La intrahistoria del motín de Vallecas: “Hoy, los aviones; otro día, el papel de váter o de aluminio”
Por Alberto Martinez Fernandez — Portada
La intrahistoria del motín de Vallecas: “Hoy, los aviones; otro día, el papel de váter o de aluminio”
El motín de Vallecas
Los aficionados del Rayo, en su mayoría, salieron orgullosos por llevar el partido a la suspensión en señal de protesta contra su presidente, Martín Presa

Los voluntarios recogen los aviones de papel que cayeron en la portería junto al grupo de Bukaneros l
Mariscal / EFE
Madrid
11/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Al bajar por la avenida de la Albufera, en la cara norte del estadio de Vallecas, era inevitable toparse con varios aficionados con atuendos del Rayo Vallecano y un ramillete de octavillas que repartían a diestro y siniestro. “Es el día de la protesta, es el día de señalar a Presa”, se leía en el título. A continuación había un texto amplio en contra del presidente, con descalificaciones (“meme global”) y acusaciones (“negligencias” o “fechorías”). Y, para finalizar, una serie de instrucciones: silbidos, cánticos y lo que vendría y acabaría pasando en el minuto 13 del partido.

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En la partera trasera se dibujaban los pasos a seguir para convertir la octavilla en un avión de papel. Y este se debía lanzar una vez finalizara ese minuto.
El odio entre la afición del Rayo y el presidente Presa viene de muy lejos. No es coyuntural, y a finales de julio, cuando la Comunidad de Madrid decidió cerrar el estadio por su falta de mantenimiento e insalubridad (“lavabos sucios, inundados, excrementos de paloma adheridos a los asientos, gradas sin limpiar y hasta una paloma muerta que formaba parte del mobiliario”), la afición dijo basta. Especialmente el grupo más beligerante y ultra, los Bukaneros, aunque secundado por las peñas y por la mayor parte de los socios de la entidad.
Los antecedentes no se quedaban solo en eso. El listado de agravios a Presa es tan extenso como un viejo listín telefónico: el deterioro de la cantera, el ocaso del fútbol femenino (antes referencia), su desprecio a los actores sociales del club, su política de precios de abonos, el escaso músculo de trabajadores del club o acciones como la que protagonizó este verano, cuando no contestó por teléfono a representantes para no vender futbolistas. No tiene amigos, y le acusan de vivir desconectado de la realidad franjirroja. Y, especialmente, de no ponerse del lado de la afición e iniciar una persecución contra los críticos en el 2013, cuando 13 miembros de los Bukaneros y otras agrupaciones pasaron tres días en la cárcel acusados de “banda criminal” por unos altercados en Vallecas. A partir de ahí, se habló de “Presa no, Rayo sí”.
Por eso, todo sucedió en ese minuto 13.
En un córner a favor del Athletic, justo en la portería de los Bukaneros, los aficionados lanzaron los aviones de papel (y pequeñas bolas de plástico). Rápidamente, se inundó el área y las zonas del banquillo. Y el colegiado decidió mandar a todos a los vestuarios. Los insultos y las quejas a Presa fueron cada vez más sonoros, aunque el presidente abandonó el palco hasta que se reanudó el partido a la media hora larga. Pero los objetos siguieron cayendo (incluso un asiento, lejos del césped, eso sí) y Sánchez Martínez, quien ya había advertido antes, lo suspendió. Parecía que ese era el objetivo de los aficionados.
Los del Athletic, un grupo de unos 75, se agolparon en una de las puertas para pedirle a su propio club qué sucedía con el dinero de las entradas. Se lo devolverán. En cambio, los del Rayo salieron del estadio con distintos mensajes pero con una sensación generalizada de orgullo. Quieren que Presa se vaya, y esa suspensión seguro que dará la vuelta al mundo. Pero la realidad es que el presidente no piensa en una retirada, ni con agua caliente.
“Hoy han sido los aviones, luego serán rollos de papel de váter o bolas de papel de aluminio”, le explica un padre a su hijo en la calle Payaso Fofó. “Me parece bien, a ver si se va”, relataba otro, con un guiño claro: “¡Vamos al bar!”.
No todo eran aprobaciones. “Ya estaba bien la primera protesta. Se ha suspendido 30 minutos. Luego hay que dejarlo, ¿qué se gana con eso?”, apostillaba un seguidor. Los jugadores del Rayo apenas miraron a la zona de los Bukaneros, incluso Isi Palazón y Óscar Valentín acudieron al fondo para pedir calma y que dejaran ya de tirar los aviones a riesgo de suspensión. Hicieron oídos sordos. Otros preguntaban a la prensa si el Rayo podía perder 0-3 el partido.
LaLiga rápidamente condenó lo sucedido, y estuvo en contacto con la Real Federación Española de Fútbol y ambos clubs para establecer otra fecha. En un primer momento, se barajó la opción de este domingo, ya que el Athletic tiene un partido aplazado por las lluvias ante el Levante el día 21. Esperó en el hotel, pero sobre las 16.30 horas trascendió que el encuentro no se jugaría hasta nueva orden. Debe ser antes del parón navideño.
El colegiado, en el acta del partido, señaló que “ningún objeto impactó en jugadores y en los propios colegiados”, pero suspendió el encuentro porque “la policía no podía garantizar la seguridad”. Ahora están por ver las sanciones a la entidad y si el encuentro será a puerta cerrada. El sábado, día 24, llega el Rayo-Elche en Vallecas. “Esto no acaba así”, advierten. ¿Pasará lo mismo si Presa no dimite (algo impensable)?
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