Por Toni Segarra — Portada

<![CDATA[

Vivir en Barcelona y pretender encontrar la alcachofa perfecta son dos situaciones vitales que tienden a la incompatibilidad. ¿En qué momento llegamos a esta terrible situación de pasmo y parálisis frente al infinito? ¿Es posible que la oferta de restaurantes interesantes en la ciudad empiece a resultar excesiva? ¿Sería eso ilegal? ¿Hay suficiente demanda para tantísima oferta? ¿Deberíamos ocultar nuestra felicidad al resto del mundo? Vivir en Barcelona y salir a almorzar nos parece algo tan natural que hemos perdido la proporción. Está todo tan cerca, es tan fácil llegar, que caemos en la trampa de dejarlo para cualquier otro día, como nos pasa con ese viaje permanentemente aplazado a Portugal. Hay sitios en Barcelona que despertarían la veneración litúrgica de los creyentes de cualquier lugar del mundo, pero que aquí son esos vecinos amables que han devenido invisibles. Barcelona es, por ejemplo, el mayor parque de atracciones del bullinianismo inmortal que existe en el universo conocido, o quizá el único. Podemos rastrearlo en la perfección incomprensible de Enigma, pero también en la frescura milimétrica del Come de Paco Méndez, o en la abrumadora búsqueda de los límites del Disfrutar. Pero es que también tenemos en una esquina arrabalera del inhóspito Raval la imposibilidad metafísica del Dos Palillos, que se ha inventado un Japón comestible pasado por el tamiz de Montjoi, que nos acerca al universo mágico y mítico del estudio Ghibli, pero con sake. Cada vez que vuelvo allá, y confieso que regreso mucho menos de lo que debería, siento la culpa católica, apostólica y romana del que desprecia la salvación de su alma inmortal porque le pillan lejos los aledaños de la Rambla. Y no hace falta irse mucho más lejos para tropezarse con otro milagro, acércate a la esquina minúscula de Aribau con Diputación y asómbrate con las miniaturas bullinianas de un local casi microscópico que alberga en su seno un agujero negro de gozo y devoción: ¡tenemos el Mont Bar ahí mismo y ni lo vemos!

Seguir leyendo…

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *