Arde Bogotá toca y se deja tocar en Madrid
Por Julio Antonio Hurtado Diaz — Portada
Arde Bogotá toca y se deja tocar en Madrid
Música
La banda presenta ‘Manufacturas del Club de la Gente Sola’ en un íntimo concierto en La Riviera

Imagen de una actuación de Arde Bogotá
Archivo

16/10/2026 12:42 Actualizado 16/10/2026 12:56 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Después de haber presentado, el pasado 29 de septiembre, su último disco, Manufacturas del Club de la Gente Sola, en una audición de muy pequeño formato en los antiguos talleres del metro de la Nave de Motores de Pacífico, entre maquinaria industrial y chisporroteo eléctrico y bajo una espectral luz rojiza de fragua, Arde Bogotá regresó ayer Madrid para, esta vez sí, tocar sus nuevas canciones en directo y poner a punto su gira.
Fue al albur de bautizada como Hervideros Gira Vibra Mahou y en la mítica sala La Riviera, junto al río Manzanares, en un ambiente también muy cálido y de proximidad, porque lo que tienen claro estos chicos de Cartagena es que no quieren que el éxito los aleje de su público. Por eso las entradas se compran haciendo cola en taquilla y hay un máximo de dos por persona.
Con cierta nostalgia analógica, que cada vez sorprende menos entre los nativos digitales que, como Antonio García (Cartagena, 1995), el cantante de Arde Bogotá, se adentran en la treintena sin tener redes sociales, en el concierto se podía adquirir por 75 euros el disco en vinilo, de coleccionista, de Manufacturas del Club de la Gente Sola, llamado a ser un hito musical en España.
Y es que no en vano estas once canciones suponen un salto en la trayectoria de los cartageneros, que empezaron allá por el 2017 con una canción que gustó en Sony, grabaron su primer disco en el 2021, La noche, y saltaron a la fama con el segundo, Cowboys de la A3, que incluye Los perros, la canción que se ponían los jugadores de la selección española para motivarse en el Mundial y que Arde Bogotá tocó en Cibeles en la rúa de la victoria.
Construir un corazón que no sienta y evitar el sufrimiento emocional humano, como el del Hombre de Hojalata de El Mago de Oz. Esa es la idea en torno a la que gira conceptualmente el último trabajo de Arde Bogotá, grabado en los EastWest Studios de Los Ángeles y que, por supuesto, es sobre todo un disco de rock and roll, como subraya Antonio, el de la grave voz.
De los meses de esforzado trabajo en California, a las órdenes del productor Joe Chiccarelli, no tienen un buen recuerdo (“las pasamos puto canutas”, dicen de aquel “infierno” de hormigón y asfalto donde estuvieron “grabando como cabrones”), pero volvieron muy satisfechos del resultado que ahora están presentando en los escenarios, vestidos, como marcan los cánones de la casa, como galanes de cine de los cincuenta: pantalones anchos de pinzas y camisa de satén rojo (en el caso de Antonio) sobre una camiseta imperio como la que lucía Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo.
De esta guisa, y saltando en ocasiones del escenario, al que hicieron subir a un grupo de fans que corearon y bailaron todas las canciones, para dejarse tocar por el público congregado en la pista, Antonio y los suyos fueron repasando algunos temas antiguos y todos los del último disco, que llegó a la apoteosis al grito de “¡Bienvenidos a la fiesta de la pena!” (Antifiesta).
Pero no todo fue mortificación por la felicidad que se escapa y obliga a bailar con el dolor (La torre Picasso, uno de sus himnos generacionales) o lamentos extáticos como los de Qué vida tan dura (en la que Antonio ofició como saltimbanqui de energía infinita), sino que también hubo espacio para la esperanza en una canción como la lírica Olivos, en la que la luz atraviesa todos los metales de la tabla periódica con los que se ha querido acorazar el corazón y anuncia la llegada de una primavera.

Lee también
Arde Bogotá anuncia un concierto en Barcelona dentro de su nueva gira en grandes recintos
La Vanguardia
Llegando a las dos horas de un concierto que se había presentado como un ensayo general, Arde Bogotá se adentró, tras agradecer la noche íntima pasada en Madrid con todos los que han estado con ellos desde el principio (“espero que la música nos lleve a vernos en espacios tan mágicos como este”, exclamó Antonio), en los acordes de la oscura La salvación. “Tiene que haber una salida”, reza el estribillo de esta canción en la que resuena la desgarradora colaboración del tan llorado Enrique Morente con Los Planetas en forma de elegía a Aleix Vergés (Sideral), la impresionante Tendrá que haber un camino, incluida en el legendario álbum de los granadinos La leyenda del espacio (2007).

Julio Hurtado
Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid
Mostrar comentarios
Fonte: Portada