Cuando el cerebro pierde el compás: cómo entender las enfermedades neurodegenerativas
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Cuando el cerebro pierde el compás: cómo entender las enfermedades neurodegenerativas
Lectores Expertos
Del Alzheimer al Parkinson, pasando por la enfermedad de la Demencia Frontotemporal

Diagnóstico de alzheimer con análisis de sangre.
Andrew Brookes / Getty
Amadeo Muntané
Barcelona
07/10/2026 05:30 Síguenos en Google
* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia
Imagine que el cerebro es una red eléctrica compleja o una orquesta en perfecta armonía. De forma silenciosa e imperceptible, en algunas personas esa red comienza a fallar o los músicos empiezan a desafinar. Es lo que en medicina se conoce como enfermedades neurodegenerativas: un conjunto de trastornos caracterizados por el deterioro gradual y progresivo del sistema nervioso tras años de funcionamiento normal.
Aunque cada una tiene su propio impacto, las formas más comunes comparten la característica de transformar de manera irreversible la vida de los pacientes y sus familias.
1. Enfermedad de Alzheimer: la memoria que se desvanece
Es la causa más frecuente de demencia. Afecta principalmente a personas mayores de 65 años, aunque existen casos raros a edades más tempranas. Su origen es multifactorial: intervienen la genética, la edad y factores externos como traumatismos craneales graves.
A nivel biológico, el cerebro sufre una atrofia progresiva provocada por el daño y la pérdida de neuronas. La causa principal radica en la acumulación de dos proteínas anómalas: la β-amiloide (que forma placas fuera de las células) y la proteína Tau (que forma ovillos dentro de ellas).
Las 10 señales de alerta. La Asociación Americana de Alzheimer destaca estas señales tempranas para su detección:
- Pérdida de memoria que interfiere en la vida laboral.
- Dificultad para realizar tareas cotidianas y familiares.
- Problemas frecuentes con el lenguaje (olvido de palabras).
- Desorientación en tiempo o lugar.
- Juicio pobre o disminución del sentido común.
- Dificultad con el pensamiento abstracto (ej. manejar dinero).
- Colocar objetos fuera de su lugar habitual.
- Cambios repentinos en el humor o comportamiento.
- Alteraciones marcadas en la personalidad.
- Pérdida de la iniciativa o apatía generalizada.
Evolución del proceso: Todo suele empezar con pequeñeces: olvidar conversaciones recientes, repetir las mismas preguntas o perder la capacidad en el trabajo. Con el tiempo, surgen la desconfianza hacia el entorno, el aislamiento social y la desorientación espacial. En fases avanzadas, se pierde la autonomía para tareas básicas (asearse, comer, vestirse) y surgen problemas severos del sueño y del control de esfínteres, hasta la inmovilidad total.

2. Demencia Frontotemporal: cuando el cambio ocurre en la conducta
A diferencia del Alzheimer, donde la memoria suele ser la gran afectada desde el inicio, la demencia frontotemporal ataca primero la conducta, la personalidad y la interacción social. Afecta a los lóbulos frontal y temporal del cerebro, manifestándose habitualmente entre los 45 y los 60 años.
- Signos clave: Cambios drásticos en el comportamiento, alteraciones en la fluidez del habla, rigidez y temblores.
- Diagnóstico: En fases tardías puede confundirse con el Alzheimer, pero la alteración social previa es su rasgo distintivo. Se ha observado una mayor frecuencia de esta enfermedad en personas con antecedentes de traumatismo craneoencefálico.
- Demencia Vascular: el impacto de los problemas circulatorios.
Esta forma de deterioro cognitivo no se origina por el depósito de proteínas anómalas, sino por la acumulación de pequeñas lesiones o infartos cerebrales causados por el mal estado de los vasos sanguíneos.
- Diferencia con las degenerativas puras: Suele comenzar de forma más brusca, tener una evolución “en escalones” (con altibajos) y acompañarse de síntomas neurológicos localizados y fallos al caminar.
- Prevención: Controlar los factores de riesgo vascular —como la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo y la obesidad— es fundamental para prevenir su aparición y progresión.
4. Enfermedad de Parkinson: cuando la química del movimiento falla

El Parkinson es un trastorno del sistema nervioso central caracterizado por la pérdida de neuronas encargadas de producir dopamina, el químico cerebral responsable de que los movimientos corporales sean fluidos, armónicos y coordinados.
En un cerebro sano, la dopamina y la acetilcolina se equilibran. Al bajar los niveles de dopamina, el exceso relativo de acetilcolina rompe el control que ejercen los ganglios basales (las estructuras encargadas de la postura y de movimientos automáticos como el braceo al caminar o el parpadeo).
Progresión de la enfermedad:
- Fases iniciales: Síntomas leves como un temblor imperceptible en una mano, ligera rigidez o una pequeña disminución del braceo al caminar. La persona mantiene su vida normal, experimentando solo ligeras dificultades en acciones minuciosas (abrocharse botones, cortar carne).
- Fases avanzadas: La rigidez y la lentitud (bradicinesia) se acentúan. Cuesta levantarse de una silla, entrar a la bañera o vestirse. El patrón de marcha cambia: el paciente camina encorvado, arrastrando los pies y con posturas características en las manos.
Afortunadamente, existen tratamientos farmacológicos muy eficaces como la levodopa, que ayuda a reponer la falta de dopamina y a controlar significativamente los síntomas motores, devolviendo calidad de vida a los pacientes.
* El Dr. Amadeo Muntané Sánchez es especialista en Radiodiagnóstico y Neurorradiología, Tratamiento intervencionista del dolor mediante Alta Tecnología (TAC). Hospital de Barcelona. HM Delfos. Hospital CIMA
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