Mientras mirábamos para otro lado, Hong Kong se convirtió en la capital del arte

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Por Autor Generico — Portada

Mientras mirábamos para otro lado, Hong Kong se convirtió en la capital del arte

En ebullición

Puente entre Oriente y Occidente, la ciudad es el nuevo epicentro del arte contemporáneo como lo fue París en el XIX y Nueva York en el XX. La urbe reúne energía, dinero y ambición

Vista de Hong Kong desde el Kowloon Public Pier

Vista de Hong Kong desde el Kowloon Public Pier

Luis Davilla

María Cristina Pallares

09/10/2026 07:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Atrapada entre el mar y el continente, neones estridentes y templos silenciosos, capitalismo salvaje y taoísmo sosegado, Hong Kong se alimenta de sus contradicciones. Esa mezcla irreverente de viejo y nuevo, de influencias británicas, cantonesas, shanghainesas y más de un siglo de migraciones del Sudeste Asiático hicieron de ella tierra fértil para el arte. 

‘Instagram Wall’, mural de Alex Craft en Hollywood Road esquina Graham St.1
‘Instagram Wall’, mural de Alex Craft en Hollywood Road esquina Graham St.1 LUIS DAVILLA

Puente entre Oriente y Occidente, hoy es el nuevo epicentro del arte contemporáneo por la misma razón que París lo fue en el XIX y Nueva York en el XX. Hay ciudades que, de pronto, reúnen la mezcla justa de energía, dinero y ambición.

En los noventa, Hong Kong vendía antigüedades chinas en subastas mientras los marchantes internacionales pasaban de largo. Pekín decidió convertirla en el gran eje cultural entre Asia y el mundo. Puso voluntad, inyectó dinero, levantó infraestructuras y plantó cara a Londres y Nueva York.

Norman Foster fue el encargado de planificar un distrito cultural desde cero sobre tierra ganada al mar

En el paseo marítimo de West Kowloon el dinero se hizo piedra y hormigón. Norman Foster fue el encargado de planificar un distrito cultural desde cero sobre tierra ganada al mar. Cathay Pacific, la aerolínea que lleva décadas tejiendo rutas hacia esta isla, intuyó la importancia del proyecto y hoy es su principal patrocinador. 

El M+, que Herzog & de Meuron concibieron como una pala de hormigón inclinada sobre la bahía, es la pieza estrella del WKCD District. Inaugurado en noviembre de 2021, es quizás el museo más ambicioso de este siglo, no tanto por sus 17.000 metros cuadrados como por lo que contiene; el primer gran repositorio del arte visual asiático de los siglos XX y XXI. 

Visitantes en la exposición ‘Picasso for Asia’ del M+
Visitantes en la exposición ‘Picasso for Asia’ del M+ LUIS DAVILLA

Su colección permanente reúne 6.000 obras, entre ellas la Colección Sigg, 1.510 piezas que forman el archivo más completo del arte chino posterior a 1976. Allí cuelgan las fotografías de Tiananmen de Ai Weiwei, la serie China After Mao de Liu Heung-shing y The Great Criticism de Wang Guangyi, donde iconos de la revolución cultural se estrellan con logos de Coca-Cola o Chanel. Las exposiciones temporales no son menos ambiciosas. En octubre llega Myths, Monsters and Manga, que recorre el imaginario fantástico asiático desde los ukiyo-e del XIX hasta la animación coreana actual.

Los baños del M+ son una instalación más. Azulejos del suelo al techo, lavabos que parecen esculturas, ventanas que encuadran pedazos de Victoria Harbour con precisión quirúrgica. Sales de la revolución cultural, empujas una puerta y, al lavarte las manos, formas parte de un cuadro que nadie firmó. Ir al baño es como entrar en una escultura. Salir exige unos segundos de recomposición.

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Cinco minutos a pie separan el M+ del Hong Kong Palace Museum, un cubo de hormigón firmado por Rocco Yim e inaugurado en 2022. Dentro, 900 obras maestras del patrimonio imperial, rollos del siglo XII, jade Han, porcelana Qing. Pasar de Ai Weiwei a la dinastía Tang en minutos es, en el fondo, lo que Hong Kong siempre fue y lo que Pekín parece haber decidido que siga siendo.

El mercado no esperó a los museos. Cuando Art Basel eligió Hong Kong en 2013, sorprendió a muchos, pues la ciudad apenas aparecía en el mapa del arte contemporáneo. Con la feria llegaron Gagosian, Perrotin, Pace, no como sucursales de sus sedes en Londres o Nueva York, sino como cuarteles generales desde donde se decide qué cotiza y qué no. En 2026 celebró su decimotercera edición con 240 galerías de 41 países, donde conviven artistas chinos, coreanos, vietnamitas o filipinos que hace una década habrían sonado demasiado locales. 

‘Chanel’, obra del artista chino Wang Guangyi, en el M+ Modern
‘Chanel’, obra del artista chino Wang Guangyi, en el M+ Modern LUIS DAVILLA

Art Basel es solo la punta de un calendario que no para. Art March convierte marzo en una ciudad paralela donde los vernissages se atropellan noche tras noche. Art Central llega en septiembre con lo que aún nadie sabe si termina de funcionar.

Christie’s y Sotheby’s se instalaron aquí por algo más que por amor al arte. En 2025 las ventas superaron los 5.000 millones de dólares, con artistas asiáticos en cerca del 60% del volumen. Zhang Xiaogang y sus rostros fantasmales de Bloodline; Yoshitomo Nara y sus niñas de mirada peligrosa; Yayoi Kusama y sus infinitos de espejos; nombres que Europa tardó décadas en aprender a pronunciar y que hoy se mueven entre 3 y 15 millones de dólares.

En Wong Chuk Hang, al sur de la isla, las galerías encontraron un espacio a la medida de sus ambiciones; naves industriales con techos de cinco metros, muros capaces de sostener enormes instalaciones. En menos de cinco años, el barrio pasó de albergar talleres de impresión a concentrar algunas de las propuestas más interesantes del circuito. Whitestone Gallery mudó aquí su sede asiática en 2025. Art Intelligence Global montó The Uncanny con los nombres más cotizados del circuito. Sarthe y Ben Brown mantienen presencia en Wong Chuk Hang y en Central.

Desde West Kowloon, el Star Ferry cruza hacia Central con la parsimonia de quien sabe que el paisaje es parte del relato. Las escaleras mecánicas serpentean entre edificios donde la ropa cuelga de los barandales, los gatos duermen en macetas y, a veces, alguien come fideos en una cocina del tamaño de un armario. Subir los veintitrés tramos de Central-Mid-Levels es como observar a cámara lenta una película de Wong Kar-wai. 

El espacio industrial de Distrito Wong Chuk Hang alberga galerías de renombre como Ben Brown y gallery in-Between
El espacio industrial de Distrito Wong Chuk Hang alberga galerías de renombre como Ben Brown y gallery in-Between LUIS DAVILLA

En Wellington Street, una cola espera para entrar en Tsim Chai Kee y probar, por cuatro euros, wontons del tamaño de pelotas de ping-pong que flotan en un caldo difícil de descifrar. Las escaleras desembocan en Hollywood Road, colonizada por grafitis que trepan entre anticuarios, muebles daneses, boutiques vintage y cafés de moda. 

En la esquina con Graham Street, Alex Croft pintó un paisaje urbano que hoy es fondo de selfie obligado. Xeva plantó un Bruce Lee furioso e Imon Boy, el español que expone en Berlín y Los Ángeles, también firmó aquí. Más arriba, en Elgin Street, el trendy Ho Lee Fook reúne a magnates del crypto y diseñadores de moda ante costillas glaseadas y espejos dorados.

Instalación frente a una tienda de Loewe en el ‘mall’ de lujo de K11 Musea
Instalación frente a una tienda de Loewe en el ‘mall’ de lujo de K11 Musea LUIS DAVILLA

Incluso el lujo entiende que en Hong Kong el arte es el nuevo lujo. K11 Musea e IFC Mall cuentan con curadores propios. Hermès ha encargado a la artista multimedia Cynthia Mak el diseño de sus escaparates; Dior exhibe obras de Wang Yuyang y Hong Hao combinando chic parisino y códigos contemporáneos; Loewe apuesta por alfombras de John Allen y piezas de Bosco Sodi.

En Hong Kong ya no atracan solo mercancías, hoy circulan ideas, obras, fortunas y veredictos que deciden qué funciona y qué perdura. El arte tiene olfato, siempre supo adónde ir. Hong Kong lo entendió antes que nadie.

Guía práctica

Cómo llegar
A partir del 25 de octubre Cathay Pacific ofrece vuelos diarios directos entre Madrid y Hong Kong, y cuatro vuelos semanales desde Barcelona, con conexiones en toda la región de Asia Pacífico. Billete de ida y vuelta en clase turista desde 827 €.
Dónde dormir
TUVE, hotel boutique de cuatro estrellas en Tin Hau, junto a Causeway Bay y Victoria Park. De diseño contemporáneo y minimalista, su decoración juega con hormigón, madera, mármol y metal oxidado. Habitación doble desde 130 € la noche.
Dónde comer
Ho Lee Fook, en SoHo, da una nueva vuelta a la cocina cantonesa. Es uno de los lugares favoritos de los círculos creativos de Hong Kong, sobre todo en el mundo del arte y de la moda. Entre 55 y 80 € por persona, sin bebidas.

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