Por Manuel Pérez AriasPortada

Manuel Pérez Arias

Manel Pérez

Adjunto al director

De Orriols a Von Papen 11/09/2026 06:00 Actualizado 11/09/2026 06:14 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cordialidad y buenas formas presidieron el encuentro entre José Montilla y Artur Mas en La Vanguardia. Sonrisas, algunas complicidades y sin reproches.

Son políticos de antes de la vigente polarización política. No en vano, como ellos se encargaron de recordar, pese a sus diferencias, fueron capaces de alcanzar acuerdos sobre temas relevantes.

Cordialidad y buenas maneras entre dos políticos de antes de la polarización

Por ejemplo, la aún vigente ley d’Educació de Catalunya del 2009, con el primero ocupando la presidencia de la Generalitat y el segundo como jefe de la oposición. Lo explicó Mas, que no pudo dejar de recordar que él ocupaba esa posición “pese a haber ganado las elecciones”. En buena lid debe decirse que él mismo reconoció que no había nada ilegítimo en que el socialista acabase siendo president en lugar de él.

A pesar de ello, las diferencias políticas afloraron en casi todos los temas tratados durante su conversación. En prácticamente todos los temas. Con la financiación autonómica: pragmático Montilla; maximalista Mas. Educación: crítico con la Administración, el soberanista; partidario de descargar la responsabilidad sobre el conjunto de la sociedad, el socialista. Y, especialmente, en el más directamente político y de más rabiosa actualidad, el del ascenso de las fuerzas políticas de la extrema derecha. Con el ejemplo reciente de las elecciones en el land alemán de Sajonia-Anhalt y la abultada victoria de la AfD.

¿Hay que aislar a las fuerzas protofascistas manteniendo un cordón sanitario –o como dicen en Alemania Brandmauer, cortafuegos– que descarte acuerdos de gobierno con ellas? Asunto que enseguida se proyecta sobre la realidad política española, Vox y catalana, Aliança Catalana de Sílvia Orriols.

Silvia Orriols, en solitario antes de una sesión en el Parlament
Silvia Orriols, en solitario antes de una sesión en el Parlament Europa Press News / Getty

Pese a que ambos coincidieron en que la fortaleza electoral de esas formaciones implica la existencia de problemas subyacentes reales, también aquí divergieron. Montilla defendió la continuidad sin fisuras del cortafuegos, en línea con lo que propugna su par­tido, pese a que ciertamente sus resultados son poco alentadores, como indican las encuestas y refrendar los resultados electorales en los más distintos países de Europa y el mundo.

Sobre esa fallida línea de defensa construyó Mas sus argumentos en favor de hablar y si fuera posible pactar en algunos casos. Aunque, en este caso, también cabría recordar que la alternativa ya la aplicó en 1933 un político alemán llamado Franz von Papen, haciendo canciller a Hitler, y el resultado no fue especialmente bueno.

Manuel Pérez Arias

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Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica

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