La IA y la soberanía del conocimiento marcan el inicio de la Feria del Libro de Frankfurt
Por Lara Gómez Ruiz — Portada
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78ª edición
El encuentro literario más grande del mundo debate sobre los futuros narradores y la implicación del avance de las nuevas tecnologías

Ilustradores y robots conviven en la nueva edición de la Feria del Libro de Frankfurt
Christopher Neundorf / EFE

Frankfurt. Enviada especial
07/10/2026 18:39 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Un robot dibuja viñetas en un muro de la Feria del Libro de Frankfurt, la más grande del mundo, que abrió ayer sus puertas. Es difícil que pase inadvertido, pues un corrillo lo rodea casi siempre. Editores, libreros, agentes literarios, scouts y demás participantes del sector del libro lo contemplan con una mezcla de asombro y recelo.
“Bienvenidos a la era robótica y de la inteligencia artificial”, dice uno de los presentes con un tono irónico, tras quejarse a la joven que está junto al stand que no tiene sentido mostrar en una feria cultural cómo la máquina “sustituye” al hombre. Segundos después, sin tiempo a réplica, aparece el ilustrador Stanislav Setinský, y se pone a dibujar junto al artilugio metálico. “El boceto es mío, la tecnología me ayuda a reproducirlo a gran escala”, explica.

La anecdótica escena es solo un ejemplo más de cómo digiere la industria los agigantados pasos de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías. Algunos, como el ilustrador checo, se amoldan y sacan provecho de ella, mientras que otros temen por su futuro. Conscientes de que el debate está sobre la mesa, la 78ª edición de la feria, que se extenderá hasta el domingo, anunció que organizaría “más ponencias y actividades que nunca” sobre IA.
Una realidad que también articuló el discurso inaugural del martes, donde Sebastian Guggolz, presidente de la asociación alemana de editores y libreros advirtió: “Si la política no actúa ahora, la IA no solo seguirá despojándonos de millones de obras, sino, a largo plazo, también de nuestra capacidad de pensar”. Un día más tarde, Frank Scholze, director de la Biblioteca Nacional de Alemania, seguía con la reflexión de Guggolz sobre el escenario del pabellón de la República Checa, invitado de honor de este año: “La soberanía del conocimiento está en peligro. No deberíamos quitar ese papel a los libros”.
La feria y el anuncio del Nobel de Literatura volverán a coincidir años después
Más allá de este tema principal, que vertebra el grueso del programa, son muchos otros los actos subrayados. Philippe Sands, autor de las aclamadas Calle Este-Oeste y Calle Londres 38 , recibirá el premio de la Paz que entregan los libreros alemanes y por su “lucha incansable por los derechos humanos y el entendimiento mutuo”.
Sobre justicia y libertad de expresión también habló ayer la activista francesa Gisèle Pelicot, símbolo mundial en la lucha contra la violencia sexual: “En su día hice pública mi identidad porque me dije a mí misma que si me encerraban en un tribunal con mis cincuenta violadores yo sentiría vergüenza y ellos no. Y una víctima nunca debería sentir vergüenza”.

Otro autor que deambulará estos días por los inacabables pasillos de Frankfurt es el Pulitzer Colson Whitehead, que aprovechará su visita para presentar Cool Machine , el cierre de la trilogía de Harlem. Por el momento no hay fecha anunciada para las traducciones española y catalana.
Y este jueves sucederá otra cosa no menos importante: el anuncio del Nobel de Literatura. Hace casi dos décadas que no coincidía el encuentro mundial libresco con este reclamo, por lo que las apuestas en el LitAg, la zona donde se reúnen los agentes literarios para comprar y vender derechos de nuevos títulos, están a la orden del día.

Lara Gómez Ruiz
Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.
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