Flavia Company: “Cuando viajas sola, se te abren puertas”
Por Francesc Bombí Vilaseca — Portada
Contenido solo para suscriptores Flavia Company: “Cuando viajas sola, se te abren puertas”
Novedad editorial
La escritora rememora su largo viaje en ‘La llave’
Versió en català, aquí

Flavia Company, fotografiada en la sede de Abacus Futur, grupo de la editorial Navona
Judith de la Hinojosa

Barcelona
08/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Quizá recuerden que Flavia Company (Buenos Aires, 1963) inició una vuelta al mundo el 8 de junio del 2018. Quizá incluso algún lector recuerde que ella misma contó en este diario alguno de aquellos episodios. Y hasta puede haber alguien a quien le suene que salió un libro que había firmado el personaje literario Haru. En La llave (Navona, en castellano y catalán), no es que lo vuelva a explicar, sino que lo explica, por primera vez, Flavia Company.
“En estos tiempos en que tan poca gente admite haberse equivocado, admito que aquel libro, Ya no necesito ser real, fue un error. De alguna manera sería el borrador de este libro, porque lo que pasó en el viaje sucedió, fue real, y es la primera vez que escribo un libro de verdades. Aquí no hay ni un gramo de ficción, y es un reto muy distinto de los que había afrontado antes. Hasta ahora utilizaba cosas que había visto, pero cuando las trasladas al papel, no hay que respetar la verdad, sino la verosimilitud, y aquí he querido escribir exactamente lo que sucedió”. “Todo lo que digo pasó, pero no digo todo lo que pasó, porque en algunas cosas he mantenido la privacidad”, aclara. Eso, por supuesto, no deja la literatura de lado: “¿Por qué leemos la Odisea, porque Ulises hizo un viaje o porque Homero lo escribió? He querido hacer épica utilizando un viaje que he hecho yo, pero con la voluntad de convertirlo en literatura”.
Lee también

Pere Antoni Pons envía a los nazis a Mallorca en una intriga con chuetas y franquistas
Francesc Bombí-Vilaseca

Flavia Company: “La religión ha sido sustituida por el consumo, que calma las conciencias”
Francesc Bombí-Vilaseca
La distancia de estos años también le ha hecho ver el viaje de otra forma: “Me ha impresionado la soledad, que no había tenido muy presente cuando lo vivía, porque tanto tiempo fuera, fue un poco como morir para los demás, porque dejas de existir en su cotidianidad y en su vida”. Pero la soledad tiene otra cara: “Cuando viajas sola, se te abren puertas que no se abren si vas acompañado; conectas con la gente. A muchas personas, cuando piensan en llevar a cabo una experiencia de estas, lo hacen para encontrarse ellos mismos, pero en realidad lo que encuentras es la puerta que tienes que abrir, y la llave la llevas dentro de ti. No encuentras la llave, encuentras la puerta. Y eso lo encuentras si tienes capacidad de reflexión, de introspección y de ver qué harías en situaciones diferentes”. Es un libro de una escritora que va por el mundo, sí, pero no se centra tanto en el paisaje como en los demás: “La protagonista no soy yo, es la gente que me encuentro por el camino, a menudo mirando a lugares donde nadie mira. Está escrito en primera persona, pero no va de primera persona”.
Y tanto tiempo fuera tiene consecuencias: “Esta vuelta al mundo realmente me ha transformado. No he vuelto a dar clases de literatura, no he vuelto a vivir en Barcelona, no he vuelto a hacer muchas cosas que hacía antes de marcharme, porque no soy la misma. Viajar te cambia las coordenadas principales de tu vida, que son espacio y tiempo”. Y no es turismo: “Si viajas, no sabes a dónde vas, ni qué vas a ver. Cuando tú sabes adónde vas y dónde volverás, no estás viajando, es como una excursión o una visita”.
“Si viajas, no sabes adónde vas, ni qué vas a ver. Cuando sabes adónde vas y dónde volverás, es una excursión o una visita”
Hoy, sin embargo, no volvería a hacerlo: “El mundo se ha vuelto amenazador, y los cambios que se han producido los últimos ocho años son tan extraordinarios y tan terribles que ahora no me iría. Eso también lo vuelve un libro de esperanza, porque recuerda que no hace tanto que lo teníamos mejor, las cosas iban mejor”. “No puedes estar igual cuando las mujeres afganas están encerradas en casa, o cuando en Cuba, que es el primer lugar al cual viajé, los están matando de hambre, por no hablar de este avance de derechas y la ultraderecha fascista nazi en el mundo”.
Esta conciencia también se extiende a “la desposesión del control de las cosas de la vida a causa de la inteligencia artificial, con la sensación de impotencia y de indefensión que tienen los seres humanos, y eso ha creado el individualismo que hay ahora después de la pandemia, que tampoco existía de manera tan brutal. Añoro la confianza que me hizo empezar este viaje, aquel estado del mundo, pero parece que hayan pasado 60 años. Este libro es testimonio de eso, y por eso está escrito en pasado”. La autora insiste en que “no hay ninguna proyección hacia el futuro que nos diga que el futuro será mejor. Lo estamos perdiendo todo, el planeta está incendiado, y cuando la naturaleza falta, falta todo, y aunque a veces no lo sepamos con la cabeza, lo notamos con el cuerpo”.

Un pasado que Company sirve en dosis breves, como si fueran pequeños cuentos a menudo guiados por el azar y confiando en la intuición: “Una vez, durante una pelea de gallos, vi que corría peligro y fui a abrazar al tipo que estaba dando la orden, y aquel abrazo me salvó. Abrazar a una persona hace más difícil que te haga daño, porque tú te has entregado, has confiado”.
La escritora, que vuelve a firmar con su nombre porque no es ficción, cree que se mantiene fiel a su propósito inicial: “A los quince años, cuando empecé a ser consciente de que escribía, ya quería escribir en torno a las cosas más importantes pero de la manera más sencilla, que lo entienda todo el mundo. Y también quería hacer de la ficción realidad y de la realidad ficción, y este libro es esta fusión. Yo vivo las historias para poder explicarlas”.
Una nueva vida sedentaria
“Desde el 2024 soy sedentaria y soy muy feliz. Para mí es una experiencia totalmente diferente en la vida, porque empecé a ser nómada a los nueve años, cuando mis padres me llevaron a Catalunya, y es la primera vez que decido estarme quieta, y eso implica cosas muy interesantes, como, por ejemplo, empezar a formar parte de la banda de La Lira Ampostina, tener un grupo de nadadoras que vamos al mar cada día… tengo una vida de comunidad, que es lo más similar al estado anímico que me provocó el viaje alrededor del mundo, una sensación de proximidad. Como dice Haru, para volver a casa te tienes que marchar”.

Francesc Bombí-Vilaseca
Redactor de Cultura. Autor de ‘Febre amb gel (Fonoll, 2023) y ‘Roger Mas. La pell i l’os’ (Satélite K, 2011). Licenciado en Periodismo (UAB) y en Filologia Catalana (UB)
Etiquetas
Mostrar comentarios
Fonte: Portada