Gustavo Oliva, el hombre que se despide de este mundo

0

Por Sergio Manuel Heredia Tapia — Portada

Gustavo Oliva, el hombre que se despide de este mundo

Vuelta y Vuelta

“Si mi mensaje sirve para salvar una sola vida, ya me doy por satisfecho”, dice Gustavo Oliva; vive sus últimos días en paliativos

Gustavo Oliva, con su pala de pádel, años atrás 

Gustavo Oliva, con su pala de pádel, años atrás 

LV

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

17/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

 Mi vida en la Tierra llega a su fin en breve, y mientras pueda, quería compartir un par de reflexiones 

 Gustavo Oliva, en Instagram

————————————

Gustavo Oliva (58) entiende que su vida se apaga y por eso sale a contárnoslo.

Me dice:

–Si un porcentaje de lectores ve que tengo razón y se chequea, aunque sea un porcentaje muy pequeño, ya me parecerá bien.

Gustavo Oliva me llama desde su móvil. Mientras hablamos, mi hija está a mi lado. Ella tiene quince años. Le pido que escuche la conversación.

(…)

Gustavo Oliva lleva semanas en la unidad de Cuidados Paliativos del hospital Pere Virgili. Espera a la muerte, y así lo escribió en su cuenta:

–Hasta siempre, familia. Hasta siempre, amigos –publicó hace diez días en Instagram.

Un abanico de hermosas imágenes acompañaban el mensaje, que se viralizó y centralizó centenares de conversaciones. Ya ha superado los 130.000 likes.

–Pero fíjese en una cosa. Cuando me diagnosticaron el cáncer de colon, hace tres años, los médicos jamás me dieron esta esperanza de vida. Así que, en este tiempo, he asumido que me han regalado más vida.

–¿Lleva tres años sufriendo?

–Lo hice al principio pero luego dejé de hacerlo, y por eso me fue fácil escribir aquella publicación desde el hospital. Lo hice en diez minutos. La publiqué al mediodía (del 7 de octubre). Apenas no sabía ni etiquetar, y enseguida mis hijas me dijeron: ‘Llevas 3.000 likes’. ‘Llevas 4.000 likes’. Y todo se fue multiplicando, pronto había 40.000 likes, una burrada. Pero a mí no me interesa eso, a mí me interesa salvar vidas. Porque yo ya estoy en el final, mi vida ya es en paliativos casi al 100%.

Su voz es firme y serena, emana paz.

El ver a mis dos hijas felices, el ver que las cosas les van bien, me ha ayudado a sentirme en paz”

Gustavo Oliva

Me habla de Imma, su mujer, me habla de ella con un amor profundo. Y de sus dos hijas, de 33 y 30 años, que son muy felices “y la vida les va muy bien”.

–El verlas felices, el ver que las cosas les van bien, me ha ayudado a sentirme en paz. Lo único que me entristece es que no llegaré a tiempo de ser abuelo. Cada día estoy más débil, llevo días despidiéndome de todos, así nos hemos ido haciendo a la idea. Pero escuche: he sido un afortunado. He nacido en el primer mundo y en una época en la que lo he tenido todo. Hace 200 años, la esperanza de vida era mi edad actual. ¡Y hace más de mil años, muchísimo menos!

Lee también

Vinyet Sintes, la campeona del mundo de patinaje artístico: “¡Hay tiempo para todo!”

Vinyet Sintes, la campeona del mundo de patinaje artístico: “¡Hay tiempo para todo!”

Sergio Heredia

El extraño síndrome de Víctor Peterson que le convierte en un ser de luz

El extraño síndrome de Víctor Peterson que le convierte en un ser de luz

Sergio Heredia

–¿Siente miedo?

–En absoluto. He tenido tiempo para prepararme, he tenido conciencia de todo, he hecho mil cosas junto con la familia. Según los médicos, el deporte me ha hecho llevarlo mejor. He aguantado muchas líneas de tratamiento ­diferente.

El deporte.

De crío, Gustavo Oliva fue un tenista excelente, el tercer alevín de Catalunya.

–Y eso que apenas me entrenaba dos horas a la semana. Si hubiera tenido unos padres más decantados por el deporte, que no por los estudios, hubiera podido ser un buen tenista. Pero estudié Esade y me casé pronto y pronto vino mi primera hija y con todo ello dejé el deporte hasta que alcancé los 30 años y ya trabajaba en Intersport y me empezaron a hablar del pádel. Lo probé y me aficioné y a los 40 años estaba en el Top 10 catalán.

Gustavo Oliva, de amarillo, durante un partido de pádel, años atrás 
Gustavo Oliva, de amarillo, durante un partido de pádel, años atrás  LV

Y me habla de cómo empezó todo, volvemos al cáncer.

–Fue culpa mía. Y por eso quiero ayudar a todos los que pueda ayudar.

–¿…?

–De todas las pruebas contra el cáncer, el colon es la más fácil de hacer. La Generalitat nos lo pone fácil. Al cumplir los cincuenta años recibí el tubo y podía recoger una muestra de heces e ir a la farmacia, pero me dije: ‘Ya lo haré’. Y no lo hice. Y tampoco lo hice a los 52. Y de repente observé que mis desechos eran muy delgados. Pero no sentía dolor y no hice caso y me fui a trabajar a Hungría y a Kuwait hasta que un día, al volver a Barcelona, fui con Imma de urgencias. Me hicieron la analítica y una muestra de orina y volví a Hungría y a los tres días me dijeron: ‘Ven corriendo’. Ya era tarde para la colonoscopia, la sonda no pasaba, tenía dos tumores enormes y riesgo de obstrucción intestinal y metástasis en el bazo, el hígado, ganglios infectados… Ya no había nada que hacer. Pasé noches sin dormir, con pastillas. Ahora sigo con las pastillas, pero son para rebajar el dolor.

Se despide diciéndome que todo va a salir bien. 

Y a las pocas horas me manda un mensaje: “Por favor, subraye el excelentísimo trato que he recibido en todo momento desde todo el personal sanitario del Hospital de Terrassa, de la Vall d’Hebron y del Parc Sanitari Pere Virgili”.

Así será, querido Gustavo.

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

Redactor de deportes

Ver más artículos

Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *