Aquella borrachera del Fòrum
Por Luis Benvenuty Alcalde — Portada

Aquella borrachera del Fòrum
Sobre la vida que las fiestas dan a los espacios baldíos
26/09/2026 20:23 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Aquel Fòrum de les Cultures de Barcelona del año 2004 tuvo en verdad aires de borrachera de grupo de amigos donde al alba en plan agárrame el cubata uno va y dice no hay narices de irse ahora a València a tomarse una paella. Y un rato después están todos en un área de servicio de la provincia de Castellón mirándose con recelo los unos a otros delante de una manzanilla, preguntándose con cara de descomposición y ahora qué ¿ahora qué hacemos? ¿en qué estábamos pensando…?
Pues montemos conciertos, por ejemplo, se dijeron las autoridades municipales del momento. Entonces Barcelona no tenía ningún complejo para pedir a todo el mundo que la visitara. Porque algo había que hacer con esta superexplanada en los estertores de la ciudad ¿no? A las fiestas de la Mercè y al resto de la urbe esta nueva estampa le vino de maravilla. El centro estaba ya un tanto saturado de atracciones y la descentralización de las fiestas patronales dejó correr mucho aire fresco por los barrios del Raval y del Gòtic y la plaza Catalunya.
La Mercè muestra otro intento municipal de dar otro sentido a una de las más grandes reformas de Barcelona
Trajeron aquí hasta la Feria de Abril de Catalunya. Además, también al poco de que concluyera el Fòrum de les Cultures, el Primavera Sound dejó el Poble Espanyol y se instaló por estas vastas latitudes. La última gran transformación de Barcelona encontró por fin su vocación, la de escenario multitudinario. Los jolgorios eran tan grandes que en el 2006 El canto del loco desató peligrosas avalanchas de adolescentes. Muy pronto muchos vecinos de los alrededores se cansaron de que viniera tanta gente a pasárselo tan bien bajo de su ventana.
Ya antes de la pandemia el Ayuntamiento dejó de montar por aquí aquellos conciertos tan multitudinarios. La organización de la Mercè pasó a programar artistas menos conocidos en escenarios más modestos a fin de evitar problemas. Además, de un modo más reciente, trata de mostrarse más restrictivo a la hora de autorizar festivales. Es un intento de mejorar la convivencia en la zona.

En los últimos años con motivo de las fiestas de la Mercè el Consistorio llena este paraje de circenses trapecistas con el objetivo de darle otro sentido. Lo que ocurre es que en esta vida la búsqueda de sentido siempre es complicada. Después de más de dos décadas de juergas multitudinarias el malestar vecinal se encuentra ya enquistado. Así que no es de extrañar que a más de uno le traicione el subconsciente y baje las escaleras del Parc dels Auditoris del Fòrum bien agarrado de la barandilla, como si se hubiera tomado veinte millones de cervezas para ver a Aphex Twin y temiera caerse por el camino.

Y este malestar vecinal ya es tal en la rambla Prim que a muchos les crispan hasta las batucadas, por muy patronales que sean. Lo que quieren es empezar de cero y que el Ayuntamiento monte aquí un gran parque metropolitano. Además, una de las grandes preocupaciones en el Poblenou, gentrificación aparte, son los usos que el Ayuntamiento dará a las plataformas del zoo marino que nunca se hizo. Volver a empezar nunca fue sencillo, tal y como cada año queda de manifiesto en septiembre. Lo dicho, la búsqueda de sentido en esta vida siempre es complicada.

Las atracciones circenses dejan al respetable boquiabierto. Una vez más la Mercè muestra que un brinco puede ser mucho más hipnótico que una pantalla. Que los uy aún tienen cabida en estos tiempos tan virtuales. Entre los acróbatas chinos y lo de aquí uno no sabe donde poner los ojos. Encima a uno le entran ganas de pedirles que le dejen unirse a ellos y escapar. Sí, escapar. Las fiestas de la Mercè siempre tuvieron este lado oscuro. ¿Otro año haciendo lo mismo? ¿de verdad?, se preguntan tantos asistentes. Estas fiestas patronales son el último ansiolítico antes del regreso total a la normalidad.
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Luis Benvenuty
Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.
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