El timón España se orienta (más) hacia la derecha
Por Fernando Hernández Valls — Portada

El timón España se orienta (más) hacia la derecha
EL PATIO DIGITAL
07/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
No hay ninguna encuesta en este momento que no estime una mayoría absoluta de PP y Vox en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. No es ninguna novedad a nivel internacional. Prácticamente todos los países del mundo occidental que han celebrado elecciones en los últimos años han girado hacia la derecha en el último lustro, salvo escasas excepciones. Las redes sociales llevan desde el lunes, cuando Pedro Sánchez anunció la convocatoria anticipada de los comicios, debatiendo si hay partido o si, en el fondo, todo está decidido y el timón España se orienta (más) hacia la derecha. Así está el patio digital.

En realidad, el Parlamento español ha contado en la última legislatura con una mayoría progresista. O una mayoría conservadora, si se prefiere. La ley de Amnistía, sin embargo, desbloqueó la investidura de Pedro Sánchez, pero ya se podía adivinar entonces que tener que contar con todo el abanico de partidos que comprenden desde Junts hasta Podemos iba a traer más quebraderos de cabeza que alegrías.
Si de una partida de mus se tratara, la derecha tiene, sin duda, las mejores cartas en este momento. PP y Vox han conseguido ganar las últimas elecciones autonómicas celebradas en España: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Casi todos los sondeos señalan que la suma de ambos partidos es el gobierno más probable. Hoy en día, no hay dudas de que Alberto Núñez Feijóo se encuentra en una situación privilegiada para alcanzar la Moncloa, probablemente mejor que en el 2023. “Por fin”, celebró el PP en un vídeo viral, la disolución de las Cortes.
El reto de Feijóo, no obstante, es doble. Por un lado, debe bregarse en la campaña e intentar mejorar el resultado del 2023. El PP está estancado en las encuestas. Igualar o empeorar lo cosechado hace algo más de tres años no sería una buena señal. Su objetivo debería ser aprovechar la campaña para ampliar sus apoyos y no cometer errores no forzados. El segundo reto es frenar la fuga a Vox. En el casco de Génova hay una vía abierta de en torno al millón de votos, que no termina de taponarse, hacia el partido de Santiago Abascal.
Un tuit ha llamado la atención en las últimas horas. Es de la cuenta oficial en X del PP y va dirigido contra el ministro de Transportes, Óscar Puente, en respuesta a otro post del socialista afirmando “se huele el miedo”, acompañado de dos fotos de Feijóo. El post del PP decía: “Miedo le tenías tú a un esguince” y estaba acompañado de un vídeo del propio Puente gritando de dolor tras romperse un tendón. El Feijóo que llegó a Madrid para rescatar al PP de su mayor crisis jamás hubiera permitido una ofensa así. Pero así son los tiempos que corren. Se premia la hostilidad (acumulaba ayer 22.000 “me gusta”) y el moderado pasa desapercibido. Sería de celebrar que en esta campaña desaparezcan los gustos por la fruta.
La derecha está hipermovilizada. Nunca en España se ha odiado con tanta intensidad a un presidente del Gobierno como a este y eso moviliza a sus rivales. Esta polarización y los vientos de cola internacionales pueden provocar que el principal beneficiado de la convocatoria electoral sea Vox, que encara una cita histórica para un partido que hace apenas una década estaba fuera de todas las instituciones. Abascal tiene una cita con la historia y puede ser decisivo. Es el partido de moda en este momento.

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Fernando H. Valls
La izquierda, mientras, sueña con una remontada. Prácticamente todo X coincide en que Pedro Sánchez ha elegido el momento menos malo para convocar elecciones y que lo que podía venir hasta el próximo verano podría desaconsejar apretar el botón rojo. La inflación que no cesa puede que complique aún más las cosas a las familias con los bolsillos más modestos. Pero el PSOE aspira a que la vivienda marque la campaña. Los mensajes que se leen en los perfiles son claros. “V de vivienda o B de buitre”, posteaba Óscar Puente. El eslogan socialista está pergeñado. La clave para la izquierda va a estar en los 1,5 millones de votantes desmovilizados que vaya usted a saber qué hacen el 29 de noviembre. Ahí hay una incógnita por despejar en las próximas semanas.
Las encuestas en el 2023 fallaron y aún hay hoy quien cree que Sánchez puede volver a gobernar o, incluso, a ganar. Lo piensa una parte del PSOE y lo publica cada mes José Félix Tezanos, el sociólogo que hace tres años dio sopas con ondas al batallón de empresas demoscópicas y futurólogos que ya creían que la derecha iba a gobernar. Algunos ya se estaban repartiendo ministerios. No es aconsejable vender la piel del oso antes de cazarlo.
Y qué decir de la izquierda a la izquierda del PSOE, imprescindible para intentar competir contra la derecha. El Frente Amplio no encuentra aún líder. Podemos podría ir por libre. Adelante Andalucía se presentará. Y el votante no sabe ya qué pensar. La izquierda carajal no sale de su eterna lucha interna.
En el 2023 España puso fin, con su voto, a la mayoría plurinacional y ahora puede girar aún más hacia la derecha, mientras la izquierda aspira a que el efecto de una ficha de dominó que cayó en el barrio del Retiro de Madrid por el desahucio de Maricarmen recorra la Puerta del Sol de Madrid y la plaza Catalunya de Barcelona, y acabe, huelga general mediante, derribando una mayoría de la derecha. Quedan 53 días para comprobar hacia dónde se dirige el barco. Bienvenidos a la campaña más polarizada que se recuerda.

Fernando H. Valls
Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.
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