Conde-Pumpido entre líneas
Por María Dolores García García — Portada
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El presidente del Constitucional se pronunció en Foros de Vanguardia sobre varias decisiones del Supremo

El presidente del Tribunal Constitucional, protagonista de Foros de Vanguardia
Xavier Cervera

15/10/2026 12:59 Actualizado 15/10/2026 13:28 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Los Foros de Vanguardia contaron el pasado miércoles con el presidente del Tribunal Constitucional como invitado. Esta intervención en Barcelona fue una forma de subrayar su labor en la consecución de la aplicación efectiva de la ley de amnistía. Cándido Conde-Pumpido, considerado del sector progresista, aunque en su día fue fiscal general del Estado con un gobierno del PP, ha sido determinante para que la norma se acabe aplicando a los líderes del procés, empezando por Carles Puigdemont.
Como es lógico, Conde-Pumpido no pudo contestar a algunas de las preguntas de los periodistas sobre otros asuntos de actualidad, pero se le entendió entre líneas. El presidente del Constitucional se cuidó mucho de responder con respeto hacia las decisiones del Tribunal Supremo en varias materias, pero de sus respuestas (y de la interpretación extraída por personas de su entorno) era fácil deducir que algunas de las decisiones tomadas por el Supremo en los últimos tiempos le resultan, cuanto menos, difíciles de entender.
La primera es la sentencia que dio pie a que se instigara la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Se trata de la resolución del Supremo por la que se impedía el rechazo de quienes accedieran “a nado”. Conde-Pumpido no criticó esa decisión del alto tribunal, sino que se limitó a recordar que el Constitucional había avalado previamente las llamadas “devoluciones en caliente” en los casos de Ceuta y Melilla por tratarse de situaciones muy particulares, con una frontera directa del continente africano especialmente vulnerable a los movimientos migratorios. Se entendió entre líneas que, si el Supremo no se hubiera metido en vericuetos interpretativos sobre si la entrada era terrestre o a nado, habría sido menos probable la entrada masiva de final de julio.
El derecho a voto va ligado a la nacionalidad, según la Constitución
La segunda cuestión es la llamada ley de nietos y, en concreto, la instrucción ministerial posterior que abría la puerta a nacionalizarse como español y, por tanto, votar, a quienes fueran hijos o nietos de exiliados, pero sin ni siquiera tener que demostrar que huyeron por represalias políticas. Según esa instrucción, bastaba con haber abandonado España en unas fechas determinadas de la posguerra y la dictadura. El Supremo ha paralizado el voto de 163.000 personas de forma cautelar hasta resolver si la Junta Electoral es competente para decidir si pueden ejercer o no ese derecho. Ha paralizado el voto, pero no la nacionalidad. Pues bien, Conde-Pumpido rechazó expresamente pronunciarse, ya que ese asunto puede acabar llegando al Constitucional, aunque ya no a tiempo de resolver antes de las elecciones. Pero se limitó a asentir mientras se le leía el artículo 68 de la Constitución y él mismo subrayó que la Carta Magna deja claro que el derecho a voto está indisolublemente ligado a la nacionalidad.
Por último, la ley de amnistía. En ningún momento Conde-Pumpido reprochó al Supremo su intento de impedir la aplicación de la norma con su consulta a la justicia europea sobre si era posible hacerlo en casos de malversación. Pero recordó la contundencia del Tribunal de Justicia de la UE en su aval a la ley de amnistía que también el Constitucional había considerado acorde con la letra y el espíritu de la Carta Magna.
De hecho, Conde-Pumpido admitió en un momento determinado que cada tribunal tiene su “criterio” y defendió con énfasis la independencia judicial respecto de los otros poderes del Estado. Reconoció que los togados también tienen su ideología, aunque ello no debiera influir a la hora de tomar sus decisiones. Es más, lo consideró una muestra de la pluralidad de la sociedad. Una riqueza siempre que no se convierta en una servidumbre.

Lola García
Directora adjunta
Licenciada en Periodismo y Políticas. Directora adjunta de La Vanguardia. Autora de la newsletter ‘Política’, que se publica cada jueves, y de los libros ‘El naufragio’ y ‘El muro’, sobre el conflicto catalán
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