Luces frente al abismo: faros de la costa española que merecen un viaje

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Por Magda Bigas Serra — Portada

Luces frente al abismo: faros de la costa española que merecen un viaje

Inspiración

Vigías de navegantes en noches cerradas o en plena tormenta, han cautivado la imaginación. El litoral español cuenta con alrededor de doscientos

El faro Isla de Mouro guía a los barcos en la bahía de Santander desde 1860,

El faro Isla de Mouro guía a los barcos en la bahía de Santander desde 1860,

JUAN CARLOS RUIZ / getty

Magda Bigas Serra

Magda Bigas Serra

08/10/2026 06:42 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Los faros han sido fuente de inspiración de la literatura y el cine, convertidos con frecuencia en escenarios apocalípticos y de aislamiento, en los que los protagonistas deben enfrentarse a las inclemencias climáticas y a la soledad. Desde novelas como El faro del fin del mundo de Julio Verne hasta filmes como El faro (The Lighthouse), de Robert Eggers, en el que el espectador es arrastrado por la atmósfera claustrofóbica en la que sobreviven Willem Dafoe y Robert Pattinson en Nueva Inglaterra, estas espectaculares atalayas han cautivado la imaginación humana.

Hoy renacen como hoteles, cantinas, restaurantes y cafeterías, miradores, centros de interpretación o museos

Son construcciones situadas en emplazamientos privilegiados; vigías de navegantes destinadas a salvaguardar la integridad de las embarcaciones y guiarlas hacia buen puerto en la noche más cerrada y en medio de la tormenta. Su historia nace oficialmente con el desaparecido Faro de Alejandría -una de las siete maravillas del mundo- en el 280 a.C.

Acceder al faro del Caballo de Santoña obliga a descender 763 escalones
Acceder al faro del Caballo de Santoña obliga a descender 763 escalones Getty Images

España cuenta en sus casi ocho mil kilómetros de litoral, con alrededor de doscientos edificios. Del faro Silleiro, en el municipio pontevedrés de Baiona, a la costa andaluza de Huelva y los archipiélagos balear y canario, estas singulares estructuras adoptan una gran variedad de tamaños y formas: altos y esbeltos, bajos y robustos y de planta redonda o cuadrada. La tecnología moderna ha mejorado su eficacia y ha acabado con la figura del farero (apenas quedan una veintena en todo el país), a la vez que el turismo les ha dado un nuevo uso. 

No solo renacen como establecimientos hoteleros -sus espléndidas vistas sobre el mar son su mayor reclamo-, sino que se han reconvertido en cantinas, restaurantes y cafeterías, miradores, centros de interpretación o museos. Elegir los más destacados no resulta una tarea fácil, pero algunos de ellos requieren una mención especial.

Vista aérea de la Torre de Hércules, patrimonio de la humanidad por la Unesco
Vista aérea de la Torre de Hércules, patrimonio de la humanidad por la Unesco Propias

Aunque el nombre podría dar pie a equívoco, cuando se habla de faros españoles, hay uno que brilla por encima de los demás. Es la Torre de Hércules, el faro romano en funcionamiento más viejo del mundo y el gran monumento de A Coruña por excelencia. 

Construido en el siglo I por Gaio Sevio Lupo, un arquitecto de Coimbra y declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, se erige sobre un cerro de 60 metros sobre el nivel el mar, en un entorno protegido de gran valor paisajístico y etnográfico. Cuenta con un extraordinario mirador al que se accede tras subir 234 escalones, desde el que se contemplan fantásticas vistas de las rías y de la ciudad. 

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No es necesario abandonar Galicia para acercase a otra de las atalayas más emblemáticas del Viejo Continente: Fisterra. Desde lo alto de una península rocosa ejerce de guardián en la Costa da Morte, escenario de centenares de naufragios que acantilados y tempestades han provocado en este litoral del noroeste gallego.

 Situado en el cabo homónimo -conocido desde hace siglos como el cabo del fin del mundo- es el punto final del peregrinaje del camino de Santiago. Hoy alberga un centro de información y un hotel instalado en un anexo con terrazas y cafetería.

El faro de Cabo Home, en la provincia de Pontevedra, es uno de los más altos de Galicia
El faro de Cabo Home, en la provincia de Pontevedra, es uno de los más altos de Galicia Nando Lardi

 No menos escarpado resulta el entorno natural protegido del cabo de Peñas, que ejerce de línea divisoria entre la costa oriental y la occidental de Asturias, cuyo faro alumbra desde 1852 una de las áreas más peligrosas de su litoral. La zona, conocida por la dureza del mar y el incontable número de hundimientos de embarcaciones de los que ha sido testigo a lo largo de los siglos, sobresale por su espectacularidad. El faro acoge un centro de interpretación y un museo muy didáctico dotado de las últimas técnicas de efectos especiales y simulaciones que ayudan a comprender su entorno.

El faro del Fangar se encuentra en uno de los paisajes naturales más bellos del delta del Ebro
El faro del Fangar se encuentra en uno de los paisajes naturales más bellos del delta del Ebro Getty Images

En el extremo peninsular opuesto, en la localidad gaditana de Chipiona se mantiene en pie la atalaya más alta de España, una torre de 69 metros -72 m sobre el nivel de mar- construida para indicar la entrada al estuario del Guadalquivir. Subir los 322 escalones de este faro aeromarítimo -sirve de punto de referencia tanto para los barcos como para los aviones- tienen como recompensa unas vistas espléndidas. 

Tan hermosas como las que se saborean desde el faro de Formentor. Es uno de los parajes más salvajes del norte de Mallorca, a la que se accede por una carretera serpenteante entre bahías y acantilados. 

Faro de Formentor ha inspirado a numerosos artistas
Faro de Formentor ha inspirado a numerosos artistas Getty Images/iStockphoto

Su construcción, no exenta de dificultades -las obras se prolongaron durante un lustro-, concluyó finalmente en 1863, con una torre de 22 metros de altura y diversos edificios adicionales situados a 210 metros sobre el nivel del mar. De atardeceres envidiables, el paraje ha inspirado a poetas y novelistas hechizados porla belleza de un faro que mira al Mediterráneo. 

Magda Bigas Serra

Magda Bigas Serra

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Coordinadora de Viajes de La Vanguardia desde 2010. Ha sido responsable de ‘El Diari dels Estudiants’ y de contenidos de Servijob (Grupo Godó) y coordinadora de comunicación de la DG d’Ocupació

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