un respetado reformador económico, ha conmocionado a los alemanes al aceptar una serie de lucrativos puestos en empresas rusas desde que dejó el cargo en 2005. Al tiempo que se ha convertido en un amigo íntimo de Vladímir Putin, llegando incluso a asistir esta semana en Moscú a la celebración del 74 cumpleaños del líder del Kremlin.

Además, con el partido de extrema derecha y prorruso Alternativa para Alemania (AfD) a punto de llegar al poder en un estado federado alemán por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, las autoridades se han dado prisa para restringir su acceso a información confidencial de los servicios de inteligencia.

Ante las crecientes críticas hacia la legión de antiguos altos cargos alemanes que se benefician económicamente de trabajos relacionados con sus actividades anteriores, Von Notz y Manns se han sumado al coro de voces que reclaman una prohibición de por vida para los altos manos de los servicios de inteligencia para que no puedan ejercer como lobistas.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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