Por Llucia Ramis — Portada

Llucia Ramis

Llucia Ramis

El abrazo del robot 21/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha una prueba piloto para mejorar la atención domiciliaria a las personas mayores mediante robots de asistencia inteligentes. Los ARI avisan a emergencias cuando detectan una caída o accidente doméstico, recuerdan cuándo tomar la pastilla o beber agua, y dan conversación. Aunque no pretenden sustituir a quienes se dedican a los cuidados, despiertan recelo entre los que llevan tiempo protestando por su precariedad. Plantean cuestiones como la deshumanización, tanto de este trabajo como del atendido, y qué repercusiones tendrá el hecho de estar más cómodos relacionándonos con máquinas que con personas.

   
    Getty Images

Que las máquinas nos hacen compañía no es nuevo, la radio y la tele llevan décadas ahí. La cosa se complicó con el smartphone, que nos tiene enganchadísimos, y no sabemos si nos hace compañía o es que dejamos de echarla en falta porque el móvil nos aliena en un espacio que frecuentamos más que la gente. La interacción con la IA acaba de confundirlo todo; más si, en vez de estar en el teléfono o en un reloj inteligente, tiene cara y se mueve por la casa, nos pregunta si seguimos las pautas de la medicación.

Confiamos en la máquina más que en las personas y a veces parece que la IA nos entiende mejor

Confiamos en la máquina más que en las personas y a veces parece que la IA nos entiende mejor. Es más fácil pedirle a un robot que nos diga cómo actuar ante según qué situaciones que consultárselo a un desconocido o pedir ayuda. El problema será cuando el robot no responda o, como en la asistencia telefónica o por chat, entre en bucle (“pulse tres”), y no haya manera de hablar con nadie de carne y hueso. Si el robot falla, ¿quién se responsabiliza?

La política de la amistad

Lee también

La política de la amistad

Llucia Ramis

Esta es la semana Contra la Soledad no Deseada, impulsada por Sant Joan de Déu. El veinte por ciento de la población española se siente sola. En Catalunya, unas trescientas mil personas mayores viven solas y la mitad de las 137.000 que tienen más de ochenta años lo hace con sensación de soledad. Es una emergencia que afecta a todas las edades y condiciones. Hasta el domingo hay varias actividades para romperla, como conversaciones en las plazas, comidas populares o teatro. El lema es “La soledat no desitjada fa la vida menys vida”. La edición pasada se anunciaba con un: “Piensa en un abrazo sin nadie a quien dárselo. Ya no es un abrazo”. Ahora piensa en abrazar a un robot.

Etiquetas

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *