Sangre y lágrimas en el Mar Rojo
Por Jordi Torrent — Portada

Especialista en geopolítica
Sangre y lágrimas en el Mar Rojo 15/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Bab el Mandeb, la puerta de las lamentaciones en español, se ha convertido en las últimas semanas en la región más conflictiva del mundo. A ambos lados del estrecho los combates por el control de poblaciones y puertos se han intensificado. En todos los enfrentamientos subyace un mismo interés: conseguir un balcón privilegiado sobre este estrecho que da acceso al mar Rojo, cuyo dominio asegura el control sobre un 15% del comercio marítimo mundial.

A un lado del estrecho, en Yemen, luchan los chiitas hutíes, aliados de Irán, contra Arabia Saudí que da apoyo al gobierno suní reconocido internacionalmente. La monarquía del Golfo acaba de suscribir un acuerdo de cooperación con Turquía y Pakistán para defenderse de los ataques hutíes e iraníes. Se trata de una batalla más en la eterna lucha fratricida entre la mayoría suní y la minoría chiita que en los últimos años ha provocado terribles conflictos civiles también en Siria, Irak, Líbano y Bahréin. Las victorias hutíes de hace un par de semanas, quienes consiguieron controlar posiciones clave cerca de Bab El Mandeb, están siendo contestados estos días con importantes avances por parte de las fuerzas yemeníes apoyadas por Arabia saudí y que cuenta con la inestimable ayuda de los Estados Unidos. Los hutíes están respondiendo con ataques diarios contra territorio saudí. Las escaramuzas de los últimos meses han desembocado en una guerra abierta.
Yibutí es el único país del mundo con bases militares americanas, chinas y europeas
Al otro lado del estrecho en África, las guerras entorno a Bab El Mandeb se superponen, en capas interrelacionadas. En Etiopía, se ha intensificado el conflicto entre Etiopía y los grupos rebeldes separatistas liderados por las fuerzas de defensa de Tigray, región limítrofe con Eritrea. El gigante africano de más de 130 millones de habitantes perdió su única salida al mar a finales del siglo pasado con la independencia de Eritrea. Se trata del país enclaustrado más poblado del mundo y conseguir un acceso al mar es una prioridad nacional. Por ello negoció en su día con la vecina región rebelde de Somalilandia (parte de Somalia) un acceso privilegiado a su puerto de Berbera, el mismo que anhela Israel, el único país hasta ahora en reconocer la independencia de Somalilandia. El presidente de Somalia, para frenar el reconocimiento internacional de la región rebelde, prometió a su homólogo etíope (como hizo Turquía como mediador hace un par de años) un acceso privilegiado a sus puertos.
Más al norte, en Sudán también continúan los combates entre las tropas gubernamentales y las Fuerzas de Apoyo Rápido supuestamente financiadas por los Emiratos Árabes Unidos. La monarquía del Golfo pretende conseguir también un balcón privilegiado al Mar Rojo (por ejemplo, el codiciado Puerto Sudán) que ha sido bombardeado en numerosas ocasiones los últimos meses y controlar el oro que fluye a los mercados de Dubai desde la región de Darfur.
Todas estas batallas en torno a Bad el Mandeb, son observadas atentamente por las grandes potencias mundiales que conviven, espiándose de cerca, en el pequeño, estratégico y todavía pacífico Yibutí, la mejor atalaya a Bab el Mandeb y el único país del mundo con bases militares americanas, chinas y europeas.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada