El Negro de Banyoles resucita y se instala en Girona cuatro meses
Por Ignacio Orovio Monreal — Portada
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La exposición abre hoy
El Bòlit Centre d’Art Contemporani recorre la historia de la polémica: ¿qué fue de nuestro racismo?

Miguel Ángel Rosales, en el Bòlit esta semana, en una pausa durante el montaje de la muestra, que abre hoy hasta el 7 de febrero
Pere Duran / NORD MEDIA

Girona
02/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El Negro de Banyoles ha vuelto. Ha aparecido en Girona, donde prevé una estancia de cuatro meses. Se aloja hasta el 7 de febrero en el Bòlit Centre d’Art Contemporani. Viene de la mano del antropólogo y cineasta Miguel Angel Rosales, comisario de la exposición Dicen que soy. Anatomía de una fabulación, que a través del archivo de Alphonse Arcelin, el médico haitiano que en 1991 descubrió que en el museo Darder de Banyoles se exhibía un negro disecado y que luchó hasta la extenuación (y la ruina) para que fuera extraído de la vitrina primero, y para que fuera devuelto a su lugar de origen y enterrado después, crea un espejo en el que podamos preguntarnos qué tal nuestro racismo.
En un panel de doce metros, Rosales distribuye alrededor de 500 documentos que describen cómo el asunto del Negro se convirtió en un debate público, cómo se planteó su retirada de la exhibición, cómo se gestó su devolución a su presunto país de origen y cómo el denunciante de tal sonrojante exhibición acabó condenado y arruinado.
Aunque logró el envío del cuerpo a Botsuana (país que se ofreció a acogerlo), Alphonse Arcelin fue condenado al pago de las costas judiciales (unos 100.000 euros) del procedimiento en el que denunció la exhibición “inhumana y racista” y en el que pedía 1,2 millones de euros de indemnización por vulneración de los derechos humanos y de la dignidad negra, porque los jueces consideraron que carecía de derecho individual o interés legítimo para la demanda.
Casi nadie en todos aquellos años fue capaz de hablar de ese cuerpo como el de un ser humano”
Miguel Ángel Rosales
Comisario de la exposición
Era un médico de origen haitiano y residente en Cambrils, y la justicia no creyó que compartir color de piel con un tipo metido en una vitrina fuera suficiente humillación.
En paralelo, Rosales ha dispuesto cinco pantallas en las que se proyectan otras tantas breves películas, de preciosa factura y carácter onírico, que evocan conceptos como colonialismo, dominación, esclavismo, folklore o taxidermia.
El Negro es aquí una mujer vestida de chandal verde -lo interpreta la bailarina Yinka Esi Graves- coronada por una preciosa cabeza del Negro creada en un taller de capgrossos y gegants de Navata.
El panel documental abre con el recuadro publicado en El País en mayo de 1991, en un reportaje sobre las subsedes olímpicas dedicado a Banyoles y firmado por los periodistas Elianne Ros y Lluís Uria, y titulado El negro disecado y las ‘ramonas’, en el que se da noticia de los dos atractivos turísticos de la ciudad: las enormes carpas del lago que todo el mundo alimenta con cacahuetes y el negro exhibido en el museo local. Una muestra “sangrante”, dice el artículo, en una población que ya por entonces tiene una comunidad africana de unas 500 personas. ¿Es tolerable tener un negro disecado en una vitrina, al lado de zorros o tortugas?

“Casi nadie en todos aquellos años fue capaz de hablar de ese cuerpo como el de un ser humano. Y no estamos hablando de los años 30 o 40, que tampoco estaría justificado, sino del año 2000. Por eso el archivo va tejiéndose con toda la historia del surgimiento de una ultraderecha violenta, decir, un terrorismo de ultraderecha del que apenas se ha hablado en este país, con cientos de víctimas, con el asesinato de Lucrecia Pérez, con el incremento de la población racializada, con el racismo, con los prejuicios xenófobos…”, explica Rosales a La Vanguardia. “Yo creo que a Arcelín hay que reivindicarlo como un gran pionero”.
¿Hemos ido a mejor, sirvió el caso para una mayor sensibilización? “Creo que ha habido un retroceso tremendo. Lo estamos viendo con Ceuta. Estamos peor. He leido cosas terribles en ciertos medios, que tratan a los inmigrantes como cuerpos infecciosos”, opina Rosales.
Ha habido un retroceso tremendo. Lo estamos viendo con Ceuta. He leido cosas terribles en ciertos medios, que tratan a los inmigrantes como cuerpos infecciosos”
Miguel Ángel Rosales
La muestra es la “anatomía de una fabulación” porque “es lo que le ocurre al ‘negro’ desde el inicio”, dice el comisario. De entrada, nadie sabe nada de él porque cuando los hermanos Verraux lo ‘obtienen’ (¿cazan? ¿matan? ¿exhuman? No se sabe) en África hacia 1830 aquel ser humano tiene la misma consideración que una cebra.
“Como tantos exploradores, que exageraban sus historias para darse importancia, o como el propio Darder cuando lo compra, que añade otra serie de mentiras para darle más importancia, porque se le llama ‘guerrero’ pero no lo sabemos, ¡quizás leía a Voltaire!… O cómo, con contadas excepciones, fabulan los periodistas que trataron el caso, y este tipo de fabulaciones llegan al clímax en la denuncia contra Arcelin”, reflexiona.
“La última -añade- es la película de Fèlix Colomer en TV3, El negre te nom, que me parece la última burla, un equipo de documentalistas va a África y pretende resolver en un día el origen de una persona muerta hace dos siglos….? ¿Y describir las dinastías de las tribus africanas a la europea y llamarle Molawa VIII? Es totalmente ridículo. Me indigna. No puedo encontrar una manera más ridícula de intentar hablar de la memoria de este hombre. Y después lleva a esta gente, que está en una situación de inferioridad económica y social, a la tumba a poner un folio con el nombre… Es realmente indigno”.

Ignacio Orovio
Periodista
Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es
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