Ed Sheeran prefiere no tomar bando, pero ya ha elegido el suyo
Por Elena Cabrera — eldiario.es – eldiario.es

El apoyo que ha recibido Macklemore, expulsado del tour del cantante británico por defender a Palestina sobre el escenario, demuestra que hay acciones estratégicas que producen cambios
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Si pudiéramos volver por un momento al pasado y recordar con frialdad y sin perspectiva cómo se hablaba del genocidio en Gaza hace algo menos de tres años, nos asombraría. Recordemos las perífrasis retóricas para evitar usar la palabra genocidio cuando ya se hacía evidente. Recordemos que hubo acampadas universitarias en 2024 que se trataban con cierto desdén. Que España estuvo un poco sola al principio en su oposición a la masacre que está perpetrando Israel. Y que a la ONU le llevó dos años calificarla como genocidio, después de hablar de riesgo, indicios y características.
Casi tres años después, es emocionante ver cómo hay acciones estratégicas que producen cambios. Esta semana lo hemos visto con Ed Sheeran y con el Festival de las Ideas.
Más de 30 invitados en el Festival de las Ideas amenazaron con plantarse si no se rompía el patrocinio de la aseguradora Allianz, principal compradora de bonos del Estado israelí, al festival. La dirección ha claudicado a la presión. Una institución como el Círculo de Bellas, tan comprometida con los valores éticos y los derechos humanos, no podía haber hecho otra cosa. Pero ahora el conservador Ayuntamiento de Madrid, que no parece tenerle al Círculo la mayor de las simpatías, se pone bravucón y es él quien amenaza con retirar el apoyo a un festival cuyo principal atractivo es sacar el pensamiento a la calle, con un escenario en plaza de España.
La calle es de todos pero cuando gobierna la derecha es más fácil poner un mercadillo de lo que sea que un escenario para debatir. Sin el apoyo del Ayuntamiento, quizá el festival tendría que replegarse a las sedes del Círculo y de La Fábrica, el otro organizador, y sería una pena. También lo sería que el festival esté en peligro por el agujero económico que produzca la pérdida de un patrocinador, pero hay que entender que vivimos en un tiempo donde la mirada hacia el mundo no consiste solo en el título que le pongas a una charla, sino también en cuál sea tu estructura económica.
¿Puede un estadio tener ese poder de control sobre el contenido del espectáculo que alberga? ¿Les queremos dar ese poder?
Lo importante es tener el control y poder tomar decisiones. Según Ed Sheeran, él no tiene ni lo uno ni lo otro. Me cuesta creerlo. Permitió que el rapero Macklemore abandonara la gira en el que le servía como telonero porque los estadios estaban dispuestos a no dejarle tocar si salía ahí fuera a gritar “Palestina libre”. ¿Los estadios? ¿Puede un estadio tener ese poder de control sobre el contenido del espectáculo que alberga? ¿Les queremos dar ese poder?
De hecho, Macklemore ha señalado a alguien que lo tiene: el empresario Robert Kraft, dueño del equipo de fútbol americano New England Patriots y del estadio Gillette cerca de Boston. Según Macklemore, Kraft reunió a otros dueños de estadios para coordinarlos y ejercer presión sobre Ed Sheeran. Para Kraft, la defensa de los derechos humanos del pueblo palestino es “un discurso de odio”.
Ed Sheeran prefirió no hacerse aquellas preguntas y presumir de equidistancia, de “no tomar bandos”. El público se ha reído en su cara porque es evidente que al expulsar a Macklemore de su gira, estaba tomando un bando: el del dinero, el de la salvaguarda personal frente a los principios.
Lo maravilloso de este caso es que Macklemore no se ha quedado solo. El músico, que ha donado el millón de dólares que ha ganado con la gira, ha desencadenado un chorreo de cancelaciones por parte del resto de teloneros —y sin embargo amigos, dicen— de Ed Sheeran, así como algunos de sus músicos (Beoga). Ha sido monumental: Finneas, Lukas Graham y Aaron Rowe han publicado unos comunicados que hay que leerlos para sentir como un fuego que creíamos en rescoldos se aviva. por no hablar de todos los artistas que han ofrecido colabos y giras a Macklemore, incluyendo el rapero gazatí G H U.
“Los artistas no deben ser silenciados cuando hablan por los oprimidos”, ha dicho categórico Finneas, quien por cierto es el hermano de Billie Eilish, ahí dejo el dato.
Solo unos días antes de estos terremotos concluyó la Mostra de Venecia y nos dejó decepcionados al no otorgar el León de Oro a NAZA, la película de Yuval Abraham y Rachel Szor grabada a oscuras en las azoteas de Tel Aviv y que enseña testimonios de los perpetradores del genocido. La película que el mundo necesita hoy y que pone en peligro a sus directores. Quizás en otro momento Woman Unknown habría merecido el premio, pero el cine ilumina de frente la cara de su tiempo, no puede ser de otra manera. Y eso habría que reconocerlo sin ambajes.
Fonte: eldiario.es – eldiario.es