Por Olga Merino — Portada

Olga Merino

Olga Merino

Escritora y periodista

Caballos salvajes al galope

FAHRENHEIT 451

09/10/2026 20:08 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El momento más electrizante de la semana lo protagonizó el pianista y compositor Xavier Guitó al confesar que un buen amigo suyo, el escritor Jordi Cussà, pudo “desengancharse del caballo gracias a la música clásica”. Recordará el lector que Cussà irrumpió en escena cual meteorito con Cavalls salvatges (2000), una novela fundamental en la que rastreaba el impacto de la plaga de la heroína en los ochenta y los noventa.

Durante la velada, el músico se sentó frente al piano vertical (un Rönisch) de la librería Ona para interpretar dos piezas en memoria del autor, fallecido en el 2021, a los 60 años: un vals de Chopin y el Ball de l’Àliga de la Patum de Berga , en una adaptación del propio Guitó. Aparte de pinchar discos en el Gènesi, un pub mítico de Berga, Cussà era también un exquisito melómano, según refieren los editores Jordi Puig y Jaume Huch . Estamos a miércoles, en la presentación de Actuació de gala (Comanegra), una antología de cuentos inéditos que Cussà escribió entre 1981 y el 2020. Crudos y lisérgicos a la vez.

La heroína, el alcohol y la mentira: una semana veloz que enlaza lecturas adictivas

En un aparte, finalizado el acto, Guitó nos cuenta a los bomberos de la brigadilla Fahrenheit­ 451 que compartió momentos cómplices con el autor, espaguetis de madrugada y charlas hasta el amanecer sobre música clásica. Cussà, relata, sentía especial querencia por los compositores franceses de entre finales del siglo XIX y comienzos del XX: Ravel, Debussy, Fauré, Satie, Saint-Saëns. La música lo liberó. La música y la palabra. “ No hi ha cap droga com pensar i escriure”, dijo en un verso.

También sufre una severa dependencia, esta vez del alcohol, el padre de Mila, la protagonista de la última novela de Tatiana Tibuleac , Cuando seas feliz, golpea primero (Impedimenta / Àmsterdam). El título alude al carácter efímero de la dicha, sobre todo en los países del Este, donde existe la sospecha de que la felicidad, de tan infrecuente, corre el riesgo de hacerse fosfatina si la aireas demasiado. El padre es periodista en aquel tiempo sin internet. El vodka o el vino moldavo como tablón al que aferrarse.

Tatiana Tibuleac charla con Xavi Ayén 
Tatiana Tibuleac charla con Xavi Ayén  Guifré Sabaté i Rispa / Propias
Laura Ferrero y Paula Klein, ganadora del premio Lumen, el lunes, en +Bernat
Laura Ferrero y Paula Klein, ganadora del premio Lumen, el lunes, en +Bernat Xavi Jurio

El auditorio se abarrotó el jueves para escuchar a la autora del fenómeno literario El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes , a pesar del amago de lluvia, el bus en servicios mínimos y la huelga intermitente de las bibliotecas. En la de Sarrià, donde se celebró el encuentro, una pancarta enorme daba la bienvenida al público: “Collboni, menos represión y más negociación”. Arregle el asunto, alcalde, por favor.

Pero a lo que íbamos, la conversación estupenda, con Xavi Ayén al timón, en torno a un libro que escarba en una herida escasamente abordada por la literatura: el derrumbe de la URSS y el desgarro que impuso sobre la vida cotidiana. Los moldavos, como Tibuleac, cambiaron, de la noche a la mañana, de pasaporte y alfabeto, del cirílico al latino –ahora el rumano es el idioma oficial de la ex república soviética–. Y se ahogaron en una pobreza lacerante; si trabajabas en una fábrica de sopas, te pagaban el salario en especies: sobres de crema de champiñones, pastillas de caldo.

La mentira puede ser igualmente adictiva. Embusteros patológicos que hacen del engaño un modus vivendi, como sucede en la trama del último premio Lumen, El amor inventado , de Paula Klein . El marido de la protagonista, periodista de éxito, ha construido su carrera mediante reportajes falaces. Cuando la esposa descubre el pastel, el tipo desaparece. ¿Hasta qué punto conocemos a quienes amamos? Presentó la novela, en +Bernat, la escritora Laura Ferrero , quien se sacó de la chistera una frase de la fotógrafa Diane Arbus aplicable a todas las buenas novelas: “Una fotografía es un secreto sobre un secreto; cuanto más te cuenta, menos sabes”.

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