Por Daniel Fernández Gutiérrez — Portada

Daniel Fernández Gutiérrez

Daniel Fernández

Dolors Oller 13/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

A finales de los años setenta llegué a la facultad de Letras de la Universitat Autònoma de Barcelona y, aunque conservo recuerdos claros y llenos de afecto de otras disciplinas y profesores (Historia, Derecho y Economía, por ejemplo), creo que tuve el privilegio de recibir lecciones de un grupo de filólogos de primer nivel. Francisco Rico, Joaquim Molas, los hermanos Blecua (Alberto y José Manuel), Jordi Castellanos, Claudio Guillén, José Carlos Mainer, Sergio Beser, entre bastantes otros cuyo recuerdo conservo. Les aseguro que siguen todos sin excepción presentes en mi memoria, aunque si alguien me impresionó en mi primer año en aquella facultad fue Dolors Oller, fallecida el pasado primero de octubre.

Dolors Oller  
Dolors Oller   Miquel González / Shooting

La Oller, con su hablar pausado y su sonrisa fácil, resultaba a la vez afable y muy próxima, pero eso era en segunda instancia, porque de entrada parecía no exactamente distante, sino distraída, como si siguiera en sus cosas mientras nos daba clase. Y eso pese a que sus cursos eran de una precisión e interés inusitados. Lectora práctica y a la vez teórica, semiótica vocacional, era una profesora estimulante y que dejaba hacer a los alumnos. Proponía y guiaba. Y recomendaba lecturas y trabajos.

Lectora práctica y teórica, semiótica vocacional, era una profesora estimulante

Tras aquel primer año iniciático la traté bastante, entre otras cosas porque la invité a colaborar en algunas revistas en las que por entonces andaba yo metido y también porque fui, en aquellos años ya lejanos, un PNN en aquella misma casa.

Luego, instalada en la Universitat Pompeu Fabra, puso en marcha junto con Javier Aparicio el máster de Edición y retomamos conversaciones. También en torno al PEN Català, del que fue impulsora y presidenta.

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 Gironina de pro, pareja de Narcís Comadira, junto con Salvador Oliva formaron una tríada imprescindible en la vida cultural y literaria de la ciudad. Nos deja títulos de referencia, como La construcció del sentit y lecturas brillantes de Gabriel Ferrater o Josep Carner.

No habíamos vuelto a hablar o escribirnos desde antes de la pandemia (ese parteaguas) y pensar que no volveré a ver sus ojos inquietos tras sus gafas protectoras me deja sinceramente conmovido. Han muerto ya la mayoría de aquellos maestros. Y la literatura y el humanismo no parecen ocupar el lugar en el que Dolors Oller creía. El otoño definitivamente ha llegado.

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