Por Leonardo Páez — La Jornada

Repuesto de un severo acceso de tos –fuma dos cajetillas diarias–, Samuel Andrade Mier, el indignado y entristecido aficionado de la columna anterior, continúa la charla: “La pregunta sería: ¿por qué se ha ido saliendo la gente de las plazas de la Ciudad de México hacia el norte? Pues porque percibe que no obtiene un espectáculo acorde al costo del boleto. Prefiere gastar en otros espectáculos. La gente se queja de tener siempre los mismos toros y toreros en los carteles y por eso no va. Esta misma queja se escuchaba en los 70, 80 y 90. Si bien en esos años las plazas se llenaban. Entonces, el problema no es la repetición de toreros que rivalizaban, sino el espectáculo que se ofrecía y para ello la única variable es el toro, el toro mexicano con identidad, no con previsibilidad.”

Fonte: La Jornada

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