El referéndum sobre el impuesto a los ultrarricos en California divide al Partido Demócrata
Por Javier de la Sotilla Puig — Portada
El referéndum sobre el impuesto a los ultrarricos en California divide al Partido Demócrata
Estados Unidos
Cae el apoyo popular a la iniciativa, que por primera vez gravaría el patrimonio neto de quienes posean más de 1.000 millones de dólares, tras una fuerte recaudación de la oposición

El gobernador de California, Gavin Newsom, se ha opuesto a la medida, a pesar de que los demócratas en el estado la apoyan.
Justin Sullivan / Getty

Washington. Servicio Especial
12/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El próximo 3 de noviembre, los ciudadanos de California decidirán en las urnas si multimillonarios como Mark Zuckerberg (Meta), Dario Amodei (Anthropic) o Jensen Huang (Nvidia) deben pagar un impuesto único del 5% de su patrimonio neto al estado para invertirlo en sanidad, educación o asistencia alimentaria. La revolucionaria iniciativa, impulsada por un sindicato del sector sanitario, ha despertado un intenso debate dentro del Partido Demócrata del estado, que la respalda públicamente pese a la oposición del gobernador Gavin Newsom, así como de los magnates tecnológicos de California y varios grupos de la sociedad civil.
Los defensores de la Proposición 40, uno de los 14 referéndums que celebrará el bastión demócrata en las elecciones de mitad de mandato, buscan convertirlo en el primer estado de Estados Unidos en establecer un impuesto sobre la riqueza, más allá de la renta. La medida se aplicaría a las personas con un patrimonio neto de al menos 1.000 millones de dólares que residieran en California el 1 de enero, lo que se calcula que son poco más de 200 personas.
Si entra en vigor, el impuesto obligará a los milmillonarios a realizar un pago único del 5% de su patrimonio neto y se destinaría a la sanidad
El dinero recaudado, decenas de miles de millones de dólares según la Secretaría de Estado, se destinaría en un 90% a la sanidad y el 10% restante a la educación y la asistencia alimentaria. El objetivo es revertir los recortes federales al programa sanitario Medicaid, aprobados por el Congreso el año pasado tras el impulso y la presión del presidente Donald Trump.
La propuesta legislativa, bautizada como Ley de Impuesto a los Multimillonarios, quiere incidir en el camino iniciado por las medidas redistributivas impulsadas en las últimas dos décadas en California, un estado en el que, como en todo el mundo, sigue incrementándose la brecha entre los ultrarricos y las personas en situación de pobreza extrema. A raíz de la crisis del 2008, se aprobaron una serie de medidas, como la Proposición 30 en el 2012, y la 55 en el 2016, que crearon tramos más altos (13,3%) sobre las rentas superiores a 250.000 dólares al año, y más elevados todavía para el 1% más rico de la población, del que hoy en día procede aproximadamente el 45% de la recaudación.
El endurecimiento fiscal de California, estado puntero para la industria tecnológica, ha generado una potente corriente de opinión contraria, promovida por una alianza de magnates, sectores del Partido Demócrata y el Partido Republicano en bloque. También ha provocado la huida, por motivos económicos pero también políticos, de algunos de los hombres más ricos del mundo, como Elon Musk (Tesla, SpaceX y X) a Texas, Peter Thiel (PayPal y Palantir) o Larry Ellison (Oracle).
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Algunos de estos magnates, incluidos los que siguen residiendo en California, han aportado una gran inversión a la campaña contraria al nuevo impuesto sobre el patrimonio, que ya alcanza los 200 millones de dólares, según datos de la Secretaría de Estado. Casi la mitad de este dinero procede de Sergey Brin, cofundador de Google, quien ha calculado que debería pagar unos 13.000 millones de dólares en impuestos si entrase en vigor la medida.
Por otro lado, la campaña contraria a la Proposición 40 ha recaudado aproximadamente 35 millones de dólares, cinco veces menos. La mayor parte de ese dinero viene del SEIU United Healthcare Workers West, el sindicato que diseñó la medida en respuesta a los recortes republicanos, junto con economistas de la Universidad de Berkeley como Emmanuel Saez y Gabriel Zucman.
Respaldada por los sectores progresistas del Partido Demócrata en California, la iniciativa ha traspasado la frontera estatal. El senador independiente por Vermont, Bernie Sanders, viajó el lunes al estado demócrata para defender la propuesta en un mitin ante cientos de personas. La calificó como “la medida electoral más importante de EE.UU.” y alabó al partido estatal porque “no es fácil enfrentarse a algunas de las personas más ricas del mundo”.

Bernie Sanders viaja a California en apoyo a la medida: “No es fácil enfrentarse a algunas de las personas más ricas del mundo”
El gobernador Newsom, opuesto a la iniciativa, restó importancia a la visita de Sanders y dijo que “tiene razón al señalar que hay que abordar el problema” de la desigualdad extrema, pero “discrepo con él sobre esta iniciativa concreta, y también lo hacen muchos miembros de sindicatos y organizaciones que admiran a Sanders”.
Se refería, entre otros, a la principal asociación favorable al aborto del país, Planned Parenthood, o al poderoso sindicato de profesores California Teachers Association, entre otros grupos de la sociedad civil opuestos al impuesto. Mientras que algunos lo rechazan por la posible fuga de multimillonarios, otros lo hacen porque se trata de un impuesto único, puntual, y que no aportará ingresos a la sanidad y la educación de forma estable en el futuro.
La última encuesta publicada esta semana por el centro Berkeley IGS sitúa a la Proposición 40 en un 45% de apoyo, un 42% de rechazo y un 13% de indecisos. A tres semanas para las elecciones de mitad de mandato –en las que se elegirá al nuevo gobernador, a representantes al Congreso y se votarán un total de 14 propuestas–, la batalla por el voto indeciso está servida.

Javier de la Sotilla
Washington
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