Irán intensifica sus ataques marítimos a la espera de una ofensiva de EE.UU.
Por Daniel Rodríguez Caruncho — Portada
Irán intensifica sus ataques marítimos a la espera de una ofensiva de EE.UU.
Conflicto de Oriente Medio
La Casa Blanca baraja reactivar la guerra antes de las elecciones de noviembre

Voluntarias iraníes recibiendo entrenamiento con un fusil el pasado domingo en Teherán
ABEDIN TAHERKENAREH / EFE

Barcelona
09/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La guerra de Irán lleva semanas atrapada en un limbo: Teherán y Washington han dejado de propinarse golpes y mantienen abierta la vía diplomática, intercambiando propuestas de paz, pero siguen con el dedo en el gatillo, preparados para lo peor, porque nadie se fía de nadie.
Ahora, hay signos de que esta situación de calma tensa podría dar paso en breve a una nueva fase de enfrentamiento abierto.
Un primer indicio es la intensificación de los ataques iraníes en aguas del golfo Pérsico. Según los datos recopilados por diversos organismos de seguridad marítima, entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre se produjeron al menos una docena de agresiones contra buques mercantes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. Es la cifra semanal más alta en lo que va de año, y Teherán no parece que vaya a pisar el freno: el miércoles, anunció que restringiría todavía más el paso por la zona, bloqueando por completo la ruta que bordea la costa de Omán. “El estrecho de Ormuz está cerrado y las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán tienen el control total sobre él”, declaró un portavoz de la Guardia Revolucionaria a la agencia de noticias Fars.
Irán, además, está ampliando su radio de acción. Ayer, la agencia UKMTO, vinculada a la Marina británica, informó del bombardeo de un buque cisterna frente a las costas de Qatar, mientras que la plataforma Vanguard registró un ataque a un petrolero en el golfo de Omán, cerca del puerto de Fuyairah, en los Emiratos Árabes Unidos.
Esta sucesión de incidentes ya está haciendo mella en el tráfico de crudo en la región: según la consultora Kpler, la semana pasada, coincidiendo con el repunte de los ataques, el tránsito de petróleo por Ormuz cayó un 27% respecto al máximo alcanzado durante la guerra.
Y, en este contexto, los que se arriesgan a seguir moviendo crudo por el estrecho tienen que rascarse más el bolsillo: según el diario Financial Times , los capitanes de los buques que se aventuran a cruzar Ormuz están percibiendo salarios cercanos a los 100.000 dólares al mes, además de una bonificación de 50.000 dólares por viaje. Antes de la guerra, lo normal era cobrar unos 15.000 dólares mensuales.
¿Qué busca Irán con esta escalada en el mar? No está claro, pero podría tratarse de una advertencia a EE.UU. Con sus acciones, Teherán recuerda que sigue teniendo la llave de Ormuz, y que en cualquier momento puede estrangular la economía mundial.

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El momento elegido para marcar terreno no es casual. Desde finales de septiembre, la Guardia Revolucionaria ha detectado una mayor actividad de aviones de combate estadounidenses en el sur del golfo Pérsico. Los cazas sobrevuelan la zona, pero no llegan a efectuar ataques. Según la agencia Fars, el cuerpo paramilitar iraní cree que el objetivo de Washington es normalizar esta presencia aérea para propinar un golpe en el momento más inesperado.
Este temor a una ofensiva sorpresa cobra más fuerza tras la revelación, el pasado miércoles, de que la Casa Blanca ha pedido al Pentágono que prepare opciones de ataque contra objetivos iraníes. Según Axios y The Atlantic , los dos medios estadounidenses que adelantaron la información, todavía no hay nada decidido, pero no se descarta que la ofensiva se produzca antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.
Funcionarios familiarizados con el asunto explican que Donald Trump quiere llegar a los trascendentales comicios con algo de lo que presumir. Con su popularidad por los suelos en los sondeos, el republicano necesita una operación militar que le permita reducir los precios de la gasolina y transmitir una imagen de victoria. Entre las opciones que se barajan: el bombardeo intensivo de infraestructuras energéticas y de instalaciones nucleares.
¿Dará Trump ese paso? Ayer, a través de un mensaje en Truth Social, aseguró que no piensa lanzar ningún ataque “antes de las elecciones”, porque EE.UU. mantiene “conversaciones productivas” con Teherán. Pero el magnate es imprevisible. Puede cambiar de opinión de un día para otro. Irán, por si acaso, avisa: cualquier intento de iniciar una nueva guerra tendrá una respuesta devastadora.

Daniel R. Caruncho
Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.
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