Calma durante el día y descanso por la noche: dos necesidades para nuestro bienestar diario
Por Mayka J. de Aranoa — Portada

Calma durante el día y descanso por la noche: dos necesidades para nuestro bienestar diario
Salud
Be Calm y Chill Mood, de Be Levels, responden a momentos distintos de una rutina de bienestar: uno está orientado al día y el otro, con melatonina, al momento de irse a dormir. Analizamos sus fórmulas, cómo se toman y qué conviene tener en cuenta antes de elegir un complemento alimenticio

Es habitual que con el ritmo de vida tengamos sueño y estemos cansados.
Getty Images/iStockphoto

27/09/2026 05:50 Síguenos en Google
Hay días en los que cuesta bajar el ritmo. Las obligaciones se encadenan, la cabeza continúa ocupada y esa activación puede acompañarnos hasta la hora de acostarnos. Sin embargo, sentirse sobrepasado de forma puntual durante el día y tener dificultades para conciliar el sueño no son exactamente lo mismo. Tampoco deberían abordarse conjuntamente.
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Cuando el malestar o los problemas de sueño persisten en el tiempo, lo primero que debemos hacer es buscar ayuda en manos de un profesional. Los complementos alimenticios pueden incorporarse a una rutina de bienestar, pero no sustituyen una dieta variada y equilibrada, unos hábitos de sueño regulares ni un estilo de vida saludable.
Partiendo de esa diferencia, Be Levels propone dos fórmulas pensadas para distintos momentos del día: Be Calm, orientada a acompañar las jornadas de mayor exigencia, y Chill Mood, que contiene melatonina, un ingrediente que contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño. Ambas se plantean como complemento de una rutina dirigida al bienestar y al descanso.
Be Calm: cuando el ritmo de vida es frenético

Be Calm está pensado para acompañar esos periodos en los que las jornadas se vuelven especialmente exigentes y cuesta recuperar la sensación de calma, pero sin buscar un efecto sedante. El ingrediente con mayor presencia en la fórmula es la ashwagandha, de la que aporta 400 mg por toma. La acompañan otros extractos vegetales, como reishi, rodiola, ginkgo biloba y lavanda, además de L-teanina y glicina.
La ashwagandha y la rodiola suelen incluirse entre las plantas denominadas adaptógenas, estudiadas por su posible relación con la respuesta del organismo ante períodos de mayor exigencia. La primera procede de la tradición ayurvédica y algunas investigaciones apuntan a efectos modestos sobre el estrés percibido y el descanso. La rodiola cuenta con una larga tradición de uso vinculada al cansancio y al agotamiento. La evidencia disponible todavía es limitada y no permite afirmar que estos ingredientes reduzcan la ansiedad o el estrés en todas las personas.
Como sucede con cualquier extracto vegetal, pueden existir contraindicaciones e interacciones con medicamentos. En caso de enfermedad, embarazo, lactancia o tratamiento farmacológico, conviene consultar antes con un profesional sanitario.
La fórmula incorpora también vitamina B6 y ácido pantoténico. La primera contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a una función psicológica normal, mientras que el segundo participa en el rendimiento intelectual normal.
Chill Mood: cuando lo que cuesta es conciliar el sueño

Chill Mood se reserva para el final del día. El ingrediente que define la fórmula es la melatonina, una sustancia que el organismo produce de manera natural y que participa en la regulación del ciclo de sueño y vigilia. La dosis diaria del producto aporta 1,9 mg, acompañados de glicina, L-triptófano, GABA, magnesio, zinc y varias vitaminas.
La melatonina cuenta con una propiedad saludable autorizada muy concreta: contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño cuando se toma al menos 1 mg poco antes de acostarse. Puede hablarse, por tanto, de una ayuda para la conciliación, pero no de un tratamiento para el insomnio ni de una garantía frente a los despertares nocturnos.
La glicina es otro de los ingredientes que ha ganado presencia en las fórmulas destinadas al descanso. Se trata de un aminoácido que el propio organismo produce y que interviene en diferentes procesos fisiológicos. Algunos estudios pequeños han analizado su consumo antes de acostarse y han observado posibles mejoras en la percepción del sueño y el cansancio del día siguiente.
Según las indicaciones de be levels, la dosis es de cuatro cápsulas aproximadamente una hora antes de dormir. Conviene respetar la pauta del etiquetado y no combinarla por iniciativa propia con otros complementos que contengan melatonina. Si las dificultades para dormir se repiten, se prolongan o afectan al rendimiento durante el día, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Dos productos distintos que no tienen por qué utilizarse juntos
Be Calm y Chill Mood no son dos versiones de un mismo complemento. El primero reúne nutrientes, aminoácidos y extractos vegetales y está planteado para el día. El segundo contiene melatonina y se reserva para la noche. Una etapa de mayor exigencia cotidiana no equivale a un trastorno de ansiedad, del mismo modo que tardar en dormirse algún día no permite hablar de insomnio.
Tampoco hay que asumir que ambos deban combinarse ya que cada uno responde a objetivos diferentes y no tienen por qué utilizarse conjuntamente. Contienen algunos nutrientes en común, como la vitamina B6, por lo que antes de combinarlos conviene revisar las cantidades totales y consultar con un profesional sanitario.
El descanso empieza antes de acostarse
Un complemento difícilmente compensará una rutina que trabaja en contra del sueño. Mantener horarios estables, exponerse a la luz natural durante el día, reducir las pantallas al final de la jornada, evitar la cafeína durante las horas previas y reservar un tiempo de transición antes de acostarse siguen siendo medidas básicas.
Be Calm y Chill Mood pueden contemplarse como apoyos diferentes dentro de esa rutina, no como tratamientos ni como respuestas universales. Leer la composición, respetar las indicaciones y pedir consejo profesional permite decidir qué producto encaja -o si realmente hace falta alguno- en cada momento.
Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada ni de un estilo de vida saludable. No superar la dosis diaria recomendada y mantener fuera del alcance de los niños. Si se toman medicamentos, existe una enfermedad o las dificultades para dormir o gestionar el malestar persisten, se debe consultar con un profesional sanitario.
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