Una amenaza climática oculta bajo el hielo de la Antártida oriental

0

Por Redacción La Vanguardia — Portada

Una amenaza climática oculta bajo el hielo de la Antártida oriental

Cambio climático

Un equipo internacional alerta de que la cuenca subglacial de Wilkes podría contribuir a elevar el nivel global del mar entre tres y cuatro metros

Imagen del hielo de la Antartida

Imagen del hielo de la Antartida

LVE

Redacción La Vanguardia

La Vanguardia

Barcelona

01/10/2026 11:13 Actualizado 01/10/2026 11:23 Síguenos en Google

Lea este artículo en catalán

Un equipo internacional alerta de la urgencia de estudiar la región más desconocida de la Antártida, que contiene suficiente hielo como para elevar el nivel medio global del mar entre tres y cuatro metros. 

Se trata de la cuenca subglacial de Wilkes, una de las zonas de la Antártida oriental más vulnerables a los efectos del cambio climático, pero la menos explorada hasta ahora. Para evaluar el riesgo climático que se esconde bajo el hielo en la Antártida oriental, la comunidad científica debería poder responder a preguntas básicas: ¿el agua cálida del océano está llegando a los glaciares?, ¿qué forma tiene la cartografía marina que se oculta bajo el hielo?, ¿está cerca el umbral de calentamiento que podría causar un retroceso del hielo a gran escala?

Estas son las cuestiones que se abordan en un artículo publicado en la revista Nature Reviews Earth & Environment y firmado por expertos de catorce países, en el que participa el investigador Dimitris Evangelinos, del Grupo de Investigación en Geociencias Marinas (Gmar) de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona.

Quizás el último lugar inexplorado de la Antártida

“La cuenca subglacial de Wilkes es, posiblemente, el último lugar inexplorado de la Antártida”, afirma el profesor King, primer autor del artículo. “Ningún barco se ha acercado nunca a menos de 150 kilómetros de la parte frontal de uno de los glaciares clave, el glaciar Cook. No hay datos de cartografía in situ del fondo marino y tenemos información muy limitada sobre las condiciones oceánicas que podrían provocar un futuro deshielo”.

La cuenca subglacial de Wilkes mide aproximadamente 1.400 kilómetros por 400 kilómetros y tiene una capa de hielo asentada sobre un lecho rocoso situado a más de dos mil metros bajo el nivel del mar. “Gran parte de la plataforma continental frente a la cuenca está cubierta por hielo marino durante buena parte del año y, en algunas zonas, es excepcionalmente grueso”, explica Evangelinos, miembro del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la UB.

La cuenca subglacial de Wilkes mide aproximadamente 1.400 kilómetros por 400 kilómetros

Según diversos modelos de proyección, “si el retroceso supera ciertos puntos de estabilización del lecho rocoso, podría acelerarse y alcanzar velocidades de hasta aproximadamente un kilómetro al año”, advierte el investigador. “Los modelos también indican que durante este siglo podrían alcanzarse condiciones que podrían comprometer cambios en la capa de hielo que continuarían desarrollándose durante miles de años.

Las características de la cuenca podrían hacer que la capa de hielo fuera especialmente vulnerable a la fusión y al retroceso provocados por el océano. Y es que el impacto del cambio climático en la cuenca subglacial de Wilkes, en la Antártida oriental, podría causar un aumento global del nivel del mar de entre tres y cuatro metros.

Los científicos reconocen ahora que importantes regiones de la Antártida oriental comparten esta inestabilidad de la capa de hielo marina. “Hace unos diez o quince años se comprendió que gran parte de la Antártida oriental se asienta sobre roca madre por debajo del nivel del mar”, afirma Chen Zhao. “El océano es el gran enemigo del hielo”, añade.

Lo que ocurra en la Antártida no afectará únicamente a la Antártida

La cuenca subglacial de Wilkes tiene el potencial de experimentar un retroceso importante y potencialmente autosostenido en el tiempo. “A pesar de las incertidumbres, ya podemos observar algunos signos de cambio en la región: el retroceso durante décadas de la línea de apoyo —el área en la que el hielo deja de descansar sobre el fondo y empieza a flotar—, el adelgazamiento de las plataformas de hielo y el colapso parcial de algunas de ellas”, apunta Evangelinos.

Durante décadas, la Antártida oriental se consideró en gran medida estable y la atención científica se centró en la capa de hielo de la Antártida occidental, más vulnerable. Ahora este panorama ha cambiado y, para el continente australiano, la importancia de la cuenca subglacial de Wilkes no es solo científica: se trata de la zona de la Antártida oriental más cercana a Australia. Según las proyecciones, el aumento del nivel del mar costaría a Australia cerca de 855.000 millones de dólares este siglo, ya que el 85 % de la población vive en una región costera. Por este motivo, el Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR) ha aprobado la creación de un grupo de acción para coordinar la planificación del trabajo de investigación.

Ninguna nación puede afrontar este desafío por sí sola. “Cada país tiene sus fortalezas, y esta área requiere la colaboración de tantos países como sea posible”, afirma King. “Si solo un país se dedica a la investigación de Wilkes, tardaremos entre veinte y treinta años en comprender realmente qué está ocurriendo. No podemos permitirnos esperar tanto tiempo”, concluye el profesor.

Etiquetas

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *