La ira de los estudiantes toma las calles de Francia en protesta por la precariedad educativa
Por Autor Generico — Portada
La ira de los estudiantes toma las calles de Francia en protesta por la precariedad educativa
Malestar social
Centenares de miles de personas marchan en París y otras ciudades del país en un clima de tensión y rechazo a la represión policial

Un manifestante enmascarado lanza un objeto contra la policía en la marcha de París
Reuters
París. Agencias
06/10/2026 17:14 Actualizado 06/10/2026 17:42 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Decenas de miles de estudiantes de secundaria salieron a la calle el martes en París y en otras regiones, junto a profesores, universitarios y sindicalistas— para exigir recursos para la educación después de una semana de tensión y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Las marchas, en las que abundaban las consignas contra la represión, se desarrollaron bajo una fuerte vigilancia policial. Los manifestantes contabilizaron el martes 450.000 personas en las protestas en todo el país, de las que 100.000 en la capital, París. El gobierno de Sebastien Lecornu rebaja esas cifras a 100.000 para todo el país.
Los estudiantes denuncian las malas condiciones de los edificios, las aulas masificadas y la falta de profesores -que dificulta cubrir las bajas y las ausencias- sobre todo en los barrios populares. “La Generación Z se levanta y quiere ser escuchada”, declaró a la France Presse Lilia, una estudiante de 19 años que acudió a manifestarse. La joven espera que el presidente Macron les escuche: “En lugar de financiar guerras, debería financiar a su propio país”.
Esta nueva jornada de protestas se produce después de dos semanas de movilizaciones marcadas por incidentes, con varios estudiantes heridos -uno de ellos perdió la mano y el antebrazo como consecuencia del impacto de una granada aturdidora- y un aire de tensión a poco más de seis meses de las elecciones presidenciales. Todo ello en un clima de alza de precios y de búsqueda de recortes presupuestarios por parte del gobierno, algunos de los cuales afectan a los jóvenes, como las ayudas a la vivienda.
Las marchas han puesto nerviosos a los mercados financieros, que ven en ellas resistencia contra los recortes
Francia tiene una deuda que equivale al 117% del PIB (datos de 2025) y los mercados de bonos se muestran inquietos por las dificultades de los sucesivos gobiernos para recortar el gasto. La prima de riesgo del bono francés alcanzó el lunes un diferencial de 1,38 si se la compara con la alemana, y superior a la que deben pagar por sus bonos países como Grecia e Italia.
Las manifestaciones han puesto nerviosos a los inversores y tenedores de bonos, porque entienden que detrás de las protestas hay una resistencia de sectores a los ajustes en el gasto que propone el gobierno.
La protesta estudiantil tiene para algunos un aire de fin de mandato, reflejo de las horas bajas por las que atraviesa la presidencia de Emmanuel Macron. Sin embargo, la política francesa no juega nunca a gusto de los mercados financieros. La posible alternativa a la presidencia, la ultraderechista Marine Le Pen, se mostró esta semana partidaria de aplicar algún tipo de impuestos a los ricos.
Las protestas estudiantiles son una constante en la historia reciente de Francia. Algunas han sido tan simbólicas como las del mayo de 1968, que se iniciaron en el ámbito universitario y se extendieron al conjunto de la sociedad. Lo que comenzó en las aulas de la Universidad de Nanterre acabó marcar el inicio de una nueva era política y social de la que Francia fue un modelo para otros países.
El malestar tras las protestas recuerda al movimiento de los ‘Gilets jaunes’ de 2018
Esta vez, sin embargo, las protestas estudiantiles tienen un aire más oscuro y menos juvenil que las del Mayo del 68. La ira que se percibe estos días en las calles recuerda al levantamiento de los Gilets Jaunes (los chalecos amarillos) de 2018, movimiento que terminó con las ambiciones de Macron de reformar el país.
El origen de aquella movilización, el rechazo a los impuestos sobre el gasóleo inspirados por la política de transición verde, acabó por transformarse en un manifiesto reivindicativo de los sectores populares contra la pérdida de poder adquisitivo y la percepción de abandono en las regiones periféricas del país.
Los estudiantes de secundaria no han llegado a tanto como los chalecos amarillos, pero tras la protesta están sobre todo los jóvenes de las clases populares y la expresión de las dificultades económicas de los más desfavorecidos.
El martes, ante la Asamblea Nacional, el primer ministro condenó la violencia registrada al margen de las manifestaciones, pero negó que hubiera “represión policial” -una acusación que llega de diferentes sectores- y anunció la suspensión de las clases en los institutos al final de la semana para organizar un “espacio de democracia interna”. En total, una cuarta parte de los institutos de secundaria (891 de 3.700) vieron sus clases “suspendidas, ya fuera total o parcialmente” el martes, según el Ministerio de Educación.
Imputado un agente de policía por violencia al disparar su lanzagranadas contra un joven
En este contexto, el agente de policía que disparó el lanzagranadas que hirió gravemente en el rostro a Eden, de 14 años, la semana pasada en Saint-Ouen-l’Aumône (Val-d’Oise), ha sido imputado por violencia, según el fiscal de Pontoise.
El agente, imputado por “violencia ejercida por una persona depositaria de la autoridad pública con resultado de mutilación o invalidez permanente”, ha quedado bajo control judicial y tiene prohibido ejercer sus funciones hasta nueva orden, precisó la fiscalía.
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