La SGAE rinde homenaje a Rafael Azcona en una exposición sobre sus distintas facetas creativas
Por Julio Antonio Hurtado Diaz — Portada
La SGAE rinde homenaje a Rafael Azcona en una exposición sobre sus distintas facetas creativas
Centenario
La muestra presenta un audiovisual de David Trueba con una selección de las películas del guionista

Imagen de la exposición ‘Vidas de Rafael Azcona’
SGAE

09/10/2026 18:04 Actualizado 09/10/2026 18:11 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Al pensar en Rafael Azcona (Logroño, 1926 – Madrid, 2008), todo el mundo recuerda alguna de las numerosas películas en las que participó como guionista, sin las cuales se vendría abajo la historia del cine español como un castillo de naipes, pero su genio creador tuvo otras facetas, entre ellas, la de escritor, carrera que inició con el pseudónimo de Jack O’Relly, dando a la imprenta una serie de novelas de quiosco, y la de humorista, que desarrolló como dibujante de viñetas cómicas en revistas como La Codorniz, donde inventó al Repelente Niño Vicente.
Coincidiendo con el centenario de su nacimiento, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha abierto las puertas de su modernista palacete de Madrid, en la calle de Fernando VI, para rendir homenaje al polifacético artista en la exposición Vidas de Rafael Azcona, que podrá visitarse hasta el próximo 30 de octubre en horario de tarde, de las 16 a las 21 horas.

La muestra se divide en dos salas. La primera está dedicada a los oficios que tuvo Azcona antes de viajar a Madrid y empezar a trabajar como guionista de cine, y en ella se pueden ver viñetas de su faceta como dibujante humorístico, pero también los versos que compuso en su juventud logroñesa y algunas anécdotas de sus primeros empleos, como cuando se ganaba las perras en la afamada fábrica de caramelos de café con leche de la capital riojana o participaba en las tertulias literarias del café Valera junto, por ejemplo, a Gloria Fuertes. Una generación que quedó retratada en el conocido como El cuadro de los poetas.
Allí pueden verse las cuartillas mecanografiadas en su vieja Remington, la máquina de escribir con la que hizo sus primeros pinitos literarios, en los que, como a lo largo de toda su vida, la figura de Kafka fue su gran inspiración. “Siempre quiso hacer una versión de El castillo, pero se lo impedían los problemas con los herederos del gran escritor checo”, explica Bernardo Sánchez Salas, comisario de la muestra, durante el recorrido con la prensa. “Pero no hay obra más kafkiana que Plácido”, ironiza sobre la película de Luis García Berlanga estrenada en 1961.

Y esa referencia, después de ver a Azcona “toreando de salón” en una foto, porque, al parecer, una de sus ilusiones fue la de ser torero, sirve para adentrarse en la segunda sala, que recorre su trayectoria desde que llegó a Madrid, en 1951, hasta su muerte, etapa en la que participó en más de cien películas y dejó en el cajón unos ochenta guiones inéditos, la mayoría de ellos imposibles de rodar por la cerrazón de la censura franquista.
Azcona disfrutó de una gran fama internacional y su ingenio fue muy valorado, además de España, en Italia y Francia, como se observa en los paneles y vitrinas de la segunda sala de la exposición, donde aparecen imágenes de algunas de las películas en las que participó, como El verdugo (1963), La escopeta nacional (1978) y La vaquilla (1985), todas de Berlanga; ¡Ay, Carmela! (1990), de Carlos Saura, o Belle Epoque (1992), de Fernando Trueba, cinta que consiguió un Oscar. Además, el guionista obtuvo siete premios Goya, entre ellos el de Honor, que le fue concedido por la Academia de Cine en 1998.
Al final del recorrido por la segunda ala de la exposición, donde también hay fotografías de los rodajes de sus películas, que Azcona, salvo al principio de su carrera, no solía frecuentar; páginas de algunos de sus guiones, con descripciones de secuencias que han pasado a la historia del cine español, y otras curiosidades, el visitante puede acceder a una pequeña sala de cine en la que se proyecta un audiovisual elaborado por David Trueba con imágenes de sus grandes éxitos cinematográficos, como El jardín de las delicias (1970) o La prima Angélica (1973), ambas dirigidas por Carlos Saura y protagonizadas por José Luis López Vázquez, igual que El pisito (1958), su debut como guionista, en este caso, a las órdenes del italiano Marco Ferreri.

Julio Hurtado
Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid
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