Ucrania teme quedarse ciega: fallos en la inteligencia y limitaciones en Starlink

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Por Daniel Rodríguez Caruncho — Portada

Ucrania teme quedarse ciega: fallos en la inteligencia y limitaciones en Starlink

Guerra en Europa

Los problemas en la ayuda militar llegan cuando Trump presiona a Kyiv para que detenga sus ataques al petróleo ruso

Un soldado ucraniano preparando una terminal de la red de satélite Starlink en una zona del frente

Un soldado ucraniano preparando una terminal de la red de satélite Starlink en una zona del frente

Stringer / Reuters

Daniel Rodríguez Caruncho

Daniel R. Caruncho

Barcelona

14/10/2026 15:05 Actualizado 14/10/2026 15:17 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Con Donald Trump en la Casa Blanca, cualquiera que dependa de EE.UU. está en peligro.

Lo pueden constatar los países del Golfo, que han quedado expuestos a la furia de Irán, y también los socios de la OTAN, que ya no saben si confiar en un país capaz de amenazar con anexionarse Groenlandia. Aunque, si alguien sacó esa conclusión primero, fue Ucrania.

Nada más consumarse el regreso al poder del republicano, Kyiv vio como la ayuda militar estadounidense se convertía en un arma de doble filo. Basta recordar lo sucedido en marzo del 2025, cuando el Pentágono decidió suspender temporalmente el suministro de inteligencia y material bélico tras la desastrosa reunión de Trump con Volodímir Zelenski en el despacho oval. De la noche a la mañana, el ejército ucraniano sufrió una merma tremenda en sus capacidades defensivas: la asistencia de EE.UU. resulta vital para detectar los movimientos de las tropas rusas y seleccionar objetivos.

Ahora Kyiv teme que Washington la deje ciega de nuevo. El pasado martes, la capital ucraniana fue objeto del enésimo ataque ruso con misiles balísticos, y Zelenski denunció que sus servicios de inteligencia no recibieron ningún aviso previo de sus aliados occidentales. El presidente no mencionó en ningún momento a EE.UU., pero todos intuyeron hacia dónde apuntaba el dedo acusador. Horas más tarde, en un intento de rebajar la tensión, desde el Ministerio de Exteriores ucraniano se aseguró que la cooperación con Washington no se ha interrumpido, algo que también ratificó el propio Trump.

Vacío informativo

Zelenski ha revelado que sus aliados no le han avisado de los últimos bombardeos rusos sobre la capital

Hoy, después de que Zelenski volviera a alertar de un fallo de inteligencia en un segundo ataque, se produjo otra denuncia inquietante: según personal militar y altos funcionarios ucranianos, Space X, la tecnológica de Elon Musk, ha introducido restricciones en los sistemas de internet por satélite Starlink, lo que está afectando a las operaciones en el frente.

Los soldados ucranianos emplean la red de Starlink para comunicarse con el alto mando y para manejar sus drones, así que cualquier alteración en el servicio tiene consecuencias inmediatas. Serguí Beskrestnov, asesor de Zelenski en materia de defensa, confirmó que las terminales utilizadas por el ejército perdieron conectividad de manera repentina durante la madrugada, sin notificación previa, lo que obligó a detener varias misiones en marcha. “Claramente, esta medida no puede ser una coincidencia y está relacionada con la situación política actual”, afirmó Beskrestnov.

Aunque de momento no existe una confirmación independiente de que las restricciones de Starlink obedezcan a motivos políticos, es muy probable que el asesor de Zelenski no vaya desencaminado.

La relación entre Trump y su homólogo ucraniano vuelve a estar por los suelos. Inquieto ante la mala marcha de la economía ante unas elecciones de medio mandato cruciales, el republicano ha sellado un controvertido acuerdo con Moscú para suministrar diésel ruso a los mercados internacionales y está presionando a Kyiv para que deje de bombardear las refinerías del enemigo. Zelenski se muestra muy crítico con ese giro, y eso ha despertado la ira de Trump, que el pasado sábado llegó a declarar que “es la hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”.

En este contexto, el republicano podría estar utilizando la interrupción de la ayuda militar como una herramienta de presión. De hecho, el lunes, medios estadounidenses ya informaron de que la Administración Trump había advertido a Ucrania y sus aliados europeos de que podría suspender el intercambio de inteligencia si Kyiv no detiene sus ataques contra las instalaciones energéticas.

Un edificio de viviendas de Kyiv dañado hoy por un bombardeo ruso
Un edificio de viviendas de Kyiv dañado hoy por un bombardeo ruso Valentyn Ogirenko / Reuters

Zelenski, pues, está de nuevo contra la espada y la pared: si no hace alguna concesión a Washington, podría verse privado de ayuda justo cuando más la necesita, a las puertas del invierno, cuando Rusia suele intensificar sus bombardeos contra infraestructuras críticas.

Mientras, el Kremlin ni siquiera necesita hacer un mínimo gesto para seguir teniendo a Trump de su lado. Pese a que el magnate anunció el domingo que Rusia y Ucrania habían acordado un “alto el fuego energético” –algo que no fue confirmado por ninguna de las dos partes–, Moscú sigue lanzando ataques masivos contra la red de energía ucraniana. Hoy mismo, bombardeó varias instalaciones eléctricas en Kyiv y Járkiv. Según Zelenski, 600.000 hogares se quedaron sin suministro a causa de la ofensiva, que dejó al menos tres muertos.

“El ataque fue totalmente deliberado y ostentoso en su magnitud: Rusia nunca antes había mostrado tal falta de respeto hacia Estados Unidos”, escribió Zelenski en un mensaje en la red social X, en un intento de ganarse el favor de Trump.

Pero parece difícil que el presidente estadounidense se revuelva contra el Kremlin: desde que volvió a la Casa Blanca, se cuentan con los dedos de una mano las veces que ha alzado la voz contra Vladímir Putin.

Zelenski es consciente de ello, y por eso se ha dedicado estos meses ha reforzar las relaciones con sus otros aliados. Hoy viajó a Londres para reunirse con el primer ministro británico, Andy Burnham, quien le ha prometido acelerar la entrega de misiles de defensa aérea. Toda ayuda es más que bienvenida ante la amenaza de una ruptura con Washington.

Daniel Rodríguez Caruncho

Daniel R. Caruncho

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Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

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