Ceuta y Melilla, un blindaje pendiente
Por Angie Calero Belenguer — Portada
Ceuta y Melilla, un blindaje pendiente
El escenario político
La crisis migratoria obliga a replantear la protección de las dos ciudades autónomas

Personas migrantes duermen en la calle ayer sábado a la espera de ser trasladados a un centro temporal
Reduan / EFE

Madrid
13/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, viajó esta semana a Bruselas para pedir a la Unión Europea que dé un paso al frente en la crisis migratoria. Reclamó con una respuesta “más contundente” frente al “hostigamiento” de Marruecos y pidió un estatus específico para Ceuta y Melilla que refuerce su protección como las dos únicas fronteras terrestres de la UE en África.
Entre las posibilidades que se barajan está la entrada en la unión aduanera, un régimen específico para las dos ciudades o su reconocimiento como regiones ultraperiféricas, un estatus del que Canarias disfruta desde 1999. Después de la entrada de 80.000 marroquíes por Ceuta el pasado 30 y 31 de julio, la cuestión es hasta dónde está dispuesta a llegar la UE para reducir la vulnerabilidad de su frontera sur.
Expertos piden más apoyo de la UE y reducir los mecanismos de presión que conserva Marruecos
Durante años, España ha evitado llevar el problema de Ceuta y Melilla a la UE para no enfadar a Marruecos, que históricamente reclama estos territorios. Esta prudencia, según Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano, debe cambiar. El primer paso debería ser “hacer visible sobre el terreno que las fronteras de Ceuta y Melilla no son solo españolas”. Para ello, bastaría con la presencia de agentes de la Guardia Civil y de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), lo que supondría un elemento de disuasión.
Después habría que “buscar un régimen económico especial que implique a los Veintisiete y a la Comisión” para que la próxima crisis no se vea desde una dimensión exclusivamente bilateral. “Todo esto debe servir para que Marruecos entienda que presionar sobre Ceuta y Melilla ya no significa presionar a Madrid, sino enfrentarse a una respuesta europea”, explica.
Una de las posibilidades es convertir Ceuta y Melilla en regiones ultraperiféricas, un estatus pensado para territorios pertenecientes a Estados miembros de la UE geográficamente alejados, como Canarias, Azores o Madeira, además de territorios franceses. Guillermo Íñiguez, profesor de IE Law School en IE University, recuerda que su razón de ser está vinculada precisamente a esa lejanía y que sus ventajas son sobre todo económicas, fiscales y de acceso a recursos. En términos de seguridad, no habría mucho cambio. Recuerda, además, que las ciudades están a pocos kilómetros de la península, por lo que su encaje en esa categoría no es fácil. Molina cree que el obstáculo es otro: “A mi juicio, es una cuestión de voluntad política. Hay reformas de los tratados que son muy complejas y muy difíciles y otras que son más sencillas. En la UE siempre hay soluciones imaginativas si quieren conseguir algo”.
Otra opción sería buscar un estatuto específico para Ceuta y Melilla, aunque diseñar un régimen nuevo sería un proceso largo y necesitaría alcanzar cierto consenso en la UE. Íñiguez ve más realista aprovechar las herramientas que ofrece el marco comunitario. Recuerda que la UE ha interpretado los tratados con flexibilidad en momentos excepcionales, como en pandemia o crisis de refugiados. “Hay mecanismos e instrumentos de sobra, pero no hay voluntad política”, resume. Apunta que las dos ciudades forman “una frontera exterior”, por lo que “ya se puede invertir dinero y garantizar la protección de ese flanco”. Entre otras posibilidades, dice que la UE dispone de una política común de seguridad y defensa y podría destinar más atención y recursos al Mediterráneo.
El problema, sostiene Íñiguez, está en las prioridades de los socios, que están “más centrados en Rusia”, lo que “no es incompatible con entender que en el norte de África hay una frontera vulnerable”. Lamenta que el Mediterráneo sea “una cuestión secundaria” para la UE.
España podría haber avanzado en la europeización de las dos ciudades antes de esta crisis, según Molina. En el Real Instituto Elcano llevan años insistiendo sobre la importancia de blindar Ceuta y Melilla: “En los últimos diez años se podía haber hecho mucho más, pero ha pesado la idea de no molestar a Marruecos”.
Una fuente consultada por La Vanguardia que ha abordado crisis migratorias anteriores explica que el objetivo debe ser reducir las herramientas de presión que Rabat conserva sobre las dos ciudades. “Blindar Ceuta y Melilla no significa reforzar solo la frontera. Hay que conseguir que Marruecos tenga cada vez menos palancas con las que presionar”. Plantea revisar el marco jurídico para prever situaciones excepcionales cuando los flujos migratorios sean utilizados por un tercer país como un arma, tanto en la gestión de las entradas como en la tramitación de solicitudes y retornos. También propone reforzar los puntos más vulnerables de la frontera, incluidos los accesos marítimos.
Añade un debate sobre el estatus de Ceuta y Melilla: “Hay que preguntarse si el modelo autonómico actual es suficiente”. Propone convertirlas en comunidades autónomas para que tengan plena capacidad legislativa.
El blindaje pasaría, además, por reforzar su autonomía económica, energética y logística, garantizando electricidad, agua, combustible y conexiones con la península. En este sentido, propone definir previamente qué funciones podrían asumir las Fuerzas Armadas ante una crisis fronteriza excepcional. El objetivo, en definitiva, es anticipar las crisis y reducir vulnerabilidades en lugar de limitarse a gestionarlas cuando estallan. Porque, asegura: “la seguridad de Ceuta y Melilla no se juega solo en la valla”.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada