Acne Studios, la marca con síndrome de Estocolmo

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Por Nathan HaimowitzPortada

Acne Studios, la marca con síndrome de Estocolmo

Moda

La firma sueca celebra tres décadas de espíritu libre en la última edición de su revista, Acne Paper, una pieza de colección

Diez estilismos de la última década de Acne Studios crean un efecto único frente a la cámara 

Diez estilismos de la última década de Acne Studios crean un efecto único frente a la cámara 

Casper Sejersen

Nathan Haimowitz

Nathan Haimowitz

20/09/2026 06:50 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

No hay ningún manifiesto en el último número de Acne Paper, titulado Autoportrait, pero, a medida que uno pasa sus más de 500 páginas, empieza a percibir un mensaje. Se trata de un reflejo de Acne Studios, la marca sueca que ha basado su identidad en la libertad a lo largo de sus treinta años de existencia. 

Esta es la 21.ª edición de Acne Paper, una publicación que, por su encuadernación compacta, sus grandes ideas y sus colaboraciones de primer nivel, tiende a convertirse en una edición de coleccionista. La diferencia en esta edición conmemorativa reside en la reivindicación de éxitos pasados, desde un reportaje sobre los tacones de Manolo Blahnik hasta el arte entre mundos de Lian Zhang. Las fotografías están en el centro de la revista, con autoretratos que mezclan moda y arte. La portada aparece al final y abraza un lado más salvaje: Lulu Tenney con el cuerpo pintado, disparada por la maestra del color Carlijn Jacobs.

La mayoría de los diseñadores que dieron forma a la moda de mediados de los años noventa eran independientes”

Thomas Persson

Ex director creativo de Acne Paper

Varias voces del ejemplar afirman que la clave de la independencia es establecer el espacio para la creación. “La moda de mediados de los años noventa era muy diferente del que conocemos hoy. La mayoría de los diseñadores que dieron forma a esa cultura eran independientes y construían sus marcas en torno a una visión personal, en lugar de hacerlo dentro de una estructura corporativa”, escribe Thomas Persson, editor jefe y director creativo de Acne Paper entre el 2004 y el 2014. 

A continuación, en su carta introductoria al lector, Persson apunta que la independencia se ha vuelto tenue en una industria “cada vez más dominada por poderosos conglomerados de lujo”. En este sentido, el aniversario de la marca sueca resulta a la vez inspirador y anacrónic.

La serie ''We’ll meet again' ocupa el centro de Acne Paper 21.Aquí, vestido estampado de terciopelo primavera-verano 2016, top azul del archivo 
La serie ”We’ll meet again’ ocupa el centro de Acne Paper 21.Aquí, vestido estampado de terciopelo primavera-verano 2016, top azul del archivo  Casper Sejersen

Los treinta años de Acne Studios demuestran el poder de empezar desde la base. Jonny Johansson tenía en mente un tipo de cliente muy concreto cuando fundó la marca: sus amigos. Comenzando con una tirada limitada de cien vaqueros con costuras rojas, Johansson superó ese primer obstáculo creando algo con lo que su entorno quería dejarse ver.

La singularidad de Acne siempre se ha trasladado a la arquitectura de sus tiendas, cada una con un estilo único, como revela “The Atlas of Acne”, de Xerxes Cook. “Son espacios muy especiales en los que, casualmente, hay algo de ropa”, contó Aitor Fuentes, de la firma barcelonesa Arquitectura-G. Fuentes, cuyo equipo fueron los encargados de crear una tienda insignia en Suecia para la firma y eligieron un local que durante años no había conseguido funcionar independientemente del negocio que se instalara en él. 

“Algunos diseños son como criaturas que existen únicamente en la ficción”

Benoît Lalloz

Artista lumínico

El lugar, ubicado en el antiguo Kreditbanken, es conocido no por su interior, sino por los titulares que una vez generó. Durante seis días en 1973, unos atracadores de banco mantuvieron a sus rehenes a punta de pistola, hasta tal punto que los cautivos comenzaron a simpatizar con los asaltantes. De ahí surgió la infame expresión “síndrome de Estocolmo”. Acne ha permanecido allí, con éxito, desde el 2020.

Las hazañas fotográficas que abren el número reúnen a algunos de los nombres más destacados de la fotografía. Viviane Sassen, con los chalecos de cintura azul celeste y rosa salmón de la colección otoño-invierno 15. Paolo Roversi, aplicando su particular magia con las Polaroid. Un Russell Westbrook sin camiseta, fotografiado en invierno por Juergen Teller, vestido de un polo de helado de colores. Rosalía, en la ya célebre fotografía de Paul Kooiker, situada sobre una mesa dorada, con unas botas que eclipsan las rodillas, con un cinturón plateado tan regio que podría llevarse como una corona (otoño-invierno 2022). Su cabello ondulado se extiende más allá de ambos elementos.

Blazer y pantalones de lana, de Acne Studios otoño-invierno 2025 
Blazer y pantalones de lana, de Acne Studios otoño-invierno 2025  Malick Bodian
Look a juego, con cinturón del archivo del estilista Robbie Spencer 
Look a juego, con cinturón del archivo del estilista Robbie Spencer  Malick Bodian

El número evita perfumar el pasado. En varios momentos plantea cómo ha cambiado la libertad artística. “Lo importante era que no sentíamos que formáramos parte de la industria de la moda, porque nosotros la veíamos de otra manera”, cuenta Jonny Johansson sobre los inicios de Acne Studios al periodista Mark Holgate en su artículo “The power of independence”.

Holgate resume con precisión la dualidad de este poder: “La independencia sigue siendo tanto teórica —lo que significa para uno desde el punto de vista creativo, la libertad de expresarte— como institucional —el poder y los medios para trabajar en los propios términos de uno, o no—”. 

Gabardina y pantalones de piel sintéticadeAcne Studios, primavera-verano 2023 
Gabardina y pantalones de piel sintéticadeAcne Studios, primavera-verano 2023  Malick Bodian

Acne se ha convertido en una marca única en una industria que genera un sinfín de prendas, al ampliar los cimientos de la visión de Johansson: “Veíamos [en los años noventa] a la gente consumir moda de formas más personales: algo de segunda mano, algo que habían heredado o algo que habían hecho ellos mismos. Era más… punk”.

La manera en que los creativos de todo el mundo deciden colaborar con Acne queda especialmente patente en el artículo que cierra el número. Varias páginas de distintos colores, casi como cartulinas, reúnen breves textos o párrafos escritos por muchas de las personas que han aparecido en la revista. Se desarrolla de la misma manera que uno firma el anuario de un compañero en el último día de colegio.

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“Me sentí como una chica salvaje de los noventa”, cuenta la actriz Juliette Lewis. Y del artista lumínico Benoît Lalloz: “Algunos de los diseños son como criaturas que existen solo en la ficción. O de la ceramista Apolinaria Broche: “Su ropa me permite expresar diferentes partes de quién soy al mismo tiempo”. 

Pero son las palabras del escultor Lukas Gschwandtner las que mejor explican que la libertad creativa no debe confundirse con el aislamiento: “Hace años, Jonny me dijo que, cuando valora a alguien, permanece a su lado”.

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