Por Sergio Manuel Heredia TapiaPortada

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

Redactor de deportes

Collserola ‘on my mind’

por la escuadra

23/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cuando alargamos las sobremesas y se relajan los espíritus y nos sumergimos en el café de cierre, entonces algunos ponen cara de pillo y se confiesan:

–Pues yo, de noche, me cuelo en la Carretera de les Aigües…

Y me quedo de pasta de boniato.

Y me asaltan las contradicciones.

Desde hace ya diez meses, se supone que en la Carretera de les Aigües no puede colarse nadie, peste porcina africana manda. Y si te cuelas y te pillan las autoridades, te crujen (entiendo que te pillarían los mossos o la Guàrdia Urbana o los forestales).

Pero claro, vamos a ver: ¿cómo le pones puertas al campo?

¿O al prado?

¿O a la ladera?

Cuando se alumbra la noche, ahora que el calor aún aguanta, nos asomamos a la terraza y contemplamos Collserola. La vista es amplia y generosa, y en la contemplación distinguimos algunos árboles requemados al pie de Sant Pere Mártir y también el perfil de la Carretera de les Aigües; el camino corta la ladera como un cuchillo, y acaso por eso mismo el otro día, mientras cenábamos, mi hija me preguntó:

–¿Por qué veo árboles quemados por encima y por debajo de esa línea que es la carretera? ¿La Carretera de les Aigües no es un cortafuegos?

No supe muy bien qué contestarle, como tampoco sé qué contestarle a esos pillos que, confiesan ellos mismos, de noche se cuelan y pedalean o corren en el prado o en la ladera y sus reflectores –no sé si las luces de sus bicicletas, no sé si los frontales– forman haces en la oscuridad que parecen drones o intermitentes clandestinos, pero desde luego son huellas.

El absurdo siempre está ahí, y podemos descubrirlo al levantar la mirada un poquito

–¿Y por qué titilan esas luces en Collserola, si la montaña está cerrada y nadie puede visitarla? –me pregunta también mi hija y tampoco sé qué contestarle.

Porque no encuentro la manera de entender esta suerte de clausura forestal, esta peste porcina africana que ni sabemos de dónde viene, ni sabemos cómo contrarrestarla, ni sabemos cuándo terminará.

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Lo único que puedo (que podemos) hacer es asumir que los científicos algo sabrán de todo esto, y que por eso nos están recluyendo del monte, nos someten a esta suerte de encierro incierto que me recuerda a la pandemia pero tampoco del todo, pues entonces morían seres humanos y ahora mueren jabalíes y entonces nos encerraban en casa y ahora nos encierran de los bosques.

Paciencia, nos dicen, paciencia nos dicen siempre mientras vemos cómo los pillos abren las puertas del campo y nos demuestran que el absurdo siempre está ahí, y podemos descubrirlo con solo levantar la mirada un poquito.

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

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Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’

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