Puentes para jabalíes, túneles para anfibios y autopistas rojas: así evolucionan las carreteras para evitar atropellos de animales
Por Cecilia Velázquez — Portada
Puentes para jabalíes, túneles para anfibios y autopistas rojas: así evolucionan las carreteras para evitar atropellos de animales
Infraestructuras
En la planificación de algunas infraestructuras se contempla la posibilidad de incorporar soluciones que compatibilicen y protejan la movilidad, la seguridad vial y la biodiversidad

Un paso de fauna salvaje sobre una autovía en la reserva natural De Hoge Veluwe, en los Países Bajos
Sjoerd van der Wal
Cecilia Velázquez
08/10/2026 06:33 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Más allá de los puentes o túneles, una de las infraestructuras cada vez más habituales en las carreteras ya no solo de España, sino de prácticamente cualquier parte del mundo, son los pasos de fauna: pasos específicos en todo tipo de vías para permitir que los animales crucen de un lado a otro con total seguridad.
En un inicio, las carreteras se diseñaron principalmente para conectar territorios, mover personas y mercancías cada vez más rápido, más lejos y con los mínimos obstáculos posibles. El problema es que su expansión ha ido en detrimento del espacio natural de la fauna y, mientras la red viaria crecía, miles y miles de animales se encontraban con un problema que antes no tenían: además de sus espacios naturales, sus rutas habituales, tanto de paso como de migración, habían quedado cortadas por autovías, autopistas y líneas ferroviarias.

Las consecuencias no han sido solo ecológicas, ya que también afectan a la seguridad vial: para jabalíes, corzos, ciervos y otros animales las carreteras son barreras. Y cruzarlas puede acabar en atropello. Según datos de la DGT, en nuestro país se registraron hasta 36.087 siniestros con animales en 2024, cifra que da una idea de la magnitud del problema. Para solucionarlo, lo que hasta hace pocos años parecía reservado a documentales de naturaleza se ha convertido en una realidad cada vez más habitual: carreteras que también están diseñadas para que los animales puedan cruzarlas.
Mucho más que puentes verdes
Al pensar en un paso de fauna, la imagen más recurrente es la de un gran puente cubierto de árboles y vegetación que cruza por encima de una autopista, pero no es la única. Un paso de fauna puede ser un ecoducto, un paso superior o inferior, un túnel para pequeños animales, una estructura adaptada o incluso una obra de drenaje preparada para permitir el desplazamiento de determinadas especies de peces o anfibios.
El diseño depende del animal más frecuente en el hábitat, del terreno y de la importancia de ese punto para conectar sus hábitats, ya que detrás de estas infraestructuras existe una combinación de ingeniería, planificación territorial y seguridad vial que va mucho más allá de plantar árboles sobre una estructura de hormigón. Su misión no es solo evitar atropellos, sino algo mucho más profundo y natural: mantener conectados ecosistemas que, hasta entonces, habían quedado separados y fragmentados por infraestructura como carreteras, líneas ferroviarias y otras.

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Estas actuaciones son de tal importancia que el propio Ministerio para la Transición Ecológica publicó este mismo año una actualización completa de las prescripciones técnicas para el diseño de pasos de fauna en España. Para ello, se ha apoyado en avances científicos europeos y criterios específicos para diseñar ecoductos, pasos inferiores, drenajes o vallados. La filosofía es la de que un paso de fauna aislado sirve de poco si los animales pueden acceder libremente a la carretera unos cientos de metros más adelante.
Por eso las soluciones modernas combinan distintos elementos para canalizar a la fauna hacia puntos seguros de cruce y evitar que alcance directamente la calzada. La ubicación tampoco se decide al azar. Las recomendaciones técnicas tienen en cuenta las rutas habituales de desplazamiento, el hábitat y las especies presentes. En algunos casos, incluso se establecen distancias orientativas entre pasos para mantener la conectividad de determinadas poblaciones.
Cuanto más naturales parezcan los pasos para la fauna, mayor probabilidad hay de que los animales los utilicen
Esos criterios han ido evolucionando con el paso de los años, pues los primeros pasos de fauna con criterios unificados se remontan a 2006. En la actualidad, los grandes ecoductos destinados a especies como ciervos, corzos o jabalíes pueden alcanzar anchuras cercanas a los 80 metros para que los animales perciban la estructura como una prolongación natural del paisaje. La filosofía es que, cuanto más naturales parezcan para los animales, mayor probabilidad de que los utilicen. De ahí que muchos de los proyectos más recientes parezcan auténticos fragmentos de bosque suspendidos sobre una autopista.
Una autopista para animales sobre la M-607
No hace falta viajar demasiado lejos para encontrar una de estas grandes infraestructuras. Uno de los ejemplo más recientes está en Madrid, donde la ampliación de la M-607 entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, una vía por la que circulan más de 62.000 vehículos diarios, incorporará un gran ecoducto de 137 metros de longitud y 56 metros de anchura precisamente por y para los animales que se encuentran entre El Pardo y el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.

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La estructura estará cubierta por tierra vegetal y vegetación autóctona; encinas, romero, retamas y escaramujos formarán parte de un paisaje diseñado para que jabalíes, corzos y gamos crucen la carretera sin percibir que están atravesando una infraestructura artificial. También se prevén pantallas vegetales para reducir el impacto visual del tráfico a los animales, vallados de madera y bloques de piedra para que no pasen coches.
El espectacular paso de fauna californiano
Si Madrid tiene una de las actuaciones más ambiciosas realizadas hasta ahora en España, el de California, la escala de este tipo de soluciones es casi de otro planeta. Sobre la autopista US-101, avanza la construcción del considerado el mayor paso de fauna del mundo, Wallis Annenberg Wildlife Crossing, que volverá a conectar los ecosistemas de las montañas de Santa Mónica tras décadas fragmentados.
Con 4,8 hectáreas de superficie, la infraestructura cruza una de las autopistas más transitadas de Estados Unidos, por la que circulan alrededor de 300.000 vehículos cada día. El proyecto está pensado para especies como pumas, linces, coyotes y ciervos.

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Detrás de esta gigantesca estructura, está la trágica historia del puma P-22, que durante años fue uno de los animales más conocidos de Los Ángeles, y tras morir atropellado, acabó convirtiéndose en un símbolo del aislamiento que sufren los grandes felinos de las montañas por culpa de las carreteras y la expansión urbana. Ahora, la construcción de este paso pretende precisamente recuperar esa conexión y permitir que la fauna vuelva a desplazarse entre ambos espacios sin tener que enfrentarse al tráfico.
En India, pintan la autopista de rojo
En Estados Unidos o España, algunas de estas infraestructuras requieren inversiones millonarias, pero no todas tienen que ser así. Por ejemplo, en el estado de Madhya Pradesh, dentro de la Reserva de Tigres Veerangana Durgavati de la India, las autoridades han optado por una solución mucho más sencilla pero igualmente efectiva: pintar de rojo varios kilómetros de autopista.
Lo han hecho empleando una capa termoplástica roja que actúa como advertencia visual inmediata para los conductores. Así estos reducen la velocidad al entrar en un corredor, ecológico principalmente utilizado por tigres, leopardos, osos y otras especies. La actuación se completa con 25 pasos inferiores y vallados que canalizan a los animales hacia esos puntos seguros.
Desde los grandes ecoductos cubiertos de vegetación hasta una simple capa de pintura, las soluciones pueden ser muy diferentes, pero todas responden al mismo problema: las carreteras han fragmentado territorios y rutas naturales que los animales llevaban utilizando mucho antes de que llegara el asfalto. Ahora, la ingeniería intenta devolverles una vía segura para seguir cruzándolos.
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