Lectura y profesorado
Por Gemma Lienas — Portada

Lectura y profesorado 05/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Dos actividades me resultan muy motivadoras: aprender y enseñar. En un pasado lejano di clases en centros escolares. Ahora, sin embargo, me pongo en la piel del profesorado y no quisiera tener que hacer su trabajo, convertido en algo ingrato, ya que bregan con un alumnado diverso y poco receptivo, especialmente en secundaria.

Algunas AFA, asociaciones de familias, han ido adquiriendo mayor protagonismo en los centros hasta mandar más que los claustros. Por poner un ejemplo, hace poco, una diputada del Parlament de Catalunya me contó que ella era contraria a la compra de libros porque le parecían deleznables y que ese era el criterio de ciertas AFA. Decidir qué títulos tienen calidad, y cuáles no, correspondería a los docentes, no a las familias.
El profesorado también ha ido cediendo mando frente a críos y jóvenes, educados en casa para no ser contrariados ni frustrados. Alumnos a los que es arduo refutar las ideas, ya que se han acostumbrado a considerar las suyas más valiosas que las de quien posee autoridad en la materia.
El profesorado también responsabilidad en el descenso de la comprensión lectora en el informe PISA
Sin embargo, sería tramposo eximir al profesorado, que también tiene alguna responsabilidad en el descenso de la comprensión lectora en el informe PISA.
Cuando aplaude la socialización de las novelas o cuando prepara materiales fusilándolos de libros de texto está obviando la autoría. Es preciso considerar que, detrás del libro, hay un autor, que tiene unos derechos sobre su obra y que se gana la vida con ellos. Si los profesores no ponen de relieve la autoría, nunca van a poder exigir a sus alumnos que no presenten textos ajenos como propios. Si no ponen de relieve que el libro es un tesoro, no van a contagiar las ganas de leer.

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Gemma Lienas
Cuando en un aula de primaria de 5.º o 6.º solo hay un ejemplar de un libro, que lee el maestro mientras el alumnado escucha, se dice que se fomenta la lectura. Sin embargo, a la vez, se debe impulsar valientemente la lectura individual; si no, será complicado que se conviertan en lectores. Leer es una competencia que exige mayor esfuerzo que escuchar.
Cuando en la ESO se pide a todos los alumnos la lectura de una misma novela, no se tiene en cuenta que los gustos pueden ser dispares y que se debiera ofrecer un abanico de géneros –realista, de fantasía, de misterio…– que permitiera a cada uno elegir según sus intereses. Claro que la administración podría facilitarlo ahorrándoles la ingente multitud de tareas burocráticas. Mejorar la comprensión lectora pasa por la implicación del profesorado, pero necesita la colaboración del resto de la tribu.
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