Ainhoa Marcos, historiadora del arte: “Usar bien la IA consiste en hacer las preguntas correctas y dudar de las respuestas ofrecidas”

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Por Manu Collado — Portada

Ainhoa Marcos, historiadora del arte: “Usar bien la IA consiste en hacer las preguntas correctas y dudar de las respuestas ofrecidas”

Educación

La tecnología puede abrir nuevas puertas al aprendizaje, pero también acostumbrar a los alumnos a que todo llegue ya resuelto. Ainhoa Marcos analiza dónde acaba la ayuda y empieza la dependencia

Ainhoa Marcos, VP Education & Public Sector de la edtech Letmino.

Ainhoa Marcos, VP Education & Public Sector de la edtech Letmino.

Cedida

Manu Collado

Manu Collado

Málaga

03/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Ainhoa Marcos (Madrid, 1974) estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense y se doctoró en Arte Medieval antes de orientar su carrera hacia la docencia, primero en Estados Unidos y después en España. Con el tiempo, su interés por la formación del profesorado y por la transformación de las metodologías educativas la llevó al ámbito de la tecnología aplicada al aprendizaje.

Hoy es vicepresidenta de Educación y Sector Público de Letmino, una edtech especializada en aprendizaje continuo que busca integrar la formación en el día a día mediante contenidos seleccionados y adaptados al ritmo de cada persona. Con los resultados de PISA 2025 sobre la mesa y la inteligencia artificial ganando terreno en las aulas, hablamos con Marcos sobre los límites que debería tener la tecnología en la educación.

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Usted estudió Historia del Arte. ¿Qué le atrajo de la tecnología aplicada a la educación para dar un giro profesional hacia ese campo?

La necesidad de transformar la metodología en el aula. Mi experiencia docente me hizo ver cómo la tecnología podía ayudar tanto al profesor a mejorar la enseñanza como al alumno a mejorar su aprendizaje, fomentando la motivación y permitiendo una mayor personalización.

Es curioso porque la mayoría de los profesionales que investigan sobre tecnología aplicada a la enseñanza vienen de carreras STEM. Sin embargo, usted es de letras.

Y me enorgullece. Creo que las humanidades también se pueden potenciar muchísimo con la tecnología. Esa visión de conocimientos estancos debemos romperla.

Algunos países que abrazaron muy rápido la tecnología en las aulas están empezando a restringirla de forma drástica. ¿Le parece una decisión acertada?

La tecnología per se no aporta nada. Es un medio que tiene sentido acompañado de un cambio metodológico y de un aprendizaje basado en competencias, no en la mera asimilación de contenidos. No viene a sustituir todo lo analógico y siempre he sido partidaria de encontrar un equilibrio entre todas las herramientas disponibles. En los casos drásticos que comenta, probablemente se introdujo mucha tecnología sin ese cambio metodológico y sin formar al profesorado para llevarlo a cabo, lo que ha provocado usos indiscriminados que realmente no aportaban nada, en lugar de preparar al alumnado para relacionarse con la tecnología de manera responsable, ética y crítica.

Hay que preparar al alumnado para que se relacione con la tecnología de manera ética y crítica

Ainhoa Marcos

Vicepresidenta de Educación y Sector Público de Letmino

España vuelve a empeorar en matemáticas y lectura en el último informe PISA. ¿Puede tener algo que ver esa falta de sincronía entre las viejas metodologías y las nuevas?

Es un cúmulo de razones. Sería muy reduccionista pensar que todo se explica por la tecnología. Tenemos que evaluar el papel del docente, que no tiene nada que ver hoy con el de hace cincuenta o cien años; cómo ha cambiado la cultura del esfuerzo; el apoyo y la formación que recibe el profesorado; y también hasta qué punto los sistemas educativos se adaptan a la realidad actual. Muchos gobiernos están respondiendo con prohibiciones, pero no creo que prohibir sea la solución. En comprensión lectora, por ejemplo, Singapur tiene restricciones al uso del móvil mucho menores que España y, sin embargo, sus resultados son muy superiores.

Precisamente en cuanto a lectura, PISA refleja que muy pocos alumnos alcanzan los niveles más altos de comprensión. Quizá saben quién es don Quijote, pero no entienden qué simboliza. ¿Estamos perdiendo capacidad de abstracción porque la pantalla nos lo da todo hecho?

La herramienta no es el problema, sino cómo la utilizamos. El alumno que no es capaz de hacer una lectura interpretativa del Quijote tampoco lo hará simplemente porque lo lea en papel. La tecnología nos puede ayudar a avanzar hacia un aprendizaje mucho más comprensivo y también a gestionar aulas con alumnos de distintos niveles, procedencias y necesidades. Además, puede aumentar la motivación. Si da a un adolescente el Quijote como un ladrillo de papeles, probablemente prefiera ponerse a hacer scrolling. Si la tecnología permite acercárselo en un lenguaje o mediante recursos que le resulten familiares, puede convertirse en un aliado, pero eso exige un trabajo pedagógico.

Los intereses de los alumnos no son los mismos que hace décadas. 
Los intereses de los alumnos no son los mismos que hace décadas.  Marc Carnice / SIRERAFOTO / Colaboradores

A mí me aburrían soberanamente los cuadernos de caligrafía cuando era niño, pero creo que hacerlos me ayudó a “hacer callo” en cuanto a escritura se refiere. ¿Corremos el riesgo de perder entrenamientos de ese tipo si introducimos demasiado pronto herramientas tecnológicas?

La educación tiene que evolucionar con las necesidades de la sociedad. Eso no significa que la repetición desaparezca. Sigue formando parte de la asimilación y la memorización. Quizá cambien algunas de esas acciones repetitivas. Por ejemplo, tendremos que aprender a cuestionar lo que dice una IA, formular bien las preguntas, insistir sobre un texto hasta encontrar la pregunta adecuada y comprobar si la respuesta es correcta. Tenemos que preparar al alumnado para adaptarse y reinventarse.

Hemos hablado bastante de los riesgos. Cambiemos de tercio: ¿qué evidencias encuentran de que la tecnología puede, por ejemplo, fomentar la lectura?

Tenemos mucha experiencia en fomento de la lectura. En nuestras plataformas vemos picos de uso incluso en vacaciones o Navidad, lo que indica que algunos alumnos siguen leyendo cuando ya no existe una obligación del profesor. La personalización y la posibilidad de encontrar contenidos relacionados con sus intereses ayudan mucho. También está la accesibilidad. Un alumno con dislexia puede cambiar la tipografía, eliminar serifas o marcar la línea que está leyendo. Otro con dificultades visuales puede modificar el tamaño o el contraste. He visto niños convencidos de que no les gustaba leer descubrir que lo que ocurría era que nunca habían tenido una herramienta adecuada para hacerlo.

Utilizar tecnología en las escuelas es seguro porque existen controles para educar en su uso responsable

Ainhoa Marcos

Historiadora del arte y docente

¿Cree entonces que tiene un poder democratizador?

La tecnología permite acceder a muchísimos recursos aunque una familia o un colegio no tengan una gran biblioteca. Se puede trabajar con contenidos offline en lugares con poca conectividad para que el alumno pueda descargarlos en el centro y utilizarlos después en casa. Y puede enriquecer el propio texto. Si un alumno no entiende una palabra, puede consultar su significado al instante.

Ha hablado también de corresponsabilidad. ¿Hemos dejado a los menores demasiado solos frente a la tecnología?

Sí. A nuestros hijos les enseñamos que no se cruza la calle sin mirar, que no deben irse con un desconocido o aceptar un caramelo de cualquiera, pero les hemos dado dispositivos con acceso a millones de peligros sin enseñarles a desenvolverse en ellos. La escuela es precisamente uno de los lugares más seguros para utilizar tecnología porque existen controles, restricciones y adultos que pueden educar en ese uso responsable. Después el alumno sale del centro y vuelve a encontrarse con un entorno mucho más abierto, donde la responsabilidad reside más en las familias y, en general, en toda la sociedad.

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¿Encuentra más resistencia entre los profesores veteranos a la hora de incorporar estas metodologías?

No creo que exista una correlación directa con la edad. También soy profesora en UNIR, en el máster de Competencia Digital Docente, donde imparto big data e inteligencia artificial aplicada a la educación. Me encuentro alumnos recién graduados que quieren enseñar exactamente como les enseñaron a ellos y profesores veteranos que hacen el máster precisamente para reciclarse. La resistencia al cambio siempre ha existido; lo que ha cambiado es que ya no podemos formarnos una vez y dedicarnos a lo mismo toda la vida. Hay que formarse continuamente. La tecnología facilita que alguien con trabajo y familia pueda seguir aprendiendo mediante distintos formatos.

En el próximo informe PISA 2029 se tendrá en cuenta la alfabetización mediática y el uso de la inteligencia artificial. ¿Qué debería saber hacer un alumno con la IA antes de llegar a la universidad?

Lo más importante es saber utilizarla para mejorar su aprendizaje, no para sustituirlo. Si le pide a la IA que haga la lectura de un texto, el resumen, la síntesis y después simplemente entrega el resultado, no está realizando ningún proceso de aprendizaje. Tiene que saber qué parte del proceso puede mejorar con IA sin delegar el pensamiento crítico, la interpretación ni el análisis. Un buen uso consiste en saber hacer las preguntas correctas y, al mismo tiempo, ser capaz de cuestionar y poner en duda las respuestas que ofrece la inteligencia artificial.

Manu Collado

Manu Collado

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Profesor de Filosofía, articulista, dramaturgo, guionista y un largo etcétera. Cuando buscas la definición de intrusista laboral, sale mi foto.

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