El mismo cielo: cómo proteger a las aves en un país clave para la biodiversidad europea
Por Autor Generico — Portada

El mismo cielo: cómo proteger a las aves en un país clave para la biodiversidad europea
Sacando a la luz
Nuestro país alberga una de las mayores riquezas ornitológicas de Europa. Protegerla exige adaptar la red eléctrica, con actuaciones como las que está llevando a cabo Endesa, para que la transición energética y la biodiversidad avancen en la misma dirección
Video Javier Martín
05/10/2026 11:40 Actualizado 05/10/2026 12:08 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Al amanecer, si alzamos la mirada sobre las llanuras de la comarca de Osona, podemos disfrutar de un hermoso espectáculo. Una rapaz planea aprovechando las corrientes, una cigüeña cruza el horizonte en busca de alimento, un grupo de grullas gana altura, decenas de pequeñas aves migratorias continúan un viaje iniciado cientos de kilómetros atrás. Muchas de ellas descansarán unas horas antes de seguir su ruta, otras encontrarán en este paisaje el hogar donde pasar buena parte del año.
Pocos lugares en el mundo pueden presumir de tener una riqueza ornitológica tan extraordinaria como la de España, un santuario natural que permite contemplar a más de 500 especies de aves. Junto a ellas, convive una presencia fundamental para nuestro bienestar. Son las líneas y los apoyos de la red eléctrica, una infraestructura que lleva energía a hogares, escuelas, hospitales o empresas.

Ambos comparten un mismo espacio con naturalidad. En la inmensa mayoría de los casos, esa convivencia se desarrolla sin incidencias, pero determinadas configuraciones de la red eléctrica pueden generar situaciones de riesgo para algunas especies de la avifauna. Reducirlo es uno de los grandes desafíos de una transición energética que necesita la electrificación como alternativa a los combustibles fósiles y que, al mismo tiempo, continúa avanzando en la protección de la biodiversidad.
Un patrimonio natural que hay que proteger
La variedad de humedales, bosques, montañas, dehesas, cultivos, acantilados o grandes ríos hace de España un espacio privilegiado para las aves. Tanto que puede presumir de ser “el mejor sitio de Europa para observarlas”, tal y como asegura Jordi Prieto, técnico de SEO/BirdLife, una histórica entidad dedicada a estudiar y conservar las aves y sus hábitats. “Aquí viven especies que casi han desaparecido de otros países del continente”. No solo eso. Las aves son también un indicador de la salud de los ecosistemas. Cuando prosperan, es señal de que el entorno mantiene el equilibrio ecológico.

La variedad de humedales, bosques, montañas, dehesas, cultivos, acantilados o grandes ríos hace de España un espacio privilegiado para las aves
Y en los mismos cielos por los que vuelan millones de aves se está produciendo la electrificación de la economía. La expansión de las energías renovables, la movilidad eléctrica o la descarbonización de la industria requieren una red eléctrica moderna y preparada para responder a las nuevas necesidades. Y aquí surge el reto de ser capaces de que la red crezca minimizando su impacto sobre el entorno.
Muchas aves utilizan los apoyos eléctricos igual que lo harían con un árbol. Descansan sobre ellos y los convierten en su atalaya desde la que localizar alimentos. Dependiendo de factores como la configuración del apoyo, la distancia entre conductores, el tipo de cable, la orografía o las características del entorno, algunas de estas infraestructuras pueden suponer un riesgo para ciertas aves, especialmente las de mayor tamaño.

Muchas aves utilizan los apoyos eléctricos igual que lo harían con un árbol. Descansan sobre ellos y los convierten en su atalaya desde la que localizar alimentos
“Las infraestructuras eléctricas pueden generar básicamente dos impactos”, explica Ricard Casanovas, jefe del Servicio de Fauna y Flora de la Generalitat de Catalunya. “Uno es la colisión con los cables y el otro el contacto accidental con determinados elementos eléctricos en algunos tipos de apoyos”. La vulnerabilidad tampoco es igual para todas las especies. El tamaño del ave, la envergadura de sus alas o sus hábitos de vuelo y de posado hacen que unas sean más sensibles que otras.
Las nuevas infraestructuras incorporan desde hace años criterios técnicos y requisitos normativos orientados a minimizar estos riesgos. Ahora, el esfuerzo se concentra especialmente en la adaptación progresiva de apoyos instalados bajo marcos normativos anteriores y en aquellos puntos donde los estudios técnicos identifican un mayor potencial de mejora.

Ahora, el esfuerzo se concentra especialmente en la adaptación progresiva de apoyos
Así se decide dónde actuar
La protección de la avifauna comienza mucho antes de que se produzca una incidencia. Administraciones, entidades conservacionistas, universidades y compañías eléctricas trabajan desde hace años de forma proactiva, compartiendo información para conocer mejor el comportamiento de las especies, sus rutas de desplazamiento y las zonas donde puede ser recomendable actuar.
“Nosotros somos los ojos de la administración sobre el terreno”, explica César Calabrés, subinspector y jefe del Área de Fauna Protegida de la Generalitat de Catalunya. Las actuaciones se concentran donde existe un mayor riesgo para especies amenazadas o en corredores naturales especialmente importantes. Es el caso de comarcas como Osona, donde el río Ter y la combinación de zonas agrícolas, bosques y cursos fluviales confirman un territorio especialmente valioso para la avifauna.

Las actuaciones se concentran donde existe un mayor riesgo para especies amenazadas o en corredores naturales especialmente importantes
A este conocimiento se suma el hecho de que el cambio climático está modificando progresivamente las rutas migratorias y las áreas de presencia habitual de distintas especies. Esto hace que aparezcan nuevas zonas de interacción entre las aves y las infraestructuras eléctricas, por lo que la evaluación de la red se convierte en un proceso continuo y dinámico.
Endesa, por ejemplo, desarrolla un plan de adaptación progresiva de la red eléctrica para reducir el riesgo que representan sus infraestructuras. Solo durante 2026, la compañía tiene previsto adaptar cerca de 1.500 apoyos en Catalunya, de los que 345 se encuentran en Osona, dentro de una estrategia más amplia que ha permitido corregir 11.000 apoyos en el conjunto de la red española durante los dos últimos años. Además, todos los nuevos apoyos incorporarán criterios específicos de protección para la avifauna.
Solo durante 2026, la compañía tiene previsto adaptar cerca de 1.500 apoyos en Catalunya, de los que 345 se encuentran en Osona, dentro de una estrategia más amplia que ha permitido corregir 11.000 apoyos en el conjunto de la red durante los dos últimos años
Las soluciones se adaptan a las características de cada instalación. En muchos casos, como las líneas con conductor trenzado, no existe riesgo de electrocución para el ave. Y cuando sí lo hay, se instalan fundas aislantes sobre determinados elementos eléctricos, se modifican componentes del apoyo o se reorganizan los conductores para aumentar las distancias de seguridad. “El objetivo es asegurar que no haya puntos de tensión que puedan afectar a un ave que se posa”, explica Francesc Alemany, director del área de Distribución de Redes Digitales de Endesa en Catalunya.
Cuando el principal desafío está relacionado con la visibilidad de las líneas, las actuaciones son diferentes. Se instalan balizas, espirales reflectantes y otros dispositivos que ayudan a las aves a detectar los cables con mayor antelación y modificar su trayectoria durante el vuelo. También se sustituyen algunos tramos por nuevas configuraciones constructivas que mejoran la visibilidad y eliminan los riesgos de electrocución. En cualquier caso, no existe una única medida válida para todas las situaciones. La eficacia de cada actuación depende tanto del tipo de infraestructura como de las especies presentes en la zona y de las características del entorno. Por eso cada intervención se estudia de forma individual.

La importancia de la colaboración y de contar con un marco regulatorio
Para adaptar una red es imprescindible la colaboración. Así, en Catalunya, la Generalitat identifica las zonas prioritarias, organizaciones como SEO/BirdLife aportan décadas de conocimiento sobre las especies y sus rutas, las universidades y centros de investigación participan en el análisis científico, y las compañías eléctricas forman parte de todo el proceso. “La clave”, nos dice Alemany “es contar con la participación de los expertos”, que facilitan toda la información que permite intervenir donde realmente hace falta.
Ese trabajo conjunto también mira al futuro. España fue pionera con el Real Decreto de 2008 para proteger a la avifauna, pero los expertos consideran que ha llegado el momento de actualizar la normativa. “Necesitamos tener un marco regulatorio claro que nos permita actuar a gran escala”, nos dice el Director del área de Distribución de Redes Digitales de Endesa en Catalunya. Solo de este modo, continúa, “se establecerán obligaciones y responsabilidades, lo que significa que la solución irá más allá de la voluntariedad”.

De lo que no hay duda es de que las líneas eléctricas seguirán formando parte del territorio como parte esencial de nuestro desarrollo. Y las aves también lo seguirán haciendo. Así lo entienden compañías como Endesa que, en palabras de Francesc Alemany, se muestra firmemente comprometida “a ser cuidadosa con el entorno en que trabajamos y a protegerlo”.
Un compromiso que se traduce en inversiones, colaboración con las administraciones y mejora permanente de las infraestructuras para seguir avanzando hacia una transición energética que integre la electrificación y la conservación de la biodiversidad. Porque, al fin y al cabo, todos compartimos el mismo cielo.
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