Las formas atípicas del Alzheimer quedan fuera de los ensayos clínicos
Por Aitana Palomar — Portada

Las formas atípicas del Alzheimer quedan fuera de los ensayos clínicos
NEUROLOGÍA
Estas variantes afectan al lenguaje, la visión y la conducta, en lugar de la memoria, y existe menos evidencia sobre qué tratamientos funcionan en quienes las experimentan

Las formas atípicas del Alzheimer suelen afectar a personas más jóvenes.
RENSSELAER POLYTECHNIC INSTITUTE / Europa Press
Barcelona. Periodismo Blanquerna
27/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Cuando pensamos en Alzheimer, la primera imagen que nos viene a la cabeza es una persona perdiendo la memoria. Sin embargo, esta enfermedad no siempre empieza así. En algunas personas, especialmente cuando el Alzheimer aparece antes de los 65 años, los síntomas pueden estar más bien relacionados con el lenguaje, la visión, la capacidad para organizar los pensamientos e incluso la conducta. Este patrón de síntomas se conoce como “formas atípicas” del Alzheimer.
Aunque estas variantes pueden provocar, con el tiempo, un deterioro cognitivo más generalizado que también afecte a la memoria, su inicio es distinto, igual que las áreas del cerebro a las que afecta. Según especialistas del Hospital Clínic Barcelona, las formas atípicas del Alzheimer, en vez de concentrarse en las áreas relacionadas con la memoria, alteran redes cerebrales específicas asociadas al lenguaje, la visión y otras funciones cognitivas.
Esta diversidad supone un reto para la investigación. Hasta ahora, los ensayos clínicos sobre Alzheimer se han centrado principalmente en la presentación más común, es decir, la pérdida de memoria. Como consecuencia, las personas con formas atípicas han tenido una presencia mucho menor en estos estudios y existe menos evidencia científica sobre la eficacia de los tratamientos actuales en su caso.
En parte, esta menor representación se debe a los criterios utilizados para seleccionar a los participantes. Algunas pruebas de memoria, ciertos límites de edad o el uso de biomarcadores centrados en determinadas regiones cerebrales han hecho que personas con formas atípicas de Alzheimer queden fuera de los ensayos.
Esta situación es especialmente relevante porque estas formas atípicas suelen afectar a personas más jóvenes, que todavía están trabajando o tienen hijos en edad formativa. Además, algunas de estas variantes pueden presentar una evolución más rápida, lo que hace aún más necesario saber cómo diagnosticarlas y tratarlas.
Por todo esto, los investigadores plantean la necesidad de repensar el diseño de los ensayos clínicos, de manera que estos sean capaces de incluir toda la diversidad que abarca la enfermedad. Una de las principales propuestas pasa por ampliar los criterios de participación y facilitar la incorporación de personas más jóvenes y con síntomas diferentes a los habituales.
Dentro de estos cambios, también sería necesario adaptar la manera de medir la evolución de la enfermedad. Si los primeros síntomas no afectan principalmente a la memoria, evaluar solamente esta capacidad puede ser insuficiente. Los nuevos estudios deberían tener en cuenta otros aspectos cognitivos, como el lenguaje, la visión o las funciones ejecutivas, para detectar mejor los cambios que experimentan estas personas.
El uso de biomarcadores también podría ser clave, tanto para confirmar el diagnóstico de Alzheimer como para caracterizar con mayor precisión a los participantes de los estudios. Herramientas como las pruebas cognitivas digitales, la inteligencia artificial o los modelos de evaluación a distancia podrían facilitar la recogida de datos y la participación de estas personas en la investigación.
El objetivo, en definitiva, es conseguir que los ensayos clínicos representen mejor la realidad del Alzheimer, para comprender los matices de la enfermedad y poder desarrollar tratamientos que ayuden a todas las personas afectadas.
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