‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta

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Por José Ayalaeldiario.es – Cultura

‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta

Este libro necesita una buena jarra de agua fresca al lado para ser leído, pues en él se mastica la arena del desierto del Sáhara

Muere Tomás Bárbulo, el periodista que nos contó la historia prohibida del Sáhara español

Si vas a leer este libro, sigue mi consejo: cógete una buena jarra de agua fresca, y quizá unas gafas de sol, las vas a necesitar. La novela de Tomás Bárbulo —que falleció el pasado 15 de julio, pocas semanas después de publicarse la obra— te va a hacer masticar la arena del desierto, te va a meter en la pituitaria el olor de la colonia barata de las putas del Pilarita en El Aaiún y la peste acre del tabacazo que se fuma en los cuarteles. Pero, sobre todo, te va a meter en un viaje al ambiente real y a las gentes de la última colonia que tuvo España, el Sáhara español. Y no puede ser más oportuna esta lectura en estos días en los que más que presumiblemente Marruecos nos ha endilgado una andanada de jóvenes deseosos de un futuro con la que han pretendido minar la posición de Ceuta y Melilla.

Con sus dos primeras novelas, La asamblea de los muertos (Ediciones Salamandra, 2017; premio de la Semana de Novela Negra de Gijón a la mejor primera novela) y con Vírgenes y verdugos (Ediciones Salamandra, 2019; que sirvió de base para la película Raqa de Gerardo Herrero), ambas con traducciones a varios idiomas, Tomás Bárbulo se ganó un sólido respeto entre los escritores de novela negra actuales de nuestro país. Pero él era además un periodista de prestigio que había escrito La historia prohibida del Sáhara español, libro que es la referencia para cualquiera que quiera informarse sobre nuestra antigua colonia, con una primera edición en Ediciones Destino en 2002 que después actualizaría en Editorial Península en 2017.

Este último libro y la propia biografía del autor son claves para entender lo que va a leer en la apasionante novela Aaiún. Tomás era hijo de militar, y vivió primero en Sidi Ifni —entre sus ocho y sus 11 años— para trasladarse después con su familia a El Aaiún hasta que España abandonó su colonia tras la Marcha Verde, la invasión del Sáhara con civiles y militares que montó el rey Hassan II de Marruecos para aprovechar la debilidad de España durante la agonía del dictador Franco.

Lo que vas a leer en Aaiún no son decorados de cartón piedra de alguien que no conoce el terreno. Al contrario, es la obra de un especialista, que además de ofrecerte una trama trepidante, ha cuidado cada detalle. Si algo te suena brutal o exagerado, la realidad del momento lo superaba, como explica el mismo en algún momento.

Son muchos los mimbres que usa Bárbulo en su novela: hay una historia de amor, hay tramas policiales, hay un estudio de personajes y de ambientes, hay gotas de humor, hay también violencia y una urgencia cinematográfica en su lenguaje para hacer visualizar al lector cada escena.

Y hay, por supuesto, un protagonista que se llama, oh sorpresa, el capitán Bárbulo, un antihéroe con bigote de herradura, bastantes malas pulgas, tierno y dulce con su joven novia marroquí, dispuesto a romper moldes y no solo en lo social, sino también en lo político porque es miembro de la Unión Militar Democrática —nuevo guiño a la madera de periodista del autor—. Tomás hace chistes con su apellido, y sus superiores le llaman al protagonista cada vez con una deformación: Párvulo, Bártulo y un largo, etc.

Pero creo que por encima del humor, en esa encarnación del héroe —o antihéroe— militar hay una dulce venganza contra su progenitor, un militarote brusco que nunca entendió la sensibilidad de su hijo y tampoco aceptó los problemas congénitos de espalda con los que nació y que tal vez se alejaban de lo que él hubiera querido en su descendencia.

El capitán protagonista tiene rasgos positivos, claro, pero también tiene su parte brutal y no duda si llega el caso en torturar a un prisionero para conseguir una información vital.

Si en sus dos primeras novelas Bárbulo se había servido del narrador omnisciente para tener un punto de vista variado y privilegiado, en Aaiún hay una clara evolución y ahora opta por contarnos la historia en una primera persona, muy peculiar, pegada a ese capitán con el que comparte el nombre. ¿Cuál es la razón de este cambio? Creo que si esas dos primeras novelas eran puro thriller, pura novela negra, en este caso siguen teniendo ese carácter, pero ahora es más sutil. Hay trama policiaca por supuesto. Hay villanos, claro que sí. Hay toda una galería, de personajes que rodean estas tramas: el militar despótico, pero también el jefe con más nobleza, saharauis que buscan su espacio en el mundo, hay un gran retrato de la vida de cuartel y de la vida social que rodeaba en los clubes a las mujeres de los oficiales y a sus hijos. Pero el malo de la película tardarás en reconocerlo.

Tranquilo, no te lo voy a destripar —o hacer un spoiler como dicen los que porfían en enterrar nuestra lengua—. Solo te diré que si Tomás hubiera podido vivir los sucesos de este verano en Ceuta y Melilla nos habría dicho “¿Ves? Léete mi novela y lo entenderás todo mucho mejor”.

Fonte: eldiario.es – Cultura

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